16/08/2010
Segundo eje principal de Veritas
Labor de divulgación
Joana Uribe
Inicio del cuerpo del artculo
Veritas tiene dos tipos de clientes: el consumidor que se preocupa por su salud y el ‘gourmet’
El segundo eje de la estrategia Veritas se basa en la divulgación permanente sobre el producto ecológico. “Cuando empezamos, la imagen del consumidor ecológico era la de una persona muy concienciada. La etiqueta ecológica era patrimonio de los verdes, los vegetarianos y radicales. No acertábamos con el mensaje para hacer llegar nuestro producto a un público más amplio. Teníamos que explicarlo”, aclara.
A partir de 2005 cambiaron de estrategia comunicativa, y hasta la rotulación de las tiendas. Tenían que conseguir quitarse la etiqueta ecológica ligada a una ideología. Y ligaron la etiqueta ecológica a dos conceptos, comida sana y comida gourmet. Toda la comunicación empezó a destilar un concepto de producto sano. “Comida de verdad”, rezaba su eslogan.
A través de una revista y de su página web realizan una tarea divulgativa a nivel científico, de salud y gastronómico. Tienen una participación en un programa de televisión en Cataluña. “Nos dedicamos a explicar cosas tan simples como la superioridad nutricional de una manzana ecológica. Hay estudios que lo certifican. Contamos que la mayoría de los nutrientes están en la piel y que las nuestras, como no tienen pesticidas, te las puedes comer con piel”, puntualiza.
Los clientes de Veritas son de clase media alta culturalmente, según Elías, no económicamente. Viven en ciudades y han perdido un contacto con el campo que intentan recuperar. Aunque hay un porcentaje que sólo compra ecológico, la mayoría de sus clientes va a los dos sitios. En Veritas, un 5% de los consumidores compran sólo ecológico.
Con esta intencionalidad divulgativa, Veritas pretende ampliar el conocimiento sobre el producto ecológico a la mayoría de la población y abrir el campo de consumidores. “Nuestro papel es facilitar el acceso del producto ecológico. Al principio la gente nos veía raros”, afirma.
ERRORES Y ACIERTOS
Hasta el momento parece que las cosas les van bien, aunque han tenido que pasar ocho años para que llegaran sus primeros beneficios. En este tiempo han tenido que superar dos errores importantes. El primero, creer que lo ecológico por sí sólo vence. El segundo, abrir unos restaurantes para que el público conociera la alimentación ecológica, que al final resultaron un fracaso. “Nos equivocamos porque no eran el negocio que sabíamos hacer y no funcionaban. Nos dimos cuenta que nos distraían de nuestro objetivo principal. Aquella diversificación fue negativa”, explica Elías. Acabaron por cerrarlos.
Una de las claves de su éxito es la producción diaria de pan. En este caso, lo realizan en un obrador propio situado en Hospitalet de Llobregat (Barcelona): “El consumidor pedía un pan de más calidad. Usamos espelta, una variedad de trigo superior”.
Final del cuerpo del artculo








