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Carlota Mateos, fundadora y CMO de Pleneat 100% Organic Food y CEO de Rusticae

“Empezar de nuevo tras 20 años me provoca un subidón de adrenalina”

Tras dos décadas codirigiendo 
Rusticae, se ha vuelto a lanzar al ruedo emprendedor con un proyecto nuevo 
y en un sector totalmente distinto.

Julia Coronas | 12/12/2017
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¿Masoquismo? ¿Afán de aventura? ¿Mono de adrenalina? ¿Qué motiva a una empresaria consolidada a lanzarse de nuevo a la aventura de emprender? Nos hemos hecho estas preguntas frente al caso de Carlota Mateos y hemos querido que nos saque de dudas. Antes, hagamos un poco de memoria.

Mateos fundó junto a su socia Isabel Llorens Rusticae en 1996. Más de 20 años después, el club de calidad de pequeños hoteles con encanto es una empresa y una marca de renombre, con 320 hoteles adscritos en 16 países. Y entonces, cuando ya todo marcha sobre ruedas, Mateos decide embarcarse en una nueva aventura en un sector prácticamente nuevo y empezando desde cero. “Fue casualidad. Yo estaba un fin de semana en uno de los hoteles Rusticae, el Club Ecológico Cuesta de Patas, de Cuenca, y allí el dueño, Juan Vila, me empezó a contar que, además de dar de comer ecológico en el hotel y de tener una huerta 100% ecológica, tenía un restaurante en Madrid también ecológico y que lo que él quería era llevar la comida ecológica a las empresas para que la gente urbana comiese más sano. Así que le dije: quiero ser tu socia. Fue un flechazo total”.

Y dicho y hecho. “Fue todo muy rápido. Este encuentro fue a principios de mayo. A finales de julio traspasó el restaurante de Madrid y el 1 de septiembre empezamos a dar de comer a la primera empresa”. De momento, el modelo se está desarrollando a través de los comedores de empresa, pero el objetivo es también promoverlo a través de máquinas de vending 100% ecológicas (ya tienen acuerdo con grandes operadores de vending para desarrollar esta línea), supermercados que están interesados en implantar expositores take away 100% ecológico e incluso, a futuro, la posibilidad de abrir franquicias en la calle para comer ecológico”.

Su socia en Rusticae, Isabel Llorens, también es socia en el nuevo proyecto, pero no está en el día a día. “En Rusticae somos socias al 50% y ahí ahora ella lleva la parte ejecutiva. En Pleneat también estamos las dos como socias (pero con muchos más inversores), y en la parte ejecutiva estamos Juan Vila y yo”, explica Mateos.

Detrás de esta apuesta, “la ilusión por hacer de este mundo un lugar mejor. El que tu proyecto tenga un impacto sobre la salud de las personas para mí es apasionante: hace cuatro años tuve un bajonazo de salud y me planteé cómo podía una persona llegar al extremo de estrés al que yo había llegado. Era un caso claro de burn out. Un capítulo muy doloroso en el que comprendes que esa situación es la consecuencia de un tipo de vida muy agresiva. Y cuando ves que con tu negocio puedes impactar en la salud de la gente, te motiva mucho”.

Carlota Mateos reconoce que no estaba buscando un nuevo negocio, “pero el emprendedor se rige mucho por lo que le apasiona y, más allá de que pueda salir bien o no, es un negocio que tiene una filosofía brutal: un componente ético muy potente y muy en la línea de nuestra filosofía de desarrollo campo/ciudad. Además, con este modelo también aunamos dos tendencias claras de la sociedad: preocupación por la salud y, dentro de ella, por lo que come y la falta de tiempo para cocinar”.

Un triple impacto

De momento ya cuentan con un obrador en Madrid de 500 metros cuadrados, altamente robotizado, donde se cocina comida 100% ecológica, procedente de proveedores totalmente certificados, “que garantizan que los vegetales no han sido sometidos a la acción química, que la tierra no tiene fertilizantes químicos y que los animales respetan el ciclo de crecimiento natural, viven en libertad, se alimentan con pienso ecológico y no se les inyectan hormonas ni antibióticos para que crezcan más rápido”, explica.

Para ayudar a fijar la población rural, tienen prevista realizar una inversión en la región de la Manchuela, “conocida como la Laponia del sur de Europa por su baja densidad de población. Es allí donde Vila tiene el hotel y las fincas agrícolas que, a día de hoy, alcanzan las 60 hectáreas. La idea es invertir allí para producir limpio y crear puestos de trabajo. De esta manera provocamos un triple impacto: en la ciudad, promoviendo hábitos más saludables; en el campo, generando empleo en la zona rural, y en el medio ambiente, con la agricultura y la ganadería ecológica que respeta al máximo la tierra y a los animales. Es algo por lo que merece la pena ponerse en marcha. En estos 20 años de Rusticae he oído muchas ideas de negocio, pero esta es la que más me ha enamorado”. Y esa experiencia de 20 años, ¿es un salvoconducto contra los errores? “En realidad es un negocio muy distinto al de Rusticae, ésta es una empresa de servicios y Pleneat pertenece a la industria alimentaria, y los errores podrían tener más que ver con el desconocimiento del sector. Quizás lo más diferente de este proyecto sea el encaje con los socios. Llevo 21 años trabajando con Isabel, y ahora es volver a empezar de cero con nuevos socios. El reto es engrasar esas nuevas relaciones y hacer que 1+1 sumen 3”.

A cambio, llevar 20 años relacionándose con empresarios y directivos le ha evitado hacer puerta fría: “Ha sido mucho más fácil a nivel comercial. La experiencia ayuda mucho en este terreno y también en el de los recursos humanos porque eres mucho más rápida identificando talento. La consecuencia es que vamos embalados”. A nivel de empresa están sirviendo ya en los comedores de Meta4 y Yoigo/ Masmóvil, y de aquí a septiembre tienen previsto abrir cuatro comedores más en multinacionales y en uno de los principales espacios de coworking de la capital. También comienzan ahora un piloto con expositores ecológicos en las cafeterías de tres centros de uno de los principales grupos hospitalarios de España. “Las empresas cada vez están más preocupadas por impactar en la salud de los trabajadores”. No ve diferencia entre la Carlota emprendedora de ahora y la de 1996. Si acaso, “me pilla en un momento con más sosiego. Aunque cuando algo te ilusiona, te mete un subidón de adrenalina. A veces pienso, “en qué berenjenal me he metido”, pero quería probar iniciativas que entroncasen con mis ideales”.

 
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