02/11/2009
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Franquicia: crece o revienta
En un escenario económico complejo, la franquicia mantiene las constantes vitales estables, situación que es previsible se prolongue en 2010. Ahora, uno de los retos de las marcas pasa por fortalecerse internamente, continuar generando negocio para sus asociados y ampliar sus redes. De la solidez de los proyectos dependerá que las centrales aprueben el examen.
Claudio Nóvoa
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La franquicia está aguantando el chaparrón de la crisis con cierta solvencia. Y se espera que haga lo mismo en 2010, ejercicio a punto de estrenar y que también se anticipa más que complicado. Pero tiene razón Santiago Barbadillo cuando dice que la esencia de la franquicia no es limitarse a “aguantar”, sino ir un paso más allá y buscar la expansión a través de emprendedores; de lo contrario, se estaría desvirtuando su filosofía.
De momento, la actual coyuntura económica está haciendo que el mercado crezca a un ritmo menor que en ejercicios anteriores, algo que asumen los expertos consultados; negarlo sería contradecir una realidad que se muestra tozuda. “Éste es un año duro para todos los segmentos empresariales, incluida la franquicia”, asevera Eduardo Tormo. Pero también es justo reconocer que, en términos generales, el sistema está exhibiendo un mejor comportamiento que el comercio tradicional.
COMO EL MERCADO MISMO
Este diagnóstico es confirmado por las cifras, concretamente por las de la última revisión estadística que ha elaborado la Asociación Española de Franquiciadores (AEF). Un informe donde se revela que el número de enseñas operativas aumentó de las 875 con las que se cerraba 2008 a las 895 del pasado mes de julio.
Respecto a los establecimientos, éstos han bajado de 58.305 a 57.794; idéntico camino al seguido por los empleos, que han disminuido de 235.929 a 233.866, y los franquiciados han pasado de 169.019 a 168.225. Unos números que exponen, de nuevo, cómo la franquicia es un reflejo de lo que ocurre en un mercado donde la pérdida de empleos y el cierre de negocios están siendo una constante. En cuanto a la facturación, esta se situó a finales de 2008 en 25.734 millones de euros, un 3,8% más que en 2007.
En un entorno económico tan negativo, resulta llamativo que se mantenga el dinamismo en cuanto a la incorporación de nuevos conceptos. Tormo lo atribuye a la madurez del sistema, de tal modo que las empresas –de todo tipo y tamaño- ven en la franquicia una alternativa natural para desarrollarse. El fenómeno también se explica por cuestiones más coyunturales; ante la escasez crediticia y con un mercado anémico, determinadas compañías recurrirán a ella como una vía para crecer con recursos ajenos y de manera más ágil.
El otro gran elemento de análisis es el que hace referencia a la expansión de las redes y a la incorporación de asociados, campos que, como hemos observado, han retrocedido. Las diferencias intersectoriales aquí son evidentes; y aunque multitud de actividades presentan una evolución óptima, parece que el desplome de las agencias inmobiliarias y de los servicios financieros en este capítulo ha inclinado la balanza a registros negativos. De todos modos, Tormo señala que la demanda, por parte de los emprendedores, se está volviendo a normalizar.
2010: A GRANDES PROBLEMAS, PEQUEÑOS REMEDIOS
Relacionado con el último punto, el próximo ejercicio asistiremos a la confirmación de una tendencia ya detectada este año: el creciente interés por los conceptos de mediana y baja inversión. Gonzalo Bernardos cree que el momento actual es idóneo para los negocios por debajo de 60.000 euros, “aunque se podría subir el listón hasta los 100.000”. Una horquilla donde las cadenas de servicios encajan a la perfección.
Otro de los fenómenos que marcarán el curso 2010 será la existencia de una base de potenciales asociados mayor que nunca, debido a la inestabilidad del mercado laboral, adelanta Bernardos: “Gente con indemnizaciones de sus anteriores trabajos y con escasas perspectivas de encontrar empleo, que se pueden plantear entrar en la franquicia”.
Tormo se fija en un tipo de emprendedor más concreto. “El de aquellos profesionales cualificados, incluso con responsabilidades directivas en sus antiguos puestos, que ahora ven complicado el horizonte laboral. Un perfil idóneo para las franquicias de servicios”. Cadenas estas últimas a las que habría que estar atentos; más aún al saber que, en los últimos cuatro o cinco años, se viene observando que nos encaminamos hacia un mercado de servicios; o por lo menos, ésta es la teoría de Eduardo Tormo. Será el momento, además, de que las empresas “más fortalecidas retomen la expansión internacional, frenada en 2009, como una vía adicional de generación de ingresos”.
Y todo ello en un escenario que se antoja difícil. Aunque reconoce lo delicado de hacer predicciones, Barbadillo no lo ve como un año de recuperación, sino más bien como un espacio de transición, “para ya en 2011 empezar a mejorar”. La franquicia, mientras, mantendrá el buen tono y su posición sólida respecto a otra alternativa comercial independiente. Es más, Mariano Alonso espera que el ratio de aperturas aumente progresivamente.









