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¿Volun... qué? Voluntariado

04/02/2015

Una de las virtudes de Estados Unidos que más me impactó a mi llegada a este país, fue la importancia del voluntariado, por su efecto tanto en la persona de forma individual como en el país de forma colectiva. Es una de las principales fuerzas que mueve al país americano, y sin embargo en España, aunque creciente, todavía tiene un amplio margen de recorrido.

Hay dos motivos principales por los que el voluntariado es un Peldaño del éxito, y curiosamente ninguno de ellos es altruista. Son todos positivamente egoístas, si bien de forma indirecta.

El primero es que cuando estás en tu carrera hacia tu éxito personal hay algo sobre lo que piensas casi las veinticuatro horas del día: tú. Es fácil entrar en ese ciclo de ensimismamiento donde tú eres el centro de todo. Si pensásemos en nosotros mismos por espíritu de supervivencia para cubrir unas necesidades básicas, esa preocupación sería más legítima, pero lamentablemente lo que nos preocupa de nosotros mismos ya no es sólo responder a un instinto básico de supervivencia, sino también a un cóctel de «necesidades» entre las que se encuentra el ego, la vanidad, el materialismo, y el egoísmo; en definitiva, la egolatría. Hasta un punto es constructivo mirar por los intereses propios, pero a partir de ahí es necesario ponerse a uno mismo en perspectiva y restringir ese egocentrismo.

¿Cómo?

Hay varias formas, pero quizá la más importante sea el voluntariado. Hará algo de cara a tu éxito de un valor incalculable: conseguir que dejes de pensar en ti para pensar en otros. Al principio del Peldaño decía que hacer voluntariado representa un Peldaño de tu éxito no por lo que hará por otros, sino por lo que hará por ti. A pesar de ser otros los que se beneficien del trabajo voluntario que nosotros hagamos, los mayores beneficiados no son ellos, sino nosotros.

El voluntariado al beneficiado le cambia el día. Al voluntario le cambia la vida

Su mayor virtud es que te ayuda a repriorizar tu escala de valores. La sociedad en la que vivimos es ególatra por naturaleza. Pensamos en nosotros mismos, buscamos objetivos para alimentar nuestro ego, los conseguimos y volvemos a empezar la carrera hacia los siguientes. El voluntariado nos puede hacer salir de ese círculo mediante algo sencillo de decir pero difícil de hacer: poner el foco en otros en lugar de en nosotros mismos. Mientras todo el marketing de nuestro entorno nos seduce día y noche para que nos demos más caprichos, el voluntariado nos pide justo lo contrario: centrarnos en algo que no está entre las cuatro paredes que componen nuestro cuerpo, sino fuera, y esto nos hará valorar infinitamente más lo que tenemos dentro.

Trabajar con ancianos nos hace valorar la juventud, trabajar con discapacitados nos hace apreciar las piernas, trabajar con refugiados nos hace valorar nuestro hogar, trabajar con gente marginada nos hace reconocer lo privilegiados que somos. Lo paradójico es que ningún relato en tercera persona, ningún instructor, ningún libro, ningún documental podría hacernos entender esa misma lección. Sólo la experiencia propia tiene ese poder.

El segundo motivo es la importancia que el voluntariado tiene de cara al éxito colectivo. Pero incluso esto es positivamente egoísta, ya que lo consigue a través del éxito individual.

La virtud del voluntariado no está tanto en el beneficio tangible del trabajo del voluntario, sino en la transformación de la mente del que lo realiza. El efecto de ese trabajo no es lo duradero. Lo que sí dura es lo que sucede en tu mente cuando realizas ese trabajo.

Cuando te sumas a un grupo de personas para pasar la mañana de un sábado limpiando un río de vuestra comunidad altruistamente, pasada una semana el río podrá estar limpio o no, pero tu mente no te permitirá tirar ni siquiera una colilla al suelo durante el resto de tu vida. Pensarás no en ti, sino en otros, y serás consciente de que si tú la tiras alguien tendrá que recogerla. Tu mente se transforma y gracias a ello se beneficia toda la sociedad. Pero lo curioso es que estas acciones de sensibilización que te hacen pensar en otros en lugar de en ti tienen un efecto tremendamente positivo entupropia ruta del éxito, ya que te hacen recordar qué es lo realmente importante en la vida para ti.

#88 peldaños
Piensa menos en tu carrera y más en para qué corres.
@ANXO

Igual que de vez en cuando un piano necesita ser afinado, las ruedas del coche alineadas, o los músculos estirados, tu ego necesita un chequeo que lo mantenga cerca de la realidad y le permita sensibilizarse con otros y a ti apreciar qué tienes, por qué lo tienes y si realmente lo valoras. Ésa es la magia del voluntariado.

No te quedes literalmente con la palabra «voluntariado». Estírala todo lo necesario para incluir cualquier acción altruista. Lo increíble del altruismo es que en teoría es algo que hacemos para otros, y sin embargo los máximos beneficiados somos nosotros mismos. Es más, recurre a él si alguna vez te encuentras en un punto de total insatisfacción con tu vida. Haz lo que la gente no suele hacer. En lugar de seguir pensando en cómo ayudarte a ti, decide ayudar a otros y con ello resolverás tu problema inicial. Tanto el voluntariado en concreto como el altruismo en general son el antídoto perfecto para desatascarte de la rutina en la que te encuentres inmerso.

Lo importante en la vida es aquello que no te pueden robar: las personas, el conocimiento, las experiencias

El mayor beneficiado del voluntariado en concreto y del altruismo en general siempre eres tú.

Del libro “Los 88 Peldaños del Éxito”
Anxo Pérez, CEO 8Belts.com (Habla un idioma en meses)
www.anxoperez.com

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