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Qué hacen los directivos que se convierten en empresarios

Son independientes, creativos, inconformistas y suelen tener facilidad para descubrir oportunidades...

21/04/2018
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Sentirse realizado. Ése es el principal motor de combustión que empuja a un cada vez mayor número de profesionales a dejar un ventajoso y acomodado puesto de trabajo como directivos de importantes compañías, liarse la manta a la cabeza y montar su propio negocio.

Llega un momento en el que el profesional está capacitado para desarrollar negocios sin el corsé de una multinacional. Lo más gratificante para ellos es hacer lo que les gusta y siempre han querido llevar a la práctica. Es muy importante es creer profundamente en un proyecto y llevarlo hacia adelante.

Motivaciones

Hay muchos profesionales que ocupaban importantes puestos de responsabilidad en sus empresas y deciden emprender la aventura de poner en marcha su propia idea de negocio.

Inquietud por emprender. El hecho de montar un negocio propio responde, generalmente, a un deseo de independencia, de autonomía, que permite a los profesionales tomar sus propias decisiones.

Estancamiento. En otros casos, el profesional cree que tiene pocas posibilidades de escalar más peldaños en su empresa, de promocionar, y decide marcharse para emprender una carrera en solitario.

Huecos de mercado. Entre los motivos que les llevan a tomar esta decisión habría otro relacionado con las oportunidades de negocio y los posibles huecos de mercado que el emprendedor vislumbra desde su posición privilegiada de experto. Es el caso de aquellas personas que conocen su sector, son auténticos especialistas en la materia y quieren sacar provecho a su experiencia profesional.

En este supuesto nos podemos encontrar con dos situaciones:


Ideas irrealizables. Hay quienes tienen una idea difícilmente realizable en la empresa donde trabajan, por las dificultades con que se topan a la hora de tomar decisiones de forma unilateral sobre nuevas iniciativas. Ante este panorama, el emprendedor, al no encontrar terreno abonado en su empresa, opta por hacerlo fuera de ella.

Empresas de servicios. La otra situación tiene que ver con montar lo que se conoce como “empresa de servicios”. En estos casos, la idea de crear una compañía propia puede surgir, bien por la iniciativa del profesional, que ve ese hueco de mercado dentro del mismo sector, o por el empuje de la propia empresa para la que trabajaba, que le anima a ser cliente suyo desde fuera. Es el caso de muchas empresas de servicios de informática o de mantenimiento industrial. En ocasiones, es la propia empresa la que anima a uno de sus directivos a que trabaje para ellos de forma externa en alguna de sus áreas de negocio.

Empresa familiar

Hay otro motivo, esta vez relacionado más con un carácter sentimental. Es el caso de aquellos directivos que, pensando en su familia, quieren ofrecerles la oportunidad de montar su propia empresa y poder traspasársela después a sus hijos y familiares más directos. También se da el caso de aquellos que, coincidiendo con una reestructuración de plantilla en la empresa, aprovechan para poner en marcha esa idea de negocio que siempre han tenido en mente.

Experiencia propia. En la mayoría de los casos, los profesionales que toman la decisión de iniciar un negocio lo hacen, fundamentalmente, dentro del sector en el que han trabajado antes. Y esto, por varios motivos: tienen mayor seguridad, están más familiarizados con el mercado, probablemente cuentan con una buena cartera de clientes y de contactos y tienen planes enfocados a lanzar nuevos productos o a crear nuevas vías de negocio dentro del sector que conocen.

Socios expertos. Se aconseja a los profesionales que tengan experiencia en el sector. El fracaso se suele dar más en aquellos que no la tienen. La mayoría se suele dedicar al sector que conoce porque siempre es más seguro para ellos y existen menos riesgos. Aunque también se dan casos de personas que se inician en nuevos sectores y buscan socios que ya tengan experiencia en ellos. En cualquier caso, siempre es importante saberse rodear de un buen equipo de expertos.

El sector servicios es el más utilizado por estos profesionales para iniciar nuevos negocios, principalmente porque no se necesitan grandes inversiones de capital y porque ofrece menos riesgos. La consultoría, las agencias de comunicación o publicidad, las empresas relacionadas con las nuevas tecnologías (básicamente Internet y telefonía móvil), las dedicadas al ocio y al tiempo libre y las de servicios de proximidad ofrecen muchas oportunidades para empezar.

Decir adiós

Una de las situaciones más comprometidas es, llegado el momento de marcharse de la empresa, cómo podemos explicar a nuestros jefes que vamos a emprender una aventura en solitario. En todo momento debe haber transparencia. Hay que explicarles que siempre has sido una persona emprendedora e inquieta y que quieres sentirte realizado profesionalmente. También debes transmitir tranquilidad a tus antiguos jefes y que tu marcha no va a suponerles un perjuicio ni una amenaza. Incluso, en el caso de que se haya elegido el mismo sector, subraya que en ningún caso serás competencia, sino un colaborador más.

Y ¿qué pasa si el nuevo negocio no resulta exitoso? ¿Es recomendable volver a nuestro antiguo puesto? Los expertos consideran que, en esos casos, nunca se debe volver porque se interpretaría como un fracaso y lo mejor es cambiar de compañía. Esta situación, a nivel profesional, no sienta bien.

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Problemas más comunes

El principal problema que deben superar los emprendedores es cambiar dechip. A juicio de los diferentes expertos y hombres de empresa consultados,
 no se trabaja para una empresa, sino que la empresa es uno mismo.

Sin comodidades. Por ejemplo, todas esas comodidades a las que antes estabas acostumbrado (despacho y sala de reuniones, una persona que lleve tu agenda, haga las fotocopias, conteste las llamadas, concierte tus entrevistas, etc.) es muy posible que con el cambio ya no las tengas o debas ocuparte tú mismo de algunas.

Financiación. Para lanzarte a la arena debes tener elaborado un buen plan de financiación. Olvidar este aspecto puede llevar al fracaso del negocio, incluso antes de ponerlo en marcha. Aunque la mayoría lo tiene en cuenta, muchos desconocen cómo conseguir los primeros inversores.

Burocracia. En muchos casos, desconocen cuáles son y cómo se realizan los trámites burocráticos para constituir una nueva empresa. También se suelen obviar aspectos relacionados con la logística, como, por ejemplo, dónde ubicar la oficina, dónde comprar el material, etc.

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