22/01/2009

Conseguir dinero para tu negocio es ahora más complicado, pero, con nuestros consejos, lo tendrás más fácil

De bueno a mal cliente

Javier Escudero

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De bueno a mal cliente

De bueno a mal cliente
En opinión de Roberto Vieites, técnico de evaluación de proyectos de Bic Galicia, la crisis ha motivado también un cambio del perfil del cliente interesante para un banco: “Aquel empresario que se financiaba con una línea de crédito abierta año tras año pasa de ser un buen cliente a uno con riesgo de impago elevado, especialmente si pertenece a los sectores más directamente golpeados por la crisis. Por el contrario, los clientes seguros que movían pocas cantidades de dinero en préstamos comienzan a verse como valores más seguros que ofrecen claras garantías de crédito”.

Jordi Fabregat sostiene que antes, si tenías un activo que fuera suficiente garantía, ya bastaba para concederte un préstamo. “En estos momentos, lo que más miran las entidades financieras es que tengas capacidad de devolver el dinero y eso se ve con los flujos de caja que pueda generar la empresa en los próximos años, pero es tan elevada la incertidumbre sobre esos flujos futuros que por esa razón son tan duros y restrictivos a la hora de conceder créditos”.

No obstante, aunque –como advierte Herrera– es difícil fijar una regla general de cuál será la respuesta de las entidades financieras ante una empresa con dificultades de liquidez, “cabe esperar que las pymes con problemas puntuales, por ejemplo, producidos por la demora en el cobro de un cliente, no tengan mayores dificultades en obtener una refinanciación o una inyección de liquidez a través de los diferentes productos financieros del mercado; distinta será la situación para aquéllas cuyos problemas de liquidez estén asociados a negocios de alto riesgo o a estructuras financieras hiperapalancadas que, hasta el momento, habían encontrado un entorno apropiado para obtener financiación que sostuviera de manera artificial esos modelos”.

Por tanto, la clave está en el riesgo. Como subraya Vieites, a partir del último trimestre de 2007 se produjo un significativo cambio de tendencia en la valoración de ese aspecto: “El deterioro generalizado de las condiciones económicas, ejemplificado en el aumento de impagos de créditos comerciales –en noviembre de 2008, el número se había incrementado un 37,5% y el importe de esos efectos impagados un 79,2% con respecto al mismo mes del año anterior, según el INE–, y el número de empresas que ha entrado en situación concursal –en el tercer trimestre de 2008 el número se incrementó un 263,8% con respecto al mismo período de 2007, según el INE– han provocado que la tasa de morosidad de las entidades financieras se haya triplicado en poco más de un año, con el consecuente impacto en sus cuentas de resultados por la vía de las provisiones. Y ese incremento de la morosidad ha producido que extremen la prudencia a la hora de conceder nuevas financiaciones”.

¿Y en el caso del capital riesgo?
Según Dominique Barthel, directora general de la Asociación Española de Capital Riesgo (www.ascri.org), los criterios en los que se fijan a la hora de invertir en una empresa no han cambiado demasiado: “Siguen interesadas en estudiar proyectos de empresas que tengan buen potencial de crecimiento, que estén bien gestionadas y que necesiten de capital para crecer con mayor rapidez y con mayor fuerza”.

Pero, lo que sí ha cambiado –advierte Barthel– es en qué tipo de empresas se fijan ahora más. “En el caso de las muy grandes, éstas tienen muy difícil conseguir financiación de una SCR porque, normalmente necesitan, además de capital, una parte de deuda que aportan los bancos, y como éstos han cerrado de momento el grifo, ese proceso de compra por parte de una SCR es por el momento casi imposible. En pequeñas empresas no ha cambiado nada porque normalmente nunca van apalancadas o el porcentaje de deuda es muy pequeño. Y en las medianas, depende del tamaño”.

Esta experta reconoce que con la retirada de los bancos en dar deuda hay algún tipo de cambio, y en ese sentido, “las SCR son ahora más selectivas, estudian con mayor cautela, también porque todos los procesos se han ralentizado en este último año”.

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