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Cuándo, cómo y por qué dar el salto

Y ahora, ¿qué?

Tomada la decisión de dar el salto, lo primero es elegir el modelo de empresa que mejor se adapte a tus necesidades.

Julio Fernández | 09/06/2008
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La forma jurídica favorita es la Sociedad Limitada (SL): la elegida por el 75% de las empresas de nueva creación. Sólo cuesta 3.006 euros, más los gastos de notario y de administración. Su principal ventaja es que limita la responsabilidad frente a terceros: sólo respondes con el capital aportado. “La sociedad limitada unipersonal es el paso natural; para más adelante queda la Sociedad Anónima”, recomienda José María Mollinedo. Ten en cuenta que esta última tiene un coste mayor (el capital social mínimo es de 60.102 euros), la suelen adoptar empresas ya consolidadas y es también la forma jurídica elegida por las que salen a bolsa. En contra, al dividirse el capital en acciones, el control de la sociedad y del proyecto es menor. Ya no depende exclusivamente de ti.

Unidad de actos. A la hora pasar de autónomo a empresa es importante realizar la baja de autónomo y el alta como administrador de la sociedad en el mismo día, con el fin de no perder la cobertura de la Seguridad Social. Y puestos a elegir cuándo, la recomendación de los asesores fiscales consultados es que sea al final del ejercicio fiscal (que vence el 31 de diciembre).

Y mi local en propiedad. Probablemente tengas un local en propiedad. ¿Qué hacer? La respuesta la ofrece el experto fiscal Jordi Tomás: “Si no presenta cargas financieras, tales como préstamos o leasing hipotecarios, se puede plantear de varias formas para traspasarlo a la sociedad: una, mediante una aportación no dineraria a la sociedad, con una tributación del 1% del valor escriturado, pasando a formar parte desde ese momento del patrimonio de la empresa; otra, mediante una compraventa de la sociedad a la persona física, aunque la tributación en este caso sería distinta: a elegir entre el 7% de transmisiones patrimoniales o el 16% por IVA. También se podría plantear el mantener la propiedad por la persona física y arrendar el bien a la sociedad”.

Más papeleos. Formar una empresa también supone “una mayor burocracia administrativa, como son la presentación de los libros oficiales de contabilidad, cuentas anuales, memoria, informe de gestión y actas de Junta General de Accionistas en el Registro Mercantil Provincial y un mayor control por parte de la Agencia Tributaria, mientras que en el campo de las personas físicas la ley sólo exige un control de ingresos y gastos”, explica Jordi Tomás. Para que esto no sea una barrera, lo mejor es contratar los servicios de una asesoría que te libere de estas tareas administrativas (ver cuadros adjuntos).

Elabora un plan de negocio. Este documento será tu hoja de ruta, la que guiará a tu negocio por el camino empresarial correcto. En un business plan no pueden faltar un estudio de mercado, descripción del producto y análisis de la demanda, la infraestructura necesaria para desarrollar la actividad, el cálculo del precio y sus márgenes, la elección del canal de distribución, un plan de comunicación y otro económico-financiero.

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