
No hace falta ser una gran empresa: Piensa en el dueño de una pequeña pastelería de pueblo que le vende el suministro diario de pan más barato al bar de su cuñado que al resto de restaurantes de esa misma localidad. Si le vendes 1.000 kilos de pan a 100 euros a una empresa no vinculada, también lo tienes que hacer a la de tu cuñado.
Lo primero que tienes que hacer es buscar operaciones similares y comprobar que son equiparables con las realizadas con empresas vinculadas. Desde multinacionales a micropymes, la ley obliga a analizar las siguientes circunstancias, siempre que sean relevantes. Tienes que documentar:
1. Las características de los bienes o servicios facturados.
2. Las funciones y riesgos que asume cada parte por contrato.
3. Características del mercado. Aquí tienes otro punto de apoyo para justificar una diferencia de precios: zona geográfica, competencia en otras zonas...
4. Aspectos que puedan influir: como políticas de precios, diferencias en la red de distribución, estrategias comerciales más o menos agresivas, etc. Puede darse el caso de que ofrezcas descuentos por volumen de compras y que uno de tus mejores compradores sea tu cuñado. En ese caso, sí varían las condiciones...







