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Creación de empresas

Ideas para montar un negocio con poca inversión (y no fracasar)

Crear un negocio con poco dinero es complicado. Si sigues estas pautas, tus posibilidades de éxito se multiplicarán.

06/02/2016
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A estas alturas, no te vamos a engañar: no se puede emprender por cero euros. Sí se puede hacer por poco dinero, pero algo deberás desembolsar.

Incluso sí sólo invirtieras tiempo en tu proyecto, eso ya sería un coste, de horas, que trasladadas a términos financieros podría equivaler a lo que se conoce como coste de oportunidad, que, a grandes rasgos y de una manera coloquial, sería aquello que dejarías de ingresar si te dedicas a otra cosa que te da un cierto rendimiento. Concretando: si quieres emprender, algo tendrás que invertir.

Puede ser mucho o poco dinero, dependiendo de diferentes factores que deberás evaluar: sector al que te vas a dirigir, si tendrás o no local, si tendrás o no empleados, si tendrás o no estructuras de cualquier tipo, si optas por vender productos y/o servicios, si sólo desarrollas y externalizas otras funciones, si decides ser empresario individual o alguno de los muchos tipos de sociedades mercantiles que existen. Aquí puedes ver 29 negocios concretos que puedes poner en marcha con una inversión reducida.

Dinero, ahora y luego

Un detalle muy importante: antes de lanzarte, debes echar cuentas de cuánto te va a costar emprender y de cuánto dinero necesitarás cada mes para seguir caminando una vez que abras tu negocio. Es muy habitual pensar en una idea y tirarse a la piscina y ya veré cómo nado y cómo salgo, y eso, sin haber comprobado antes aspectos como, por ejemplo, la temperatura del agua, si hay otros nadadores en tu calle, si está infestada de pirañas o si hay riesgo de que un cable electrifique la piscina mientras nadas.

¿Alarmistas? No. Realistas. Es muy habitual que una vez que decides emprender, te topes con imprevistos económicos, por llamarlos de alguna forma, porque imprevistos siempre tendrás, pero muchos de ellos los puedes evitar a priori.

Independientemente de a qué actividad te dediques, hay una serie de partidas que siempre tendrás que cubrir y otras que serán necesarias según el tipo de negocio y el sector al que te dirijas.

Por ejemplo, los gastos administrativos para ser autónomo o constituirte en sociedad. O el IVA correspondiente a las inversiones que hagas –que, es cierto, luego podrás recuperar, pero que primero debes desembolsar–. O los seguros de responsabilidad o los específicos de tu actividad. O los avales que, en la mayoría de los casos, necesitarás aportar. ¡Y cómo no! El muchas veces olvidado y desterrado colchón de tesorería con el que, sí o sí, deberías contar.

Éstas son sólo algunas de las partidas que no deberías obviar por nada del mundo. Pero hay otras más que, dependiendo de a qué te dediques, también deberás tener muy presente en tus planes.

Por ejemplo, si tu actividad requiere de un local, una partida obligada será la mensualidad del alquiler, así como las fianzas de varias mensualidades que, en la mayoría de las ocasiones, te exigirá el propietario del establecimiento. O si el local requiriera obras de acondicionamiento. En esos casos, ya no sólo deberías contar con los gastos relativos a las obras en sí, sino  también al proyecto de obra y a los permisos y licencias obligatorios.

O el stock inicial de productos (en el caso de que tengas que enseñar muestras a los potenciales clientes). O un mínimo software de gestión que necesites. O la publicidad y marketing que hagas para darte a conocer (aunque sea mínimo). O si quieres –y deberías tener– una web. O si decides instalar un terminal TPV para que paguen tus clientes: su implantación no es gratuita. Tendrás que cumplir unos ingresos mínimos para reducir o aumentar el porcentaje de gasto que te exigirá el proeedor del TPV.

Externaliza

Ten claro cuál será tu core business: aquella parte de tu negocio clave para su éxito. Ése debes controlarlo tú, sin intermediarios, y en muchos casos implica inversiones en formación, equipos, etc. Todo lo demás, puedes externalizarlo. Y algunas áreas de esa externalización requerirán de inversiones y para otras puedes buscar acuerdos de colaboración e intercambio.

En cualquier caso, cuando hagas números para saber cuánto te costará dar el salto y cuánto para seguir día a día, ajusta tus costes fijos al máximo “y variabiliza todos los costes superfluos: aquellos gastos que no sean obligatorios legalmente y/o por necesidad de apertura del negocio”, recomienda José María Casero, asesor financiero (http://sherpafinanciero.com).

No olvides que tus previsiones de gastos e ingresos se cumplirán a la inversa: los gastos siempre serán mayores y los ingresos, menores, a los que hubieras planificado.

La supervivencia de tu empresa dependerá de tu liquidez y de tu talento (o virtuosidad) para reducir los plazos entre cobros y pagos. De ahí que sea importante también seleccionar a tus clientes y proveedores valorando su grado de viabilidad y rentabilidad para tu negocio. Trabaja mucho la negociación para establecer condiciones de cobro y pago ventajosas y beneficiosas para tu tesorería.

Si optas por autónomo, “lo mejor es recurrir a la ventanilla única. No tiene coste y en la misma mañana lo puedes arreglar todo. El abono mensual como autónomo es de unos 260 euros. No hay que constituir nada”, aclara Casero, que recuerda que si empiezas a facturar, es recomendable trabajar con una asesoría.

“Hay asesorías online, desde 50 euros, y offline en torno a los 90-100 al mes. Preocúpate de guardar tus facturas de cobro y pago y, al trimestre, enviar todo a la asesoría para que lo presenten”.

Si cumples una serie de requisitos (www.empleo.gob.es), puedes beneficiarte de una tarifa plana para autónomos para los primeros 18 meses de actividad. En ese período, puedes beneficiarte de reducciones de la cuota a la Seguridad Social que van desde el 80 al 30%. Y si eres hombre menor de 30 años o mujer menor de 35, esas reducciones se extienden hasta el mes 30.

Quiero ser empresa

Si optas por ser SL, “pide el nombre en el Registro Mercantil. Cuesta entre 18 y 20 euros. Luego deposita 3.000 euros para crear la empresa. Puedes preparar los estatutos o ir a una gestoría (recomendable, si vas a emprender con socios), con un coste de 100-150 euros. Ir a un notario, unos 60. Y presentar las escrituras en el Registro, otro 40. La comunicación a Hacienda, el CIF, etc., no lleva coste, bien porque lo puedes hacer en la ventanilla única o porque te lo hace el gestor”, explica.

¿Cómo capitalizar el desempleo?

Una fuente inicial de financiación puede ser la capitalización de la prestación por desempleo –si tienes la suerte de optar a ella–. Según José María Casero, experto en finanzas, “su gestión administrativa no lleva coste alguno. En tu oficina correspondiente, tendrás que rellenar una especie de plan de negocio con tu plan de inversión. Y tendrás que valorar si te interesa tener tú todo el dinero que te den o ir cobrándolo por mensualidades”.

La solicitud para capitalizar el paro (www.sepe.es), en la que se debe adjuntar también información relativa al proyecto, debes hacerla antes de iniciar tu actividad y también antes de darte de alta en la Seguridad Social.

Como autónomo, puedes pedirlo en un solo pago, con el límite máximo del 60% del total (hasta el 100% para hombres menores de 30 años y mujeres menores de 35). El resto, para pagar las cuotas mensuales de la Seguridad Social.

Asegura tus cobros y pagos

Es recomendable tener algún tipo de cobertura que asegure los pagos y los cobros, porque a no ser que cobres por anticipado o al contado, si vendes y no conoces quién es tu cliente, no sabrás si te pagará o no.

“Puedes contratar un seguro de crédito y caución y proteger tus ventas o contratar los servicios de una empresa que realiza informes de valoración del riesgo del crédito, que te recomendarán hasta qué cantidad le puedes vender a un cliente sin riesgo de que no te pague. También conocerás su historial de pagos e impagos. Eso te permitirá proteger tu liquidez. Los informes suelen costar hasta 40 euros y también hay tarifas planas”, sostiene Casero.

Un colchón de tesorería

Emprender sin dinero es un suicidio. La iniciativa por emprender es algo muy positivo, pero hacerlo sin recursos o sin los suficientes es una auténtica locura.

En ese sentido, no deberías emprender si no cuentas, al menos, con la inversión inicial y con todo lo necesario para el día a día.

Y en ese segundo cálculo, no puedes olvidarte de tener un colchón de tesorería, que te servirá para cubrir imprevistos. “Es recomendable tener uno, que dependerá del tipo de actividad, pero, como mínimo, debería ser igual a un mes de gastos”, aconseja José María Casero, experto en finanzas.

¿Y si te pones un sueldo?

Muchos dudan de si ponerse un sueldo y, en esos casos, de cuánto. Lo más recomendable es ponérselo, “porque si no, cualquier ingreso en tu empresa se considera un beneficio por el que pagarás mayores retenciones, mientras que un sueldo se considera un gasto en la empresa”, recuerda Casero.

En su opinión, ponerse un sueldo implica dar de alta una nómina. “Tu gestoría calculará la cotización más ventajosa fiscalmente para pagar los mínimos impuestos en las declaraciones trimestrales. Escala el sueldo según los ingresos que vas consiguiendo. Es importante jugar con una cifra de renta en torno a los 20.000 euros, que conlleva cargas fiscales muy pequeñas”.

Mucho cuidado con el IVA

Cuando se calculan las necesidades financieras, el IVA suele dar dolores de cabeza, porque como luego se va a recuperar, no pensamos en él como parte de la inversión inicial, ya que tenemos que adelantarlo de las inversiones que vayamos a hacer. También es importante reservar una parte de dinero al pago del IVA trimestral. “Si facturas a otros autónomos, tienes que hacer IRPF trimestral (declarar las retenciones que te quedas de facturar a otros autónomos e ingresarlas en Hacienda). Y si facturas a una SL, sólo IVA. Debes tener en cuenta los resúmenes anuales del IRPF”, recomienda Casero.

No hay más remedio, ¡un local!

Piensa bien si tu idea necesita de un establecimiento, porque las inversiones que tendrás que realizar serán mayores. Entre otras partidas, apúntate: licencia de obra, proyecto de obra, la obra en sí, el alquiler, las fianzas, el aval, la licencia de apertura, permisos varios, seguros de responsabilidad, así como la decoración y la compra de productos. “Dependiendo de la actividad, es recomendable ponerse en manos de expertos que gestionen licencias, estudio de obra, acondicionamiento y adecuación de la ley en cuanto a prevención, seguridad y acondicionamiento”, apunta Casero.

El vehículo, ¿lo compro, lo alquilo…?

Le has dado muchas vueltas y, al final, resulta que necesitarás un vehículo para ver a los clientes y hacer otras gestiones. ¿Qué es mejor: comprarse uno para la empresa o alquilar uno por renting? Comprarlo supone un gasto excesivo. El renting y el leasing ofrecen ventajas fiscales, pero hay que conocer muy bien la letra pequeña. “En mi caso, compré un coche de forma particular y le paso el kilometraje a la empresa. Esto tiene una ventaja, ya que si te ajustas a lo establecido en la ley fiscal no pagas impuestos. Si no superas los límites, lo tienes como un gasto a la empresa y un ingreso adicional para ti, pero no lo computas a efectos de renta”, recomienda Casero.

¿Y si monto un proyecto web?

Para desarrollar tu proyecto web, puedes hacerlo por tu cuenta, utilizando empresas que te ofrecen una plataforma en alquiler. El coste mensual puede estar entre 20 y 50 euros. “O también puedes contratar los servicios de una empresa especializada que se encargará de hacer todo el desarrollo de esa web corporativa, blog, plataforma o tienda online, además de un asesoramiento especializado para que ese proyecto tenga más visos de poder salir adelante”, subraya Pepe Isábal, de eTecnia.

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