26/08/2009
JAVIER PÉREZ-TENESSA, FUNDADOR Y CEO DE EDREAMS
Espíritu inquieto
Ingeniero aeronáutico metido a consultor y luego a programador, el fundador del líder español de los viajes on line tardó bastantes años en descubrir su verdadera vocación, ni más ni menos que crear una empresa con pretensiones de ser la número uno. Le vino la inspiración cuando hacía un MBA en Stanford, una universidad donde la creación de empresas era el deporte más popular.
Fernando Barciela
Con 32 años en el momento en que lanzó eDreams se podría decir de Javier Pérez-Tenessa que era muy joven para los perfiles del emprendedor tradicional, pero ya un poco maduro para lo que se estilaba en el mundo de Internet, en el que muchos de los fundadores de sitios webs tenían poco más de 20 años cuando se lanzaron al ruedo.
• La meca de Stanford. Tras una etapa como ingeniero aeronáutico y como consultor, en 1995 lo dejó todo para hacer un MBA en Stanford y aprovechó el estar donde estaba para trabajar unos años en Netscape. Stanford y Netscape fueron como la revelación. “El espíritu de emprendimiento e innovación era alucinante. Todos los días había charlas de gente que había creado sus empresas. Venían mitos como Steve Jobs o Larry Ellison a explicarnos sus modelos de negocio y a responder a nuestras preguntas”.
• No hace falta dinero. Lo que antes le parecía imposible, pasó a verlo como factible. “Me quité ese prejuicio de la mente al ver que había personas que se habían lanzado a montar sus empresas sin dinero”. Y así eDreams nació con sus ideas, pero con el dinero de los demás. En unos meses reunía los primeros millones de dólares de inversores ávidos de apostar por jóvenes brillantes, una situación impensable en España, pero que poco a poco, dice, “se va trasladando a nuestro país. Si tienes una buena idea, lo más seguro es que encuentres financiación”.
• Sin audacia no hay premio. Sin embargo, no duda en advertir que, para conseguirlo, hay que ser audaz a la par que autoexigente. Su idea, desde el primer momento, era crear una agencia on line, no solo para España, sino para todo el sur de Europa.








