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Ocho inventores que han lanzado sus inventos buscan inversores o desarrollan planes de expansión

Inventores SL

Pueden pasar años hasta que la chispa creativa de un inventor se convierta en la llama que ilumine un producto de éxito comercial. Muchos se apagan en el camino. En este reportaje encontrarás ocho inventores españoles que la han mantenido viva gracias
a su ingenio, tesón… y la constitución de su propia empresa con recursos propios.

Julio Fernández | 26/11/2008
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El de inventor no es precisamente una empresa para románticos o emprendedores a medio gas. La realidad no deja lugar a ensoñaciones. Los inventores a los que hemos entrevistado coinciden en que “es un camino que se recorre solo”, hablan de “la falta de apoyo público y privado”, de la necesidad “de una cultura que incentive realmente la innovación e invención” y de una indiferencia financiera “que nos lleva a arriesgar el patrimonio personal”. Sin embargo, la cara más antipática de la invención en España queda compensada por una fe ciega en sus inventos, el aplauso internacional en las ferias, el apoyo familiar, una tenacidad a prueba de fracasos y una visión altruista: “Sé que la utilización de mi invento (DGS o sistema anticaídas en obras) salvaría vidas, y eso es lo que me anima y me da fuerzas para continuar en el empeño”, afirma Daniel Granados.

La idea y sus ciclos. Muchos de los inventos tienen su origen en necesidades o nacen para resolver problemas. Por ejemplo: DGS, para evitar caídas de altura; AMSPI, para la evacuación y salvamento de personas en los incendios... Pero recuerda que desde que surge una idea hasta que se desarrolla y se pone en el mercado hay todo un trecho. A Joaquín Tamayo (AMSPI) le llevó siete años, a Daniel Granados (DGS), dos.

Dedicación plena y esfuerzo económico. No hay éxito sin esfuerzo. Gerardo Soret reconoce que tuvo que dejar su actividad profesional para dedicarse de lleno al desarrollo de RAM (Rocódromo Articulado Motorizado). “Me ha exigido una dedicación exclusiva incompatible con cualquier otra actividad laboral. Durante ese tiempo, el esfuerzo económico ha significado una importante dificultad que ha retrasado el desarrollo comercial del invento”, confirma. Ahora, ya ultimado, 9b+, la empresa, empieza a recoger los frutos: premios internacionales, expansión internacional, nuevos clientes…

Crea una sociedad. “En España hay gente con muy buenas ideas y faltaría mayor motivación y ayuda externa para que estas ideas se materialicen. Es importante ayudar a que las personas físicas con ideas lleguen a ser personas jurídicas”, señala Soret. Constituirse como empresa mejora la imagen del invento, “profesionaliza” al inventor, abre vías de financiación y de subvención sólo accesibles a las sociedades e, ¡importante!, evita arriesgar el patrimonio personal. “Dar el salto a la empresa se da más entre los inventores jóvenes. Y contribuye a ello Internet, que ha flexibilizado muchísimo los costes estructurales de una empresa”, explica Pedro García Cabrerizo, socio del bufete del mismo nombre.

La barrera financiera. Si no cuentas con recursos propios, ni lo intentes. Ten en cuenta que la principal vía de financiación de las empresas de nueva creación son los ahorros de quienes las crean y de los préstamos familiares. Los bancos no arriesgan, y menos en estos momentos. Para nuestro experto legal, “hay que inventar sin contar, en principio, con ayudas públicas”. Otras opciones de conseguir financiación para los proyectos pasa por la búsqueda de inversores entre sociedades de capital riesgo, constituir una empresa y licenciar el invento, o simplemente venderlo a grandes multinacionales o empresas con una fuerte base tecnológica (jugueterías, automoción, ingenierías...)

Lo que tiene que tener un invento para ser comercial. Básicamente, dar respuesta a una necesidad concreta, ser útil, promocionarlo y asegurar la patente a nivel nacional e internacional. La visión comercial pasa por hacer fácil, sencillo y accesible tu producto al gran público.

De ferias. La falta de promoción es uno de los agujeros negros que limita la visibilidad de los inventos e inventores. La agenda de cualquier inventor debe tener un hueco especial para las ferias y exposiciones del sector. En España, las más destacadas son Geniápolis (Valencia) y la Feria de Innovación (Terrasa). En el exterior, la Exposición de Invenciones de Ginebra. “A ella acuden grandes empresas y multinacionales interesadas en comprar desarrollos. Es justo decir que la invención española es reconocida internacionalmente. La participación española suele conseguir todos los años premios especiales. Pese a todos los problemas estructurales históricos, no estamos por debajo de otros países en ningún sector de la técnica y de la tecnología. Hay que deshacer el mito de que ‘inventen ellos”, apostilla García Cabrerizo.

Y no olvides...
Antes incluso de echar a andar un invento, “hay que hacer una investigación previa de qué es lo que hay en ese sector y plantearse si el desarrollo que pretende realizar realmente interesa al mercado”, aconseja este experto. Otros consejos útiles son:

  • No divulgar la mención de la patente hasta que esté debidamente protegida. En caso contrario, “se cargan la novedad, lo que hace que el invento no sea patentable”.
  • Para empezar, sólo patenta tu producto a nivel nacional. La ley otorga un plazo de 12 meses para decidir si extiendes o no a nivel internacional, de manera que tienes un año para negociar tu patente (intentar venderla).
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