Buscador
cerrar

Jovi

Cómo ser líder mundial y exportar a 80 países

76 años después de su inauguración, la empresa Jovi, famosa por sus plastilinas y sus productos escolares, está presente en más de 80 países.

Isabel García Méndez | 20/01/2016
Linkedin Whatsapp

En la época de la posguerra. Jovi nació en un periodo en que no había nada en este país, aquella en la que los españoles tenían que pluriemplearse para llegar a fin de mes. Y eso fue lo que llevó a los dos fundadores, José Salvador y Vicente Tejedo, a trabajar hasta el mediodía en una cosa y a partir de esa hora juntarse en un pequeño altillo del barrio barcelonés de Guinardó para hacer lápices por extrusión. Al principio, sólo ellos dos, pero poco a poco se fueron incorporando otros miembros de la familia.

“Eran muy jóvenes, veintipocos años, pero eran conscientes de que una vez acabada la guerra tenían que crear algo, y así fue como empezaron a fabricar en 1939”, recuerda Alejandro Tejedo, hijo y sobrino de los fundadores y consejero delegado de Jovi (acrónimo surgido de la unión de las iniciales de los promotores: JO-sé y VI-cente).

Los primeros productos fueron un lápiz perfilador y una mina hexagonal de uso escolar, anticipando las que habrían de ser las líneas maestras sobre las que se iba a erigir la empresa: la cosmética y la educación infantil. En 1955 llegarían los primeros bolígrafos; en los 60, los ensayos exportadores y en 1964, el gran bombazo: la plastilina.

Liderazgo mundial

Vayamos, paso a paso, analizando cuáles han sido las claves que han permitido a la empresa celebrar sus 75 años de historia desde una posición de liderazgo mundial en el sector de las pastas moldeables. “Hay dos puntos clave que nos han permitido llegar hasta aquí: un accionariado muy unido y tener un ejecutivo de alto nivel con un alto grado de compromiso para tirar para adelante”, resume Tejedo.

Sobre el primer punto, conviene matizar que la propiedad de las acciones de Jovi han sufrido variaciones. Primero estuvieron repartidas al 50% entre las dos familias, para, posteriormente, dar entrada a algunos altos ejecutivos justo en la época en que se estaba incorporando la segunda generación. Y, después, volvieron a propiedad de las familias fundadoras. En el caso de los Tejedo, su 50% se repartió entre Alejandro y su hermano, y en el caso de los Salvador, el 50% recayó en el hijo del fundador.

“Mi primo trabajó en la división de cosmética y mi hermano, en exportación. Con el tiempo, yo acabaría comprando su parte a mi hermano. El único de la familia que se quedó trabajando soy yo. Hace ocho años mi primo volvió a la empresa, pero no en el día a día, sino en el comité de estrategia”.

De cara al futuro, la sucesión tiene sus caras y sus cruces: “Todos tenemos hijos con formación suficiente y están integrados en los consejos de familia. A partir de ahí, si ellos quieren coger algún cargo en la compañía, y dan la talla, entrarían en los puestos de primera línea. A día de hoy, el comité de dirección está completamente profesionalizado”. Pero, ¿cuáles son las líneas maestras de la gestión de Jovi?

Enfasis en la producción local

Siempre hemos pensado que en nuestro sector es un acierto mantener la producción cerca porque las mejoras de producto se hacen día a día. En el laboratorio están los químicos continuamente experimentando y esos ensayos podemos implementarlas en la fábrica sobre la marcha y hacer continuamente prueba-error, lo que nos da una agilidad y una capacidad de renovación increíbles”, explica Tejedo. Y recalca: “Además, podrían copiarnos la tecnología”, que en gran medida ha sido desarrollada y/o adaptada por los propios ingenieros de Jovi.

Compromiso con la innovación

“Hacemos anualmente una inversión de un millón de euros en ingeniería, química e innovación”, afirma Tejeda, una cantidad que representa casi el 10% de la facturación. En Jovi la innovación abarca desde la creación de nuevos productos hasta la mejora de los actuales vía calidad o vía ahorro de costes.

“Para ser competitivos tienes que aumentar la productividad. Es la única manera de crecer”, señala Tejedo. Y esto siempre ha sido así De hecho, el gran aporte innovador de la empresa llegó en 1964 con el desarrollo de la plastilina, una modalidad completamente inocua que no mancha y que se puede moldear miles de veces. “Hasta ese momento, había una pasta moldeable que era de color azul, que te manchaba las manos e incluso la ropa. Se secaba enseguida y se volvía muy rígida. Nuestra aportación fue un cambio importante porque sustituimos la base mineral, con la que entonces se fabricaban este tipo de productos, por una base vegetal que permitía más colorido y una mejor calidad del moldeado. Además, le afectaba menos la temperatura, algo fundamental para nosotros que exportamos tanto a Suecia como a Arabia Saudí. Y por el mismo peso dábamos un 30% más de volumen”, añade.

El desarrollo de la plastilina supuso un antes y un después en la historia de la compañía. “En efecto, ese fue un salto de calidad muy grande y nos permitió seguir ahondando en el camino de la innovación. Hoy por hoy somos líderes mundiales en plastilina y pastas endurecibles como fabricantes”.

Internacionalización precoz

Jovi está presente en más de 80 países en un proceso internacionalizador que empezó en los años 60. Los primeros países a los que se dirigieron fueron Portugal y algunos de América Latina, como Argentina, México, Panamá y Venezuela. Proximidad geográfica y cultural, claro está. Ahora, sin embargo, “tenemos como objetivo los países de Europa (Francia, Alemania e Italia) y abarcar todos aquellos con potencial, como Oriente Medio”.

En porcentajes, el 50% de la producción escolar y el 80% de la producción cosmética se dirigen a la exportación. Pero es más que probable que estas cifras experimenten un aumento importante en los próximos años, ya que es, sobre todo, a través del crecimiento de las exportaciones como prevén cumplir sus objetivos, nada modestos, de aumentar en un 50% la facturación en los próximos cinco años: pasar de los 13,5 millones de euros actuales a los 22.

“En lo que llevamos de año vamos cumpliendo holgadamente el objetivo. Queremos incrementar nuestra presencia en EE UU y Japón. En Norteamérica vendemos todavía poco. También queremos profundizar en los mercados en los que ya estamos y en ser más competitivos con lo que hacemos, para aumentar los números”, explica Tejedo.

Con un gran equipo

Para el responsable de Jovi, “si hemos llegado hasta donde hemos llegado es porque tenemos un equipo potente y cada vez más profesionalizado. Cuando entré en la empresa, a mediados de los 70, era el único con título universitario, hoy más del 50% del personal tiene, como mínimo, Formación Profesional. Buscamos la productividad poniendo el foco en la calidad laboral y no en los salarios bajos”.
En definitiva, como reconoce Tejedo, “para que una empresa funcione tienen que estar todas las partes en línea: aprovisionamiento, laboratorio, logística, personal, ventas, financiero, calidad… Todo debe ser homogéneo para poder subir el nivel de todo a la vez”.

Concentración de referencias

Paralelo a este proceso internacionalizador, se produjo la integración de las referencias. “Llegó un momento en que habíamos diversificado tanto que nuestro porfolio abarcaba hasta 4.000 referencias. Era una locura. Decidimos centrarnos en los productos que sabemos hacer bien y redujimos la lista a 450. Ahora lo que tenemos es una serie de productos (plastilina, témperas, lápices) de los que vendemos mucho a muchos países.”

Plastilina versus consola

En los últimos años ha habido un cambio en el ocio de los niños que se han lanzado en masa al consumo de las tecnologías y eso es algo que ha afectado a las cuentas de Jovi. “Durante un tiempo hubo una atención casi exclusiva a todo lo relacionado con las nuevas tecnologías y se descuidaron las manualidades. Ahora, afortunadamente, se está revirtiendo todo ese movimiento porque los maestros reivindican otra forma de educar más focalizada a fomentar la inteligencia emocional y los valores individuales, que ensalce cualidades como la motricidad, la creatividad, la creación plástica…”, concluye Tejeda.

"
Las ventajas de un sector ‘inelástico’

Al tratarse de un sector inelástico (y por tanto, menos expuesto a la crisis), estos dos últimos años hemos bajado apenas un 2% y en lo que va de año ya estamos creciendo un 13%”, confirma Tejedo. Las previsiones para el 2014 alcanzan los 13,9 millones, con una plantilla que ronda los 100 trabajadores. Junto a la planta de 10.000 metros cuadrados de Rubí, cuentan con una planta logística en el Prat de Llobregat de 5.500 metros cuadrados con capacidad para 5.000 palés, algo fundamental para poder llegar a los más de 80 mercados de donde procede el 59% de la facturación.

"
Suscríbete
  • Suscríbete a la revista y consigue 12 números por solo 28,80 € (un 20% menos).

  • Emprendedores en un iPad

    Accede a nuestro Quiosco Digital y disfruta de la revista en tu tableta, estés donde estés.

  • ¿Quieres recibir todas las semanas lo mejor de Emprendedores en tu correo? Solo tiene que darte de alta en nuestra Newsletter.


Encuentra tu franquicia