14/08/2009

Las claves de su éxito

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Jesús Vidal
  • MUY FAMILIAR. Jesús Vidal reconoce que sus puntos fuertes son el trabajo constante, la distribución y la comunicación. No menos interesante es su política de personal: “Nunca hemos tenido una huelga. La gente entra y se queda hasta que se jubila. Nos esforzamos por ser una empresa familiar”.
  • POR DELANTE. Germaine de Capuccini destaca por su anticipación a las tendencias del mercado, su compromiso con la calidad, respeto medioambiental y una innovación puntera (tiene un laboratorio de I+D de 18 técnicos superiores). Resultado: una oferta cosmética en continuo crecimiento.
  • RELEVO GENERACIONAL. Respecto al relevo generacional en esta empresa familiar, Jesús Vidal afirma que “sólo entrará uno en la dirección. Para que las empresas familiares funcionen, debe ser así”.

UN COMPROMISO DE TODA LA VIDA

Germaine de Capuccini cuenta con el certificado que la acredita como Empresa Familiarmente Responsable. Entre las medidas en pro de la conciliación familiar y laboral, a las que sus 350 trabajadores pueden acogerse, destaca un plan de teletrabajo implantado en 2007. La empresa cuenta con otras tres certificaciones en su Sistema de Gestión Integral, 4G1. Son las normativas de: control de calidad, prevención de riesgos laborales y protección del medio ambiente. Esta última apuesta por el entorno “viene por varios caminos”, cuenta Jesús Vidal.

“Uno es que nos gusta mucho la naturaleza. Nuestra sede central está en Alcoy (Alicante) donde un 70% de su término es espacio natural protegido. Vivimos en medio de dos parques naturales”. Además, “nuestras formulaciones poseen numerosos componentes naturales, por lo que tenemos muy arraigado el compromiso de preservación medioambiental”. Pero hay más razones para cuidar el entorno. “En los países más inmediatos con los que trabajamos es un tema importante. Esta exigencia, en España ha llegado más tarde”, añade.

CARMEN VIDAL: LA SEMILLA DE UNA GRAN EMPRESA FAMILIAR

Es imposible hablar de Germain de Capuccini sin citar a Carmen Vidal, madre del actual presidente. Su hijo la recuerda como una mujer “enérgica, apasionada y vital”.

Pasión por la estética
Desde niña conoció los secretos de la belleza femenina en Argel y aprendió las técnicas cosméticas en París, experiencias que le permitieron, en 1964, abrir el salón Dermabel, en Alcoy (Alicante). En 1975, abre la primera factoría dotada de laboratorios y salas propias de fabricación, envasado, oficinas y almacén. Germain de Capuccini se constituye como sociedad en 1978. Hoy, es una de las empresas de cosmética profesional más importantes del mundo. “Han cambiado las circunstancias, pero no la filosofía porque Carmen Vidal empezó con sus hijos. No heredamos algo, sino que empezamos juntos. Éramos seis personas. Entre ellos mi madre, alguna de mis hermanas y yo. A mí me gustaba la cosmética en sí, pero había que venderla, así que con 20 años cogí la dirección comercial, quizás porque era el menos malo en ese momento, y la he llevado hasta hace cuatro o cinco años (Ahora está a cargo de su hijo Raúl Vidal)”.

Dedicación al trabajo
Jesús Vidal asegura que, profesionalmente, ha aprendido dos cosas de Carmen Vidal. “Una, que con persistencia se consigue lo que uno quiere. Y la otra, a tratar con seriedad a la gente que te rodea y a darles el cariño que te gustaría recibir de ellos”. También ha hecho suya una máxima de su madre: “Suerte es que te toque la lotería. En los negocios no existe la suerte, pero si pasa por mi puerta, que me pille trabajando”. Y a eso se ha dedicado incluso muchos sábados, domingos… y lo que le queda: “Yo me moriré en la empresa, pero eso no quiere decir que no pase el testigo. Todo está encaminado para que el negocio vaya bien”.

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