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El modelo de éxito de Yllana

Crisis, subida del IVA cultural, retraso en el pago de los ayuntamientos, dificultad de acceso a financiación, cultura low cost del público español... Yllana ha superado todas estas dificultades, demostrando que en España también se puede hacer rentable el entretenimiento.

David Ramos | 14/01/2017
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La cultura no atraviesa su mejor momento en nuestro país, aunque las cifras parecen mostrar cierta recuperación. Según el Anuario de la SGAE, el teatro y el cine aumentaron asistencia y recaudación en 2014. También crecieron los ingresos de los conciertos, así como las ventas de música grabada. Esto supone un cambio de tendencia, tras cinco años de continuos descensos.

En el caso del teatro, el número de representaciones cayó un 2% interanual (47.660 actuaciones), pero la asistencia aumentó un 8,2% (11,2 millones de espectadores), mientras que la recaudación por venta de entradas se incrementó un 7,5% (181,3 millones de euros).

Pese a esta recuperación, la mayoría de las compañías teatrales sobreviven a duras penas. No en vano, los niveles de asistencia y recaudación están muy por debajo de los que se registraban en 2008 y 2009, cuanto el teatro atravesaba sus mejores momentos.

En este escenario tan complicado, Yllana se ha consolidado como un referente en el sector. No sólo tiene la suerte de poder contar casi todas sus producciones como éxitos de público y crítica, sino que la empresa marcha viento en popa, con un volumen de ingresos consolidado y una actividad cada vez más intensa en diferentes ámbitos de negocio más allá de la producción propia.

La compañía no es una recién llegada, puesto que este año celebra su 25º aniversario. “Mi hermano y otros amigos habían formado un grupo de teatro. Se juntaron para crear un espectáculo gestual para un evento de la Unesco. Ahí se creó el embrión de ¡Muu!,nuestro primer espectáculo, que gustó mucho. Teníamos un amigo que programaba en un local de Madrid, empezó a funcionar... y hasta ahora”, explica Marcos Ottone, productor ejecutivo y socio de Yllana, junto con David Ottone, Juan Francisco Ramos, Joseph O’Curneen y Fidel Fernández.Ese primer montaje marcó la línea que después ha guiado a la compañía, que ha apostado por el humor gestual como seña de identidad, tanto en la producción propia como en las producciones ajenas en las que han participado.

Versátil e internacional

Yllana ha ido creciendo poco a poco, sin grandes explosiones, afianzándose en el mercado gracias a diversos factores.

Calidad y versatilidad. Por muy bien que se gestione una compañía teatral, si sus espectáculos no son de calidad, es imposible que funcione. Los montajes de Yllana gozan de gran aceptación entre el público y reciben muy buenas críticas, que se traducen en salas llenas y giras con un importante número de actuaciones. Además, sus obras son muy escalables. Se pueden hacer en teatros grandes y pequeños, y con decorados más o menos ricos, consiguiendo siempre muy buenos resultados. Esto es muy importante a la hora de hacer bolos fuera de las grandes ciudades. “Lo que cuenta es que los actores y la obra sean buenos”, admite Ottone.

Diversificación. Aunque la producción de espectáculos propios reporta la mayor parte de sus ingresos, la compañía ha ido diversificando su negocio. Yllana también produce montajes de otras compañías, ofrece asesoramiento, gestiona un teatro, comercializa un sistema de entradas, etc.

Potencial exportador. El humor es universal, por lo que las producciones de Yllana son muy exportables. Además, al tratarse de humor gestual, se pueden adaptar y representar en cualquier punto del planeta, sin necesidad de ser traducidas. La compañía acude casi desde sus comienzos a festivales internacionales, dándose a conocer fuera de España. Gracias a ello, ha accedido a contratos para subir a las tablas en más de 40 países. Además de salir a múltiples destinos europeos (Francia, Italia, Portugal, Bélgica, Holanda, Suiza...), trabaja con frecuencia en Turquía, México, Corea del Sur y Japón. Incluso estuvo tres semanas en Broadway, la meca del teatro, con su espectáculo 666. Desafortunadamente, su paso por Nueva York no resultó demasiado satisfactorio, ya que los productores y promotores locales no estuvieron muy acertados. Yllana suele producir y dirigir sus obras en el extranjero, aunque en algunos casos cede los derechos mediante franquicia. “Sale más a cuenta si vas a actuar. Además, a los actores les gusta salir”, explica el producto ejecutivo.

Difícil escenario

Aunque a Yllana no le ha ido nada mal en los últimos años, el panorama no deja de ser complicado para el teatro y los productos culturales.

Contracción del mercado. Según la SGAE, en 2014 se representaron 47.660 funciones, frente a las 48.610 actuaciones del ejercicio previo (-2%). Ottone explica que el 80% de sus actuaciones son en las redes de teatros públicos de ayuntamientos y comunidades autónomas, que generalmente pagan el caché de la compañía para que acudan a sus teatros. El sector está acusando la caída de los presupuestos de cultura de dichos entes, con el descenso en el número de espectáculos contratados. Además, se han reducido los cachés, obligando a ajustar mucho los costes en gira.

Subida del IVA.Uno de los caballos de batalla del sector es el IVA, que el Gobierno popular elevó del 8% al 21% en 2012. “El margen que dejan los espectáculos es muy bajo, un 10%-20%. El IVA se lleva un 21%, hay que pagar a autores otro 10%, el sistema de ticketing se lleva un 3%-4% en la venta por Internet... un 35% del precio de la entrada se
 va en costes. La subida del IVA nos ha matado, porque araña un 13% adicional respecto a lo que se llevaba antes”, declara el socio de Yllana.


Retrasos de la Administración. A pesar de que la Ley de Morosidad se proponía reducir la demora en los pagos a proveedores, buena parte de los entes de la Administración pública siguen pagando tarde y mal. “Me estoy peleando con un ayuntamiento que nos debe 10.000 euros desde diciembre de 2014. Tenemos unos problemas de liquidez bestiales. Y como a los bancos les cuesta conceder líneas de crédito, la gestión es muy difícil”, anota. Para minimizar los daños, la empresa se acoge al criterio de IVA de caja, por lo que no ha de liquidar el IVA de las facturas emitidas hasta ser cobradas.

Cultura low cost. El espectador español, por lo general, está poco dispuesto a pagar más de 10-15 euros por asistir a un espectáculo.

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La tramoya del teatro

Producciones Yllana factura anualmente en torno a dos millones de euros. La compañía prefiere no superar esa cifra porque se acoge al régimen especial de criterio de caja del IVA, al que sólo pueden adherirse las empresas que no sobrepasan dicho umbral de ingresos. El 70% de su facturación procede de la producción propia, mientras que el 30% restante proviene de la producción de montajes ajenos y la dirección artísticas de eventos.

A esta cifra hay que sumar los ingresos por taquilla del Teatro Alfil, gestionado por la sociedad La Tapadera. La venta de entradas supuso en 2015 alrededor de 700.000 euros, aunque en ejercicios precedentes se ha movido en torno al millón de euros.

Los ingresos del grupo se completan con la distribución en España del sistema de ticketing (entradas) de SeatAdvisor, que factura cerca
de 100.000 euros
al año.

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Negocios entre bambalinas

Aunque la mayor parte de los ingresos de la compañía procede de sus propias representaciones, el negocio de Yllana no se acaba ahí.

Producción propia. Representa el 70% de la facturación de Yllana. En sus 25 años de historia, ha puesto en escena montajes como¡Muu!, 666, Brokers, Start Trip, Zoo o Splash! Además de los ingresos que reporta, es fundamental para generar marca, abriendo las puertas a otras vías
 de negocio. “Es nuestra actividad más reconocida y la que más factura, pero no la que más beneficio deja, proporcionalmente”, afirma Ottone.

Producción y dirección ajena. La compañía produce espectáculos ajenos, siempre con el hilo conductor de la comedia, sobre todo humor gestual. Por ejemplo, ha producido a la compañía Sexpeare, así como los montajesThe Hole, PaGAGnini, Sensormeno Los mejores ‘sketches’ de Monty Python. Además, ha dirigido espectáculos para otras compañías, como Hoy no me puedo levantar o Glorious; y ha asesorado a Mayumana, YeGam y Hermanos de Baile.

Teatro Alfil. Yllana asumió la gestión de este teatro en el madrileño barrio de Malasaña en 1996. “Nuestras obras funcionaban bien allí y los anteriores gestores habían decidido dejarlo, así que nos hicimos cargo de él. Lo compramos un año después”, explica el productor ejecutivo. “Nos hizo tener otras responsabilidades y nos permitió crecer como marca. Desde entonces, tenemos un teatro donde estrenar, programar compañía afines...”, añade. La gestión del teatro corresponde a la sociedad La Tapadera. Además, sigue explorando este camino. Recientemente se ha adjudicado la gestión de los teatros del Ayuntamiento de Las Rozas (Madrid), llevando también la escuela de teatro municipal.

Artistas extranjeros. Yllana se encarga de mover en España los espectáculos de algunos artistas internacionales. Por ejemplo, ha llevado a Leo Bassi, Elliot, Avner the Excentric, Joseph Collar o los Umbilical Brothers. Eventos. También ofrece asesoramiento artístico y dirección de eventos culturales, como festivales, galas de entrega de premios, etc.

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