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Jiménez Cortabitarte

Cómo liderar el sector de las viviendas de madera prefabricadas

Es la empresa de referencia en el sector de viviendas prefabricadas de madera en España. La diferencia con sus competidores la marca las seis semanas que tardan en tener lista e instalada una casa y la estructura de hierro con la que fabrican las viviendas.

13/02/2009
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Jiménez Cortabitarte
La fórmula que utiliza Enrique Jiménez para convencer a los clientes es mostrándoles el proceso de producción y la experiencia de vivir en una casa de madera.

La construcción de viviendas prefabricadas de madera en España no ha tenido el calado que en países como Canadá, Finlandia, Noruega o Suecia. Los estándares de calidad con los que empezó a trabajarse hace más de 60 años generaron desconfianza en los consumidores, lo que ha lastrado al sector desde entonces.

Esto, sin embargo, no parece haber afectado demasiado a compañías como la soriana Jiménez Cortabitarte, pionera en este tipo de viviendas móviles, y que desde finales de la década de los 60 ha experimentado un crecimiento espectacular gracias a su capacidad de adaptación al mercado.

Ya por su tercera generación, esta empresa familiar está liderada por Enrique Jiménez, un joven de 27 años que hace tres cogió la dirección del negocio de manos de su padre. Bajo su tutela está un emporio que mueve seis millones de euros al año y que da trabajo a 95 empleados.

Para entender cómo consiguen mantenerse en la brecha, es necesario hacer una radiografía del segmento en el que se mueven.

El sector de las viviendas prefabricadas en madera está marcado por empresas pequeñas que trabajan con modelos de viviendas estandarizados. Importan directamente de países nórdicos las casas desmontadas en kit y sólo cuentan con un almacén de distribución. Las posibilidades que ofrecen de flexibilizar el diseño y los acabados de las casas son escasos. Estos puntos débiles son precisamente el fuerte de Jiménez Cortabitarte.

Por diseño y estructura

Con un equipo de ocho personas entre arquitectos y aparejadores. Esto nos permite ofrecer al cliente total libertad para diseñar su casa o lo que quiera”, explica el gerente. Albergues, cocheras, oficinas, guarderías, chiringuitos de playa, campamentos escolares…, la lista de cons- trucciones móviles en madera que realizan es interminable.

Otra de las ventajas frente a sus competidores es la rapidez. “Tenemos 75 operarios trabajando en fábrica y esto hace que tengamos un ritmo de producción muy alto. Hacemos 12 casas a la vez y el tiempo de entrega es de seis semanas”, afirma Jiménez.

La empresa cuenta con una capacidad productiva muy alta llegando a alcanzar mensualmente cifras de hasta 1.000 metros cuadrados construidos. Pero a ésta hay que añadir otra baza que les diferencia del resto: la estructura de hierro del armazón de las viviendas. “Nadie ha copiado nuestros sistema constructivo por varias razones; en primer lugar, porque el hierro es un material complicado de trabajar y, en segundo lugar, porque exige tener personal especializado y en plantilla. Nosotros contamos con diez herreros, lo cual es costoso”.

Jiménez Cortabitarte cuenta con la ventaja de reunir una plantilla amplia y especializada que controla todo el proceso de fabricación, frente a empresas de su segmento que dependen de la coordinación de diferentes gremios y les resta margen de beneficio y competitividad.

Acabados a la carta

La lista de puntos fuertes no acaba ahí, pese a que originalmente la materia prima de sus casas era la madera, fueron viendo la necesidad de diversificar y ofrecer acabados a la carta. La idea es que el cliente decida cómo quiere que sea su casa eligiendo todos los elementos: iluminación, calefacción, aislamiento, materiales de revestimiento, pavimentos….

En la actualidad, las viviendas móviles en madera de Cortabitarte constituyen un 50% de su producción total. “Nuestro verdadero fuerte son los combinados, podemos hacer lo que nos pidan. Hacemos autopromociones, de ahí que los competidores sean contados”, añade.

La exigencia de esta versatilidad obliga a trabajar con una lista interminable de proveedores de materiales y sistemas de todo tipo. “Tenemos que ofrecer lo que nos pidan y tener capacidad de adaptarnos a todo, por ejemplo, el sistema de calefacción por biomasa”.

Esta versatilidad y su experiencia en los prefabricados de madera, la hacen sumar competidores de diferente índole. Tal y como explica su gerente: “Competimos no sólo con los fabricantes de casas de madera si no también con los promotores de viviendas”.

Construcción con futuro

La facturación de la empresa en los últimos cuatro años ha vivido una gran estabilidad moviéndose en los seis millones de euros al año. La aventura de la exportación, tal y como cuenta Enrique Jiménez, tiene sus limitaciones. “La instalación de casas en un ratio superior a los 800 kilómetros, deja de ser interesante para nosotros debido los costes de transporte”. Aunque esto no les ha impedido penetrar en el mercado del sur de Francia donde llevan instalados más de una década.

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