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Oportunidades

Cómo montar un negocio en núcleos de menos de 50.000 habitantes

Las mejores oportunidades no tienen por qué estar siempre en las grandes ciudades.

19/12/2017
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El número de personas que se anima a arriesgar su dinero y montar una empresa fuera de los grandes núcleos urbanos ha aumentado considerablemente en los últimos diez años. Y se prevé que la tendencia irá a más.

Si tú también estás dándole vueltas a tu proyecto y no encuentras dónde ponerlo en marcha, ten en cuenta que puedes abrirte camino en dos frentes. Bien por pequeños pueblos alejados de los grandes centros empresariales, bien, siempre y cuando no quieras alejarte tanto, por algún municipio de los alrededores de las grandes poblaciones.

El nicho local

En general, existen tres tipos básicos de negocio que pueden montar los emprendedores en poblaciones pequeñas:

Relacionados con la riqueza natural. Se centran en la explotación de los recursos naturales de la zona y tienen que ver con los sectores agrícola, ganadero o turístico (en especial, con el emergente turismo rural).


Prestar servicios no cubiertos. Las grandes empresas suelen ignorar estas localidades en sus planes de expansión. Sin embargo, se trata de núcleos de población necesitados de una serie de servicios que, en muchos casos, no están allí presentes. Por ejemplo, puede ser una buena oportunidad montar un restaurante de comida rápida o una tintorería con las mismas características con que este tipo de negocios triunfan en las ciudades.

Además de cubrir una necesidad, lograremos favorecernos del esfuerzo publicitario de las empresas grandes. La televisión genera necesidades también allí donde las grandes compañías no pueden llegar, y eso ofrece suculentas oportunidades de negocio.

La opción del teletrabajo. Existen profesiones que, aunque los clientes estén en las ciudades, pueden realizarse físicamente en zonas rurales. Sólo hay que contar con tecnologías como Internet o la telefonía móvil.

Emprender en el pueblo

Al margen del tipo de negocio que te decidas a montar, debes tener en cuenta una serie de aspectos comunes a todos ellos, que te pueden ayudar a triunfar:

Suelo municipal. Muchos ayuntamientos llevan a cabo iniciativas de creación de empresas destinando terrenos públicos para construir polígonos industriales donde se puedan instalar compañías a precios más que asequibles.

Si Mahoma no va a la montaña. Allí donde no existan dichas iniciativas tú puedes ser el promotor de la mismas. Sólo necesitas hacer la propuesta al Ayuntamiento de la localidad en cuestión. En la mayoría de las ocasiones te facilitarán, financiarán e instalarán los servicios urbanísticos de luz, saneamiento, agua potable, teléfono y alumbrado.

Oportunidades mil. Lo habitual es que las empresas que se instalan en pequeñas poblaciones se dediquen a actividades relacionadas con los recursos naturales y culturales del medio, como la apicultura, el turismo rural o los productos agroalimentarios y artesanales. No obstante, también puedes triunfar en sectores más innovadores como las nuevas tecnologías, donde lo importante no es el emplazamiento físico, o con negociosurbanitascomo un restaurantefast food, comidas a domicilio, agencia de viajes, tienda de ropa o una asesoría.

Beneficio a la larga. Contratar una mano de obra menos conflictiva y menos vinculada con el modo de trabajar urbano, y por lo tanto más responsabilizada y apegada a la función que realiza, o trabajar en un ambiente en el que todos los empleados se conocen entre sí y tienen una relación de cercanía, supone una riqueza empresarial que no sólo se nota en los beneficios económicos, también en los humanos.

Adaptarse al terreno

Ten en cuenta que embarcarse en una aventura como ésta exige grandes dosis de realismo. Si siempre es imprescindible realizar un estudio de mercado con el que poder estimar la oferta de servicios ya existentes en el lugar y en sus alrededores, o con el que evaluar las posibilidades de éxito de una empresa, en las poblaciones pequeñas lo es aún más.

En el supuesto de que estemos hablando de un pequeño o mediano empresario que quiera dedicarse a la artesanía o los servicios, éste ha de contar con la desventaja de que, al no disponer de un espacio en el que almacenar su stock, su producción siempre será más limitada que la de una gran empresa. Sin embargo cuenta con un aspecto a su favor: saber adaptarse a los gustos y necesidades del cliente en cada momento, pudiendo así obtener un mayor rendimiento de su trabajo y, en consecuencia, mayor rentabilidad.

Un hostelero de un pequeño pueblo de Badajoz, lo explica con su propia experiencia. Él fue pionero en esta localidad en productos de comida rápida, pero se vio obligado a introducir las novedades de forma paulatina, ya que “cuando llegué mis ideas eran otras, después tuve que ir adaptándome a las circunstancias, a un pueblo que, aunque ahora se ha vuelto emprendedor y en la actualidad tiene muchas posibilidades de cara al turismo, al principio estaba muy aferrado a sus costumbres”.

Formación. A veces se piensa en el medio rural como un espacio en el que no se pueden adquirir nuevos conocimientos, al carecer de instalaciones o personas cualificadas. Nada más lejos de eso. La formación es un aspecto prioritario para la diversificación y el aprovechamiento óptimo de los recursos locales.

Trabajo en red. Está bien comprobado que para triunfar y sacar mayor partido económico se deben aplicar enfoques globales e integrados, basados en la interacción de los empresarios, los distintos sectores y los proyectos.

Opción vital

Por último, no olvides que instalarse a trabajar en dichos núcleos no sólo puede ser una buena salida profesional. Además de solucionar el problema de la vivienda (siempre podrás adquirirla a precios más asequibles que en las grandes ciudades), no tendrás que madrugar para luego aguantar caravanas de una hora para llegar al puesto de trabajo, soportar contaminación de todo tipo, el estrés o las prisas constantes. Además, si habitas normalmente en una localidad pequeña tendrás la opción de desarrollar tu actividad sin verte obligado a abandonar tu entorno. Muchas ventajas como para no tenerlas en cuenta.

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Ventajas en cantidad y calidad

Montar un negocio fuera de las grandes ciudades supone una buena elección por varios factores:


Menor coste del suelo. 
Los ayuntamientos de estas zonas disponen de una enorme oferta de terrenos dedicados a la actividad industrial y empresarial a un coste mucho más reducido por metro cuadrado del que se puede encontrar en la urbe. Empezarás tu negocio ahorrándote una cantidad bastante considerable en el alquiler o la compra del local.

Buenas conexiones. La amplia red de carreteras y vías de ferrocarriles permite una rápida comunicación entre los centros urbanos y un gran porcentaje de las poblaciones más reducidas. No tienes por qué encontrarte aislado. Siempre que lo necesites, podrás desplazarte de un punto a otro para reunirte con un cliente y no perder contacto con la ciudad.

Fomento de localidades. Al apostar por zonas pequeñas no sólo encontrarás un medio con el que ganarte la vida, también tienes la oportunidad de participar en la regeneración del tejido económico y social de un lugar poco explotado. Función que en bastantes casos puedes ver recompensada con subvenciones y ayudas económicas por parte de las administraciones locales, comarcales e incluso de la Unión Europea.

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