29/09/2008
Cómo le afectaría a tu producto o servicio una variación de precios o una crisis económica
¿Cuánto tienes que vender?
Calcular tus gastos e inversiones es sólo una parte. A continuación tienes que averiguar cuánto te tiene que costar lo que vendes para alcanzar números negros y comenzar a tener beneficios. Esto te permitirá afinar también con el precio de venta de tus productos o de tus servicios. Este análisis lo tienes que llevar a cabo para cada una de tus líneas de negocio: te puedes encontrar con que tu proyecto no sea viable, pero al eliminar sólo una línea (por ejemplo, sólo un idioma en una escuela de idiomas), sí que te salgan las cuentas.
Rafael Galán
- ¿Cuánto vas a vender?
- Costes de la financiación
- ¿Cómo obtienes liquidez?
- ¿Cuánto tienes que vender?
- ¿Beneficio o caja?
- Proyecto viable
- Proyecto no viable
- Herramientas online
“Separa siempre el problema económico del financiero. Tienes que ofrecer un buen producto, con una buena aceptación, con buenos precios y a un coste adecuado para conseguir un buen margen y beneficios”, señala Maite Seco.
Balance
El balance no es otra cosa que una fotografía de las fuentes de financiación de tu actividad: capital (la aportación de los socios), créditos (de entidades financieras), beneficios que hay que distribuir, etc., y de las inversiones (destino de los fondos) efectuadas. Todo el pasivo debe financiar todo el activo.
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Activo, pasivo, corriente, no corriente...
“Dentro del balance es necesario distinguir entre lo que hay en el pasivo y lo que se encuentra en el activo. En el activo: lo que la empresa tiene y lo que le deben. Y en el pasivo: lo que debe. Y dentro de éstos, distinguir entre corriente y no corriente, como marca el nuevo plan general de contabilidad. El activo corriente es el que está en nuestra empresa menos de un año. El no corriente, más de un año”, explica Ferrandis.
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¿Qué te interesa saber del balance?
El balance refleja el patrimonio de tu negocio (los bienes con los que cuentas y la forma en que se han financiado esos bienes). Los resultados aparecen sólo de forma consolidada puesto que son una fuente de financiación para tu empresa (si éste, claro, obtiene beneficios), pero no se indica cómo se han generado esos fondos.
Cuenta de resultados
En este apartado se incluyen los ingresos y los gastos, y un resumen de los resultados. Belén Flecha lo expresa así: “Es la previsión del resultado económico obtenido por la empresa (beneficios o pérdidas) a lo largo de un determinado período de tiempo. Resume las operaciones de tu empresa durante el período analizado, indicando los ingresos por ventas y otras procedencias, el coste de los productos vendidos, todos los gastos en que ha incurrido la empresa y, por último, el resultado económico”.
Devengo
La cuenta de pérdidas y ganancias es una relación de los ingresos por ventas brutas, de los cuales se restan todos los gastos necesarios en los que se incurre para generar los ingresos. “El criterio contable más importante en este documento es el devengo: esto quiere decir que la cuenta de pérdidas y ganancias no refleja las magnitudes de caja (tesorería), sino que el gasto se refleja en el momento en el que nace el ingreso y de forma independiente a que una factura se pague y que otra se cobre”, matiza Flecha.
Estructura de costes
“La mayoría de empresarios tiene dificultades para distinguir entre presupuesto de tesorería y cuenta de resultados, entre gastos e ingresos. El coste directo es el coste de la mercancía y varía en función de la mercancía vendida. El indirecto, es el que no está ligado a la mercancía; no depende directamente del nivel de ventas (arrendamientos, salarios, publicidad...)”, explica Raúl Jiménez, director financiero de AJE Madrid. “Todos los negocios tienen costes directos e indirectos, algo que ponen en un duda muchos emprendedores”, continúa.
Amortización
“Es el tratamiento contable que recoge la pérdida de valor de tus activos fijos, es decir, de bienes de la empresa tales como vehículos, maquinaria, mobiliario...”, explica Vieites. “Es dinero que tienes que restar de los ingresos, que te permite compensar el coste del desgaste del inmovilizado. Una amortización correcta debe permitirte financiar la reposición de los activos sin recurrir a financiación externa”, añade Flecha. El mobiliario se amortiza en 18 años; los equipos informáticos, en 8 años; los vehículos, en 4 años, y edificios y derechos de traspaso, en 20.
‘Break-even’
Es el nivel de ventas a partir del cual dejas de perder dinero. Se alcanza en el punto en el que se igualan los ingresos totales y los costes totales (costes fijos más costes variables). “En ese nivel no existen ni beneficios ni pérdidas; a partir de este punto, el aumento de las ventas origina un beneficio. Por debajo, la empresa estará en pérdidas”, resume Flecha.
¿Para qué sirve?
- Para fijar tus precios. “Si dudas qué precio colocarle a tus productos o servicios, puedes hacer el cálculo para que sean unas tarifas con las que, con un determinado nivel de ventas posibles, se alcance el punto de equilibrio”, apunta Vieites. Calcúlalo de la siguiente manera: divide los costes fijos entre el precio unitario de venta (después de restarle el coste variable unitario).
- Para controlar tus costes. “Con un determinado nivel de costes fijos, variables y precios de venta puedes determinar el punto de equilibrio. Si alguna de estas magnitudes cambia, necesariamente el punto de equilibrio variará”, añade.
- Para la proyección de beneficios. “Siempre estamos hablando del punto de equilibrio como el nivel de ventas o de ingresos en el que se cubren los costes. Pero podemos mejorar la fórmula para conseguir el punto en el que se alcanza un determinado nivel de beneficio”, propone este técnico.
- Para estimar el impacto en la rentabilidad de distintas circunstancias económicas (un escenario de crisis) o de determinadas decisiones directivas (una inversión, por ejemplo).





