22/01/2009
Conseguir dinero es ahora más complicado, pero, con nuestros consejos, lo tendrás más fácil
Menos créditos
El café para todos se acabó. La crisis ha endurecido las condiciones de acceso de las pymes a las fuentes de financiación. La solución no es hacerse el hara-kiri, sino saber vender las ventajas competitivas y corregir los defectos ante los inversores.
Javier Escudero
- Menos créditos
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- Aspectos que valorarán
- ¿Dónde encontrar dinero?
- La liquidez de la banca
El camino para conseguir financiación no es un camino de rosas. Las pymes tienen que cambiar el chip y convencerse de que tendrán que aportar más valor a la hora de buscar inversores.
La buena noticia es que hay dinero en el mercado; la mala es que no hay para todos y el que existe no será fácil de conseguir. Las fuentes de financiación externa han decidido endurecer las condiciones de acceso para reducir más que antes el riesgo futuro de las operaciones que aprueben.
Huir de los experimentos
“Hemos entrado en una etapa de ajuste, de limpieza de excesos, de moderación del consumo privado y de endurecimiento del crédito por la desconfianza y, en cierta medida, por la escasez de liquidez que sufre el sistema, que eleva la prima de riesgo y obliga a las entidades financieras a establecer estándares más exigentes en la medición de los riesgos. Y lo que parece claro es que en este nuevo escenario va a ser muy difícil la supervivencia de modelos de negocio basados en altos niveles de riesgo. Es posible que haya una vuelta a la banca ‘de toda la vida’, basada en la confianza en aquellos clientes cuyos balances no están hiperapalancados, cuyos modelos de negocio están adecuadamente estructurados, cuyos negocios, en definitiva, no son experimentos”, sostiene José Juan Herrera, director financiero de Informa D&B.
En el caso de bancos y cajas de ahorro, las pocas entidades que han querido participar en este reportaje –dos de las 15 con las que hemos intentado hablar– afirman que las condiciones de acceso no han cambiado porque siguen valorando los mismos aspectos que antes y que, “en ningún momento, se ha restringido el crédito a las empresas, tan sólo se está siendo más prudente y selectivo de acuerdo con las circunstancias actuales del mercado y la evolución de la economía”, apunta Albert Sant, director de riesgo de crédito de Caixa Sabadell.
En cambio la opinión de los colectivos empresariales dista mucho de esa perspectiva: la idea generalizada es que el grifo se ha cerrado y que el dinero que el Estado ha inyectado en el mercado a través de los bancos (ver cuadro de la penúltima página de este reportaje) se ha quedado en esas entidades financieras y no está llegando realmente a particulares y empresas. “Es evidente que se han endurecido tremendamente las condiciones de crédito, que han aumentado los diferenciales que pagábamos a los bancos, antes euribor más un punto y ahora está en 2,50, 2,75 o incluso 3 puntos”, destaca Jordi Fabregat, profesor de finanzas de negocios de Esade. Además, según el Banco de España, la concesión de préstamos a empresas –a octubre de 2008– cayó un 13,5% respecto a 2007.
Curiosamente, ya en enero de 2008 AJE Confederación alertaba de la restricción de los créditos en una encuesta que había realizado entre sus asociados: el 72,8% de ellos había visto denegada su solicitud de financiación en los tres meses anteriores. Las cantidades que se habían solicitado a las entidades bancarias iban desde 10.000 euros hasta algo más de 100.000.
Fuentes bancarias aseguran que se dan menos créditos porque paradójicamente han disminuido las peticiones por parte de las empresas por temor a no poder hacer frente a las devoluciones de esos importes.
“Pero el problema no son los créditos que dejan de pedir las empresas, sino los que cortan los bancos. El auténtico drama es cuando tienes una póliza de crédito y la entidad te dice que no puedes renovarla, porque en España se ha financiado mucho con ese producto que se iba renovando año tras año y tú, como empresa, ya contabas con que te lo iban a renovar automáticamente. Igual tu póliza tiene una antiguedad de 10 años y ahora te dicen que ya no”, recuerda el profesor de finanzas de Esade.
Otra fuente –que también prefiere el anonimato– considera que la banca no ha variado realmente los criterios de valoración de la idoneidad de un cliente para prestarle dinero, “lo que ha cambiado es la nota de corte para obtener el aprobado, es decir, las garantías que hasta hace unos meses eran válidas ahora ya no lo son, y quienes aprueban se encuentran con tipos de interés más elevados, resultado de la propia subida del valor del dinero, del incremento de préstamos y créditos no cobrados y, sobre todo, del temor de que los nuevos préstamos no se recuperen”, señala.





