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La universidad, mediante la fórmula de las 'spin-off', impulsa los proyectos más innovadores

Empresas con doctorado

En los últimos años estamos asistiendo a la eclosión de un ramillete de iniciativas surgidas en el seno de las universidades. Son las llamadas empresas spin off. En este reportaje destacamos a cuatro de ellas, cuya labor investigadora pone a España en la senda de la vanguardia tecnológica.

David Ramos | 20/02/2009
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De izquierda a derecha, Javier Martí, de Das Photonics, Jesús Zapico, de Innolact, Llorenç Rafecas y Joan Feixas, de Enantia, y Diego Fernández, de Arquimea.

Se confirma. Muchas universidades españolas están promoviendo programas de spin off que tratan de impulsar la creación de empresas en su seno. “Esto suele ocurrir cuando se unen dos factores: un equipo de investigadores con ganas de emprender y una tecnología desarrollada por ellos que sea capaz de competir a nivel mundial”, argumenta Adriano García-Laygorri, director de la Fundación madri+d para el Conocimiento.

Como indica Eladio Crego, gerente de inversiones de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), “los programas de spin off apoyan a los emprendedores durante las fases de maduración de la idea, constitución de la empresas y consolidación de la misma”. Para ello, ponen en marcha incubadoras o viveros de empresas innovadoras, servicios de apoyo en la búsqueda de financiación, propiedad industrial e intelectual, etc.

Por ejemplo, Maribel Berges, del Área Centre Empreses de la Fundació Bosch i Gimpera de la Universitat de Barcelona (UB), explica que “a cada proyecto que llega al departamento se le asigna un consultor que orienta las actividades del equipo emprendedor, desde la definición del modelo de negocio hasta la obtención de ayudas públicas e inversiones privadas, pasando por la redacción del plan de empresa y el financiero. También se les orienta en la protección de las tecnologías clave para la creación de la empresa y en la formalización de contratos con la universidad o, eventualmente, con otras instituciones si parte de la tecnología requerida procede de otros centros de investigación”.

Nuevo escenario
Para Berges, la spin off hace posible que “algunos de los investigadores senior puedan ser socios de la empresa, con la posibilidad de obtener beneficios si tiene éxito”. No hay que olvidar que se trataría sólo del reparto de beneficios, ya que “no se les permite cobrar un sueldo de la empresa”, aunque incide en que “con la nueva normativa ya no están limitados a tener un máximo del 10%” y pueden entrar en el consejo de administración.

Fernando Barrera, responsable del departamento de Relación con Empresas/Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI) de la Universitat de les Illes Balears (UIB), también recuerda que para el reconocimiento oficial de un spin off que permita a los investigadores acogerse a los beneficios, “tiene que cumplir tres requisitos: que haya un contrato de transferencia de la tecnología de la universidad a la empresa, que la universidad reconozca la empresa como spin off propia y que ésta tenga una participación dentro del capital social de la empresa (no está definido en qué porcentaje), directamente o a través de otra entidad (como una fundación universidad-empresa)”.

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