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Montar un gimnasio, una sana y rentable inversión

Gimnasio

El aumento de la preocupación por el aspecto físico y la salud han disparado la demanda de empresas de servicios deportivos. Poner en pie un gimnasio es hoy una de las opciones con más expectativas de futuro para el pequeño y mediano empresario.

Marta Santos 04/08/2009

Plan de negocio: gimnasio

El creciente interés por la salud hace que abrir un gimnasio sea una opción acertada, siempre que tengamos a la vista a la competencia y la importancia de fidelizar a los clientes. En España hay más de 2.800.000 personas que acuden regularmente a clubs deportivos de alto standing y gimnasios. Y dicho número va en aumento desde que el fitness ha dejado de ser sólo un ejercicio físico, y se ha pasado a concebir como un nuevo concepto de estilo de vida relacionado con la salud, el bienestar y el culto al cuerpo. ¿Y el futuro? Todo apunta a que el número de deportistas irá incrementándose porque la vida sedentaria hace que acudamos cada vez más al gimnasio a mover el cuerpo.

Ahora bien, al margen de motivaciones más o menos cambiantes, no cabe duda de que puede decirse que estamos en un buen momento para inaugurar un centro deportivo privado. Una afirmación que corrobora José Luis Sicre, director comercial del gimnasio Palestra: “Ahora es un buen momento para abrir una instalación deportiva privada porque el mercado está muy receptivo, la gente piensa más en cuidarse y hay mucho potencial de crecimiento futuro” .

Prueba de que montar un gimnasio es un buen negocio es el fuerte desembarco en nuestro país de las multinacionales especializadas, que están contribuyendo a desarrollar el sector. Aunque a partir de 900 euros el metro cuadrado se puede abrir un local digno, lo ideal es crear una estructura con una inversión de 350.000 Euros para un centro de 400 metros cuadrados” comenta Juan Antonio de Hoyo, director de Sportsmanagers. La rentabilidad dependerá de las cuotas cobradas, los servicios ofrecidos y los gastos originados. Según Juan Antonio de Hoyo, lo normal es esperar el retorno de la inversión al menos 4 o 5 años, dependiendo de la inversión y el rendimiento.

En porcentajes, los pequeños centros, concebidos como autoempleo, son los que alcanzan unos beneficios menores. Habitualmente rondan el 5%-7%. Por su parte, los medianos, con una superficie entre 500 y 1.000 m2, creados mitad como autoempleo y mitad como negocio, llegan a alcanzar un 10%-12% de beneficios reales. Finalmente, los grandes gimnasios, que requieren una fuerte inversión y ocupan un espacio de 1.500 a 2.000 m2, tienen unas estructuras con rendimientos en escala y pueden llegar a conseguir hasta un 20% de beneficios.

A SUDAR LA CAMISETA

Para triunfar en este negocio “es fundamental elegir bien el emplazamiento del centro, contar con buenos profesionales, tener formación en gestión, hacer un análisis del sector y contar con el asesoramiento técnico necesario”, dice Hortensia Vigil, presidenta de la Federación Nacional de Empresarios de Instalaciones Deportivas (FNEID). “ Otro modelo de negocio son las franquicias, que asesorarán, no sólo en los aspectos organizativos, sino también en los de gestión interna del centro, apoyándose en la experiencia previa y beneficiándose de una imagen de marca globalizada. Otra posibilidad, es contar con los servicios de consultoras especializadas que se encargarán de realizar los estudios sectoriales, de la oferta y la demanda, claves para el éxito de la instalación”, afirma Vigil.

Sin embargo, además de sudor, también puede haber sangre y lágrimas. Se trata de “un sector desestructurado, que está luchando por salir del convenio de peluquería y tener el propio, para así poder optar a los cursos del Forcem”, dice Peñas. El año pasado se vieron favorecidas por la reducción del IVA del 16% al 7%, aunque resulta casi imposible conseguir ayudas ya que no existen como sector, pese a que está considerado por la UE como uno de los diez mayores yacimientos de empleo. Además, denuncia Vigil, “en los centros deportivos privados nos encontramos con un elemento extraño que distorsiona el mercado y que son las instalaciones deportivas públicas con precios ofertados muy por debajo de mercado y que constituyen un el principal problema con el que nos enfrentamos".

OJO A LA COMPETENCIA

Antes de montar un centro de deporte, resulta fundamental conocer dónde se encuentran los polideportivos públicos más cercanos, así como su política de precios y servicios. También es más que conveniente acercarse a los ayuntamientos y consultar en sus planes de ordenación urbana si se van a construir más instalaciones públicas en esa zona en los próximos cinco años. También es recomendable recorrer el barrio para detectar las instalaciones privadas existentes y conocer su oferta, su público y su política comercial, para así poder diferenciarnos de ellas con mayores garantías.

Frente a la competencia de las multinacionales, José Luis Sicre recomienda observar la reacción del mercado y estar dispuesto a cambiar si es necesario, pero con serenidad, e insistiendo en nuestras ventajas competitivas. “En un mercado libre, la competencia entre las empresas es constante, pero mientras se mantenga dentro de un marco abierto, el que tenga más habilidad, capital o capacidades es el que triunfa”, comenta Vigil.

ATENCIÓN AL CLIENTE

Además de los mencionados, otros aspectos que hay que tener en cuenta a la hora de montar un gimnasio son:

  • Definir bien tu clientela. En las Juntas Municipales de Distrito o en los ayuntamientos se puede solicitar el censo de la población, para poder determinar cuál va ser el público objetivo de esa instalación. Es importante saber si hay muchos comercios por la zona, para diseñar actividades específicas en los horarios de cierre de estos comercios. Las empresas también pueden ser abordadas con ofertas especiales, ya que hay muchos potenciales clientes, y además muy fieles, que te hacen publicidad entre sus compañeros de trabajo. Para captar clientes, el factor precio puede ser fundamental porque la mayoría no distingue unos productos de otros, aunque esto sólo es determinante en función de la competencia que surja.
  • Buscar la recomendación. Según Hortensia Vigil, “es muy importante crear y mantener políticas de fidelización, renovándolas constantemente, haciendo sentirse feliz al cliente y dándole aquello que nos demanda, tanto más cuando más tiempo lleve con nosotros. Gracias a una buena gestión, el cliente no solo tendrá un consumo reiterativo, sino que servirá de punta de lanza comercial en la expansión del negocio, hará funcionar el boca a boca”. Por su parte, Sicre considera que el aburrimiento es una de las “bestias de los gimnasios”, que ven cómo va mermando su número de socios a medida que va transcurriendo el año. “Para evitarlo, son muchos los centros de deporte que ofrecen una tarifa anual más ventajosa que si se va pagando por meses o trimestres. Otros, como Palestra, han optado por instalar un sistema, Technogym System, que permite grabar en una ficha individualizada el rendimiento del usuario; de este modo, a base de recordarle sus progresos, se le anima a que continúe yendo al gimnasio”.
  • A la última. No sólo es fundamental disponer de los aparatos que estén más en boga, sino también ofrecer las últimas actividades recién llegadas de Estados Unidos. La última moda son los preparadores personales, que, pese a su elevado precio (en torno a las 30 Euros/ hora, aparte de la cuota mensual), están teniendo una gran acogida entre los socios, que consiguen mejores resultados en menos tiempo.
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