14/08/2009
De cómo los argumentos lógicos a veces llevan al absurdo histórico
La falsa identidad de Jesús
Ha caído en nuestras manos este escrito pseudobíblico que nos ha llevado a la reflexión de que las identidades, sobre todo las históricas y divinas, son tan poliédricas como malintencionado el ánimo de quien las escribe. Damos fe de que este documento no estaba junto a una zarza ardiendo sino en el oráculo pagano de la Red.
¿Sabías que hay tres argumentos por los que se cree que Jesús fue negro: Él llamaba a todo el mundo hermano, le gustaba el gospel y no tuvo un juicio justo.
Pero también hay tres argumentos, igualmente buenos, de que Jesús era judío: Él entró en el negocio de su padre, vivió en casa hasta los 33 años, y estaba seguro de que su madre era virgen y su madre de que Él era Dios.
Claro que también hay otros tres argumentos por los que se cree que era italiano: él habló con sus manos, había vino en sus comidas y utilizaba aceite de oliva. Aunque algunos también aseguran que era de California, porque nunca se cortó pelo, caminaba descalzo y Él comenzó una nueva religión.
Y sin salir de Estados Unidos, de esos lares llegan tres argumentos más que pretenden convencernos de que Jesús era un indio americano. Son, por este orden, que Él estaba en paz con la naturaleza, comió un montón de peces y habló con el Gran Espíritu.
Otros, sin embargo, afirman que Jesús era irlandés porque Él nunca se casó, siempre estaba contando historias y amaba los verdes prados.
Sin embargo, la mayoría de las evidencias prueban que Jesús era una mujer porque era capaz de alimentar a una multitud en el momento en que prácticamente no había alimentos, siguió tratando de obtener un mensaje de un grupo de hombres sin conseguirlo y porque incluso cuando estaba muerto/a se levantó porque aún había trabajo por hacer.









