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Las falacias que la mayoría de los jóvenes emprendedores aceptan como verdades incuestionables

Cosas que no debes creerte si eres un joven emprendedor

Todo emprendedor es, en origen, un Quijote de los negocios, imbuido por un idealismo que le empuja a abrazar causas perdidas y convertirlas en el leit motiv. La realidad se empeña en mostrarle su error. Te contamos los sueños irreales más recurrentes.

Isabel García Méndez | 24/08/2017
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Estás convencido de que tu proyecto va a resolver los problemas de media humanidad; ese socio es leal hasta la médula; con trabajo y esfuerzo se consigue superar cualquier obstáculo... ¿Seguro? Desengáñate: no vas a cambiar el mundo, David pocas veces gana a Goliat, la idea no es lo importante, la perseverancia no siempre garantiza éxitos...

Aviso para navegantes

El idealismo inicial de los emprendedores a menudo se da de bruces con la realidad más prosaica y es importante estar preparados. Convencidos de que ése es un mal endémico, hemos preguntado a los emprendedores y hemos seleccionado las quijotadas y/o falacias más recurrentes. Un consejo, si vas a emprender por alguno de los motivos que aquí te exponemos, mejor piénsatelo un poquito más.

1. Todos a una, como Fuenteovejuna

Cuando quieres emprender, ¿con quién te alías? Lo normal es que recurras a tu entorno más cercano. Muchas ideas de negocio surgen de charlas de bar o de café en los pasillos de una oficina. No es un mal arranque, pero cuidado. Es cierto que tenemos ejemplos interesantes de proyectos exitosos creados por perfiles similares, como Google o, aquí en España, el ejemplo de BQ donde, de los seis fundadores, cinco son ingenieros de Telecomunicaciones. Pero, la verdad es que, si todos los promotores tienen las mismas inquietudes e idéntico tipo de formación, es probable que tengan el mismo punto de vista generando un proyecto un poco corto de miras.

Nuestro consejo: El equipo perfecto debe estar compuesto por perfiles complementarios que puedan abarcar el máximo de competencias dentro de la compañía. Lo ideal sería contar, al menos, con un experto en el área técnica, otro en la parte gestora y un tercero en la comercial: puedes ser muy bueno desarrollando una tecnología disruptiva, pero si no eres capaz de venderla, nadie sabrá que existe.

2. Amigos hasta el final

Compañeros y, sin embargo, amigos,no siempre es una realidad. Hay muchos emprendedores que están convencidos de que conocen a su socio y no dudan de la lealtad y la confianza depositada en él. Pero el cementerio de empresas está lleno de ejemplos que se fueron al traste por desavenencias entre los socios. Víctor Rodado, co- fundador de Upplication, insiste en la necesidad de tener un buen pacto de socios: “cuando arrancas, tiendes a pensar que es una señal de desconfianza el proponer un pacto de socios, pero es un error gravísimo: los pactos están precisamente para cuando las cosas van mal. No significa que seas un mal tipo por proponerlo, sino que estás de acuerdo con el rumbo que queréis dar a la compañía. Creer que nunca vas a tener problemas es de una ingenuidad enorme”.

Nuestro consejo: En esto de los negocios, no hay amigos que valgan. De manera que lo mejor es que te protejas con las cláusulas necesarias. Un buen pacto de socios te evitará sorpresas desagradables en el futuro.

3. Yo, el Superentrepeneur

Cuidado con el complejo de hombre orquesta. Como señala Francesc Saldaña, corporate services manager en Reimagine Food, “creer que un emprendedor es capaz de llevar en solitario las ventas, el marketing, la producción, las finanzas, la web es totalmente falso. Cuando estaba buscando capital para NetTranslations me preguntaban datos, cifras, indicadores, tipos de clientes, estrategia comercial, tecnología... evidentemente contestaba a todas sus preguntas, pero porque detrás de mí había diez personas con sus funciones bien definidas”. Y es que, como señala Nùria Vilanova, CEO y fundadora de Atrevia, “un emprendedor no debe pensar en singular, sino en equipo, y en el resultado final”. En este apartado del equipo hay otras mentiras que conviene desenmascarar. Por un lado, como recuerda Pepe Agell, cofundador y VP of corporate strategy de Chartboost, el considerar que “el equipo inicial es un pilar para siempre. A medida que la empresa crece y cambia, también evolucionan las necesidades, los roles y el tipo de talento que se requiere”. El segundo error es “creer que invertir en el equipo es sencillo. No es fácil encontrar talento ni retenerlo”, explica Rodado.

Nuestro consejo: Merece la pena delegar en aquellas áreas en las que otros puedan ser mejores que tú para centrarte en lo que eres fuerte. Y no olvides que para atraer el talento, en los primeros momentos, deberás comprometerle y entusiasmarle con intangibles.

4. Me voy a
comer el mundo

Ambición sí, pero con sentido común. Como resume Javier Martín, fundador de Loogic, Futurizable e Iniciac, “es muy fácil que te la pegues si piensas que vas a crear el próximo Google o a facturar 300 millones de euros. No lo digo porque no puedas ser igual o mejor que Larry Page o Sergei Brin, sino porque en España es imposible reproducir el ecosistema que tienen en Estados Unidos y que, sin duda, es una parte muy importante del éxito que han tenido empresas como Google o Facebook. Aquí, además, tenemos un problema de tamaño de mercado, por cantidad de usuarios de Internet y por el negocio generado; hay determinados volúmenes a los que sólo se puedes llegar si eres global”.

Nuestro consejo: Es bueno soñar en grande, pero hay que ser pragmático. Ni por tamaño de mercado ni por capacidad inversora de los venture capital europeos es fácil crear una empresa unicornio a este lado del Atlántico, sí puedes crear proyectos globales y escalables.

5. Mi ideaaaa

Sí, al emprendedor se le llena la boca como le
ocurría al enternecedor marcianito del largo dedo 
verde cuando habla de su idea feliz. Todos están convencidos de que es la idea más revolucionaria, disruptiva, innovadora y útil que se ha desarrollado jamás. Y cuando aterriza en el mundo de los negocios, se da un baño de realidad y de humildad. “Todos pensamos al principio que tenemos una idea
 única. Que es el principal valor. Que si quieres que
 te la cuente tienes que firmar un acuerdo de confidencialidad (NDA). Que es sólo mía y vale mucho dinero. La realidad es que la idea es un 10% de la ecuación. La ejecución del proyecto, es el 90% restante. Hace ya dos años que no firmo un NDA, no me hace falta”, reconoce Jorge Martínez, CEO y fundador de Vibuk.

Nuestro consejo: Hay muchas ideas felices que nunca han llegado a triunfar por estar en manos de equipos mediocres. Y al revés, equipos brillantes que han tenido éxito con ideas mediocres. Conclusión: lo importante es la ejecución y más en un mundo como el actual donde la tecnología permite clonar modelos/ideas casi al instante.

6. Un buen plan de negocio lo es todo

“Una de las ideas que para mí fue más errónea y frustrante fue darme cuenta de que hacer un plan de negocio completísimo no sirve de nada porque, sobre todo en los primeros meses todo está por hacer y las realidades operativas cambian día a día. Con el tiempo he aprendido que es mejor centrarse en dos o tres métricas claves y focalizarse en mejorarlas”, explica Pablo Villalba, fundador de 8Fit. Para Francesc Sanz, CEO y fundador de lacomunity.com, “creer que con una buena idea en un power point te van a llover los inversores es falso. La realidad es más exigente, sin un proyecto ya en beta y un historial de ventas claro con indicadores cuantificables, es muy difícil conseguir inversión externa”.

Nuestro consejo: En efecto, es mejor que te focalices en dos o tres indicadores y plantea siempre varios escenarios posibles, a cual más negativo, para poder anticipar los posibles obstáculos. Y lánzate cuanto antes. En estos tiempos es más efectivo la prueba/error que alargar el lanzamiento del prototipo perfecto.

7. Contra viento y marea… hacia el desastre

Perseverancia, sí. Obcecación, no. si el mercado dice que no, ya puedes hacer las maletas y abandonar. Da lo mismo todo lo que te esfuerces que no conseguirás sacar tu idea adelante. El inversor Luis Martín Cabiedes recurre a un símil muy gráfico para explicarlo: “si un perro no quiere comer, por mucho que le insistas, no lo va a hacer. El mercado es igual: si no quiere aceptar algo, no lo venderás”. “En mi caso, emprendí por primera vez con 19 años y pensaba que lo único que necesitaría era pasión y valentía, una vez fundada entendí que, además de valor y corazón, necesitaba mucha cabeza para tener un visión más estratégica, financiación para mantenerte inicialmente, generar un crecimiento y mucho otros factores que determinan el éxito o no de una compañía”, explica Álvaro Cuadrado, CEO y fundador de Square Ventures.

Nuestro consejo: Hay que ser perseverante, pero saber también cuándo tienes que pivotar tu idea. Tan malo es llegar demasiado pronto como muy tarde y no pasa nada por cambiar el planteamiento inicial. Flexibilidad, flexibilidad y flexibilidad.

8. ¡Me voy a forrar!

“Emprender es una forma de alinear talento y pasión, 
lo que mejor sabes hacer con lo que más te gusta. En algunos casos, el emprendedor sólo piensa en el dinero que ganará y esa visión de El Lobo de Wall Street dista de la realidad, donde vives unos inicios como nadie quiere vivir, alimentado por tu pasión y no por tu dinero”, recuerda Cuadrado. Y es que como explica Sanz, “el emprendedor es el primer inversor en su proyecto. Si quieres que otros inversores te pongan el primer euro, tienes que dedicar todo al proyecto que estás realizando: todas las horas, todo tu espíritu, todas tus ganas. Y, además, con un salario bajo al inicio. Yo estuve el primer año sin cobrar, hasta que el proyecto cogió la madurez suficiente para conseguir la inversión”.

Nuestro consejo: Olvídate del Maserati en la puerta o del jet privado. Soñar es de humanos, pero para emprender es fundamental de nuevo tener mucho sentido común y entender que emprender es una carrera de fondo y sólo pueden afrontarse las dificultades iniciales si se siente verdadera pasión y ganas por el proyecto.

9. No, los clientes no vienen solos

A menudo, el emprendedor se enamora tanto de su 
idea que centra todos sus esfuerzos en el producto y se olvida de salir a buscar clientes. “Empecé a emprender pasados los 40 años, así que sabía bastante bien donde me metía. Sin embargo, creía que los clientes vendrían solos y no entendí que había que llegar a ellos, explicarles tu valor y convertirles”, comenta Jaime Sanmartín, CEO y fundador de Adtriboo. Para Rodado, “creer que con hacer un poco de ruido en los medios y en las redes va a ser suficiente es un error. La gran mayoría de los emprendedores tienen que hacer un proceso largo de convencer a la gente”. Y otra mentira, el networking es importante, pero no lo es todo. “Cuando empecé hace 20 años con mi primera empresa, Ocioteca, tenía muy mitificados los círculos empresariales. Luego comprendí que era todo postureo y que donde había que focalizar el esfuerzo era en tener buen producto”, explica Diego Ballesteros, fundador y CEO de MiOra.

Nuestro consejo: A menudo es necesario educar al cliente para que acepte tus propuestas, lo que implica toda una estrategia de formación y promoción. María José Fuertes, CEO y fundadora de Ecovamos, lo resume bien: “Emprender es vender, vender y vender. Si no tienes ese fuerte, busca una persona que sepa hacerlo”.

10. Bienvenido míster VC, BA, Exit...

“La burbuja del emprendimiento, genera falsos mitos, inspirados en grandes inversiones yexits,creando en el ideario colectivo la fijación como objetivo final de crear startups atractivas para los inversores y lograr financiaciones millonarias, olvidándose de los posibles clientes y del modelo de negocio”, se lamenta Cuadrado. Y es que, como critica François Derbaix, fundador y coCEO de Indexa capital, “existe la tendencia a considerar que una startup es un éxito porque ha levantado x millones cuando en realidad conseguir financiación es un coste”. Saldaña también lo refrenda: “a veces parece que una buena startup es la que consigue mucho dinero de los inversores. Nada más erróneo. Las empresas que he montado han sido rentables porque los gastos han sido inferiores a los ingresos y he empezado con clientes”.

Nuestro consejo: Focalízate en financiarte con clientes desde el primer momento: te aportan capital y no se quedan con acciones. Y si optas por inversores, “déjate asesorar, elige la inversión que más te aporte y en las mejores condiciones”, explica Ballesteros.

11. Yo para ser feliz quiero emprender

Para Nacho Somalo, fundador de Lonesome
Digital, uno de los grandes mitos es pensar que “cuando emprendes eres enormemente feliz. En realidad, sufres como una bestia”. Esa hipotética felicidad está unida a la falsa creencia de que el emprendedor tiene libertad de horarios y de organización, “pero es a cambio de muchas responsabilidades tanto internas como externas. En los primeros tiempos, mi agenda era tan minuciosa que incluía los días que comía con clientes, inversores, proveedores y hasta amigos”, recuerda Saldaña. Para Agell, éste
 es uno de los grandes autoengaños del emprendedor: “Muchos piensan que emprender es cool porque eres tu propio jefe y haces lo que quieres. Sin embargo, es el trabajo más duro que existe. Requiere estar dispuesto a sacrificar muchos aspectos de tu vida. Durante los tres o cuatro primeros años de Charboost viajé al extranjero un 70% de mi tiempo o más. Esto comporta un gran compromiso personal”. Y no olvides que, como aclara Derbaix, “no tendrás un jefe, tendrás muchos: clientes, inversores, empleados...”.

Nuestro consejo: Como resume Miguel Guillamón, fundador de HYPS Eyewear, “cuando te dicen que serás tu propio jefe suena genial, hasta que te das cuenta de que no separas ocio de trabajo”. Emprender implica estar en modo ‘on’ 24/7/365.

12. Nunca digas no

“Como buen emprendedor hay que coger todas las oportunidades, decir siempre que sí, incluso aunque no estés preparado. Falso. Una gran empresa nos pidió una traducción de su sitio web (textos, gráficos, memorias...) en un tiempo récord. Nos sentamos con el equipo y determinamos que era imposible en ese plazo. Le dijimos al potencial cliente que necesitábamos más tiempo para tenerlo todo. Lo decidieron hacer con otra empresa y me llamaron para decirme con quien y el importe. Al cabo de un mes recibí una llamada:¿No sé si te acordarás de mí? La otra empresa no tuvo el trabajo ni en 15 días ni en un mes y nos llamaba para ver si podíamos asumir de nuevo el proceso. Fue cliente nuestro muchos años. Nuestro ‘no’ inicial generó confianza”.

Nuestro consejo: Cuidado con decir a todo que sí. Es una tentación muy habitual pero es importante recordar el famoso refrán de que quien mucho abarca poco aprieta. En el emprendimiento, la confianza y la eficacia son más importantes que el precio y la cantidad.

13. Vender por Internet está tirado

Ésta es una de las falacias que más daño ha hecho a
 los emprendedores. como recuerda Sanz, “hubo un tiempo en el que se pensaba que cualquier aplicación de móvil podía conseguir millones de descargas y ser una empresa viable. Por aquel entonces no había estrategias claras de monetización y por el camino se quedaron muchos emprendedores”. Javier Martín alerta también al respecto, “emprender en Internet puede ser más sencillo al principio, pero cuando se trata de crecer, hay que trabajar tanto o más que en cualquier sector, habrá tanta o más competencia y será necesario invertir mucho tiempo, recursos, dinero o lo que se tercie”. María José Fuertes también coincide en la idea: “se da por sentado que con saber programación vas a poder crear una plataforma, pero luego te das cuenta de que necesitas crear equipo, marketing, desarrollo de negocio. Lancé Ecovamos como blog personal en 2011 y no me constituí como empresa hasta marzo de 2014. Fue todo mucho más lento de lo que esperaba”.

Nuestro consejo: Un negocio digital requiere del mismo rigor y profesionalidad que un negocio offline y, no te equivoques, también mucha financiación inicial.

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