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El automarketing y el antimarketing

12/07/2018
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Haz lo mismo con tu mente que intenta hacer una multinacional con tu billetera, esto es, hacerle marketing. La empresa selecciona unos productos que desea que tú consumas y pone en marcha toda una maquinaria de seducción que consiste en bombardear tus ojos con esos productos de forma constante y por diferentes canales. Pensamos que da igual las veces que un director de marketing decida inundar nuestro campo de visión con su cartel de «cómprame» porque al final nosotros, los humanos, se- res listos e inteligentes, acabamos comprando lo que nosotros queremos comprar, ya que estamos guiados por nuestras mentes racionales.

Falso.
Está demostrado que si ves un cartel que anuncia un producto un número de veces mayor, tendrás más probabilidades de comprar ese producto un número de veces mayor.

Por tanto, por mucho que hiera nuestro ego reconocerlo, no acabamos consumiendo lo que realmente queremos consumir, sino lo que otros desean que nosotros consumamos. De todos los productos con los que la empresa anunciadora cuenta, hay unos que le interesa vender más (los que les reportan un beneficio mayor) y otros que le interesa vender menos (los que les reportan un beneficio menor), y lo que hacen es promocionar los primeros y no promocionar o incluso ocultar los segundos. Esto mismo deberíamos hacer con nosotros mismos, a través de dos mecanismos que yo denomino el automarketing y el antimarketing.

Ambos parten de la premisa anterior: reconocer que todo lo que se encuentra dentro de tu campo de visión tiene más posibilidades de ser atendido, y que todo lo que se encuentra fuera de él tiene más posibilidades de ser ignorado.

En esto consiste la estrategia.

Decide qué objetos de tu vida cotidiana te acercan a tu éxito, y qué objetos te alejan de él. El automarketing consiste en que tomes el primer grupo y lo promociones; que tu mente se lo venda a tus ojos. ¿Cómo? Ubicándolo de forma deliberada en aquellos lugares que frecuentas más a menudo para que te los encuentres en tu campo de visión con mayor frecuencia. Y el antimarketing consiste justo en lo contrario. Adivina qué sucede si ocultas de tu campo de visión aquellos objetos que te perjudican, ya sea porque no te interesa que te distraigan, porque no te interesa que los consumas o simplemente porque la presencia de los malos robe protagonismo a los buenos: efectivamente los acabarás ignorando más y te acabarán dañando menos.

Veamos cómo funciona en la práctica.

Supongamos que queremos adelgazar. ¿Qué deberíamos hacer con nuestro frigorífico y con nuestra despensa? Lo mismo que hace el supermercado con sus estanterías. Coloca a la altura del ojo el automarketing, esto es, los productos más sanos, ya que forman el grupo de lo que te encontrarás un número de veces mayor. Y haz lo contrario para practicar el antimarketing. Si quieres hacer un antimarketing ligero, coloca el chocolate en el estante de abajo del todo, de manera que te tengas que agachar para verlo y alcanzarlo. Si te atreves con uno medio, inserta la tableta en una bolsa de plástico, luego dentro de una jarra con agua y congela ambos. El hecho de que tengas que esperar a que se descongele el agua para comer la tableta será el mejor antimarketing. Y si tienes la valentía de hacer un antimarketing agresivo, directamente no compres chocolate.

Lo que no se ve, no tienta.

¿Quieres practicar lo que has aprendido en clases de saxofón y te falta disciplina para ensayar? Hazte con el instrumento y compra un pie de saxo para poder situarlo en el mismo centro de la salita de estar de tu casa. Que te choques con él hará que lo toques más veces. ¿Quieres leer más? Deja el libro encima de tu almohada boca abajo abierto por la página actual. ¿Quieres usar menos el ordenador? Cierra sesión para que la próxima vez tengas que esperar a que arranque. ¿Es un portátil? Guárdalo cada vez en su caja o en un cajón. ¿Quieres ir más al gimnasio? Prepara ya la bolsa y déjala en el pasillo a fin de que no puedas evitar verla y plantearte ir, o mejor, ¡ponte ya las zapatillas! ¿Quieres cumplir tus objetivos de este año? No los anotes en una hoja, sino en mu- chas y empapela tu casa con ellas. ¿Quieres comer de forma más sana? Ten zanahorias peladas en el primer estante de la nevera. ¿Quieres beber más agua e ingerir menos azúcar? Ten el agua cerca y los refrescos lejos. ¿Quieres dejar de fumar? Oblígate a guardar la cajetilla en el punto más recóndito de la casa y el encendedor en el punto opuesto.
 
#LaInteligenciadelÉxito
Reconoce que el ser humano no es fuerte, sino débil, pero que
siempre es posible superar la debilidad del ojo con el ingenio de la mente.
@Anxo

Véndele a tu ojo lo que quieres que compre.

Usa el automarketing para subir y el antimarketing para no bajar.

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