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Jordi Clos, presidente de Derby Hotels

Una selección de personal en la que participan...¡los propios empleados!

A los 14 años, mientras estudiaba, con algunos compañeros de clase creó Llombart, representaciones exclusivas.

18/02/2016
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Jordi Clos

Llombart es el segundo apellido de Jordi Clos. Sin saber muy bien cómo, una empresa de  papelería les dio la representación en Cataluña. Después trabajó en dos empresas más: una inmobiliaria y Muebles Maldá en las que, cuenta, aprendió muchísimo hasta que, a los 18 años, montó su empresa de muebles.

Clos entró en el mundo de la hostelería como decorador. “Ya conocía a mi mujer, Montse, que trabajaba conmigo en la empresa de muebles. Su padre era propietario del hotel Derby y nos contrató para decorarlo. Entonces me entusiasmó la idea de entrar en este mundo y trabajar en algo que debes mantener vivo permanentemente, no como los muebles que los haces, los vendes y te olvidas”.

EMPRENDEDORES. ¿Cuándo entró como socio en la compañía?
JORDI CLOS: Cuando uno de los tres que la formaban vendió sus acciones. Yo tenía capital obtenido con los muebles y pude comprarlas. Desde entonces somos los mismos tres socios, uno de ellos mi suegro, ellos accionistas y yo, además, llevando la gestión.

EMP. Y a los 27 años crea su primer hotel, el Gran Derby.
J.C. Fue la semilla de lo que después sería nuestra empresa, Derby Hotels Collection. Los hoteles en Barcelona eran todos similares. Pensé que tenía que diferenciarme e hicimos unas habitaciones dúplex, pensadas para el ejecutivo que viajaba y que quería algo más que una habitación de hotel para poder estar cómodo y trabajar. En los hoteles clásicos, sí que existía la suite donde iban los ricos. Nosotros diseñamos las habitaciones estándar así, para todo el mundo. Fue un gran éxito.

EMP. ¿Cuál era su referencia mundial?
J.C. Los Ciga Hotels del Aga Khan. Imaginé mi cadena como una colección de edificios singulares y que fuera todo lo contrario de la estandarización de los Hilton, los NH, Sheraton o AC. Quería que cada hotel tuviera su personalidad y que permitiera tomar conciencia del espíritu de la ciudad.

EMP. Cuando compró el primer hotel, ¿ya lo planificó así?
J.C. Totalmente. Pensé que debía encontrar una singularidad difícilmente copiable y fue cuando entré de pleno en el mundo del arte. Mis clientes se definirían por la sensibilidad y el gusto por la cultura. Poner cuadros como calendarios en las paredes es fácil. Pero tener la colección de mosaico romano más importante de España, no. Hoy en el Gran Derby puedes dormir en una habitación con un Picasso auténtico. Se lo compré a la hermana de Versace cuando lo mataron. Esto es difícil de copiar.

EMP. Pero en sus inicios, tampoco tendría tanto capital para hacerlo.
J.C. En un principio fue un Subirats y después un Picasso. Y de una litografía de Dalí, pasé a un Miró. Lo que sí tengo claro es que debo hacerlo cuando tengo dinero. Yo a los bancos los uso poco. Sigo un crecimiento natural. Encuentro un edificio, lo compro, lo diseño, lo construyo y cuando lo acabo, empiezo por otro. A medida que creces, pagas la inversión del nuevo con lo que te aportan los que ya tienes.

EMP. ¿No teme por la seguridad de sus obras?
J.C. Nunca hemos tenido ningún problema. Nuestro cliente es muy respetuoso y valora la satisfacción de dormir rodeado de estas obras. El único problema lo tenemos cuando nos dejan el vaso de whisky encima de mobiliario del siglo XVI o XVII y estropean la laca.

EMP. ¿Qué más diferencia a sus hoteles, además del arte?
A.G. La personalidad de cada uno y el equipo humano. ¿Sabe que muchos de los que trabaja en mi empresa están desde la época de los muebles? Incluso hay hijos de padres ya jubilados que trabajaron aquí. Y no es paternalismo porque si no funcionan, no me los quedo. Se sienten identificados con la compañía. El que está en la puerta, es el empresario de la acera, conoce a los clientes y los saluda por su nombre.

EMP. Tras la crisis del 93, todos bajaron precios y usted no. ¿Piensa ahora lo mismo?
J.C. Aguanté y sigo pensando lo mismo. Pero ahora lo que ha bajado es el precio de la ciudad. Llevo el control de mis competidores. Sé que el Arts siempre está cien euros por encima que nosotros, el Omm está igual y el Majestic por debajo. Es nuestro target y de aquí no podemos movernos. No entraré en guerra de precios. Si me quedan 40 habitaciones vacías, pues se quedan, pero no bajaré el precio para llenarlas y que venga un cliente que no es el mío.

EMP. ¿Cómo surgió la idea de abrir las terrazas de los hoteles a la propia ciudad?
J.C. Desde Turismo de Barcelona pensamos que una ciudad tan cosmopolita como Barcelona no podía tener sólo las terrazas en la calle junto a los coches. Desde el gremio de hoteleros impulsamos actividades para los ciudadanos. Empezamos con la semana de las terrazas. El primer año vinieron 8.000 personas. Al cuarto 65.000. Ahora tenemos 63 terrazas en hoteles de la ciudad: el 70% de los que van son de Barcelona y el 30% restante, turistas. Hemos desarrollado diferentes actividades pensadas en los habitantes de la ciudad, no en los turistas.

EMP. ¿Qué actividades?
J.C. Desde menús a precios reducidos a catas de vinos. Hace 10 años, pensar en comer en un hotel era casi horroroso. Era caro y se comía mal. Ahora no.

EMP. ¿Qué recomendaría a los jóvenes emprendedores del sector?
J.C. Creatividad e imaginación. Hay gente que se ha inventado pensiones para jóvenes con poca inversión. El Chic and Basic es un modelo nuevo. El Camper tiene una visión diferente. Es cuestión de crear algo diferente, como yo hice en su momento. Les diría que piensen más en sus obligaciones que en sus derechos. Que lo normal es equivocarse y que si caes debes levantarte y hacer autocrítica real.

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Claves del éxito

Buscar el nicho
Clos siempre ha tenido claro que debía buscar un nicho de mercado. Los hizo en su primera empresa de muebles y lo continúa aplicando en sus hoteles, buscando un público culto, de alto nivel adquisitivo y con gusto por la cultura.

Singularidad
Sus hoteles tienen como característica principal la exposición de obras de arte originales en sus estancias, tanto en las zonas  comunes como las habitaciones. Esto le da una singularidad especial frente al resto de la oferta. Un valor añadido difícil de copiar, según el presidente de Derby Hotels, ya que sus obras de arte son fruto del coleccionismo a través de 40 años.

Personalidad
La cadena está compuesta por 20 hoteles, cada uno con su propia personalidad. Sus hoteles se caracterizan tanto por la singularidad del edificio como por las obras de arte que pueden encontrarse en el interior, ya que cada uno tiene una colección de obras de arte de estilos diferentes. Egipto, Opisso, mosaicos romanos...

Autofinanciación
El hotelero asegura que no utiliza créditos bancarios. Cuando aborda una nueva inversión debe ser con fondos propios y siempre asegurando que los ingresos de los otros hoteles pueden asegurar el nuevo proyecto.

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