23/11/2009

Fórmulas para organizar el día a día cuando los dos miembros de la pareja son empresarios

Me casé con una empresa

Conciliar la vida personal con la profesional se ha convertido en uno de los retos más difíciles de la sociedad actual. ¿Es posible lograrlo si los dos miembros de la pareja son, además, empresarios? Te contamos cómo lo han conseguido tres familias doblemente emprendedoras.

Manuel Pernas

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Conciliar

Actualmente existen en España unos 3,4 millones de empresas, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), de las cuales un porcentaje cada vez mayor tiene al frente a una mujer. Partiendo de esas cifras, es casi inevitable que un buen número de empresarias y empresarios lleguen a conocerse, tratarse y, de cuando en cuando, enamorarse y formar pareja.

Si eso pasa, el proyecto común tiene que convivir con otros dos: las empresas de cada uno. Una situación que puede afectar a la convivencia. En tal caso, ¿cómo gestionarla de la manera más armónica? A pesar de las dificultades obvias, como la falta de tiempo o de unos horarios regulares, hay también ventajas. Incluso algunas sinergias muy enriquecedoras. Depende de las personas y, sobre todo, del tipo de empresas.

Sin embargo, sí que existe una serie de fenómenos que se repiten en la mayoría de casos, tal como constatan los afectados que nos han contado su experiencia para este reportaje. Aquellos emprendedores que estén actualmente planeando dar ese salto, es importante que conozcan los pros y contras de la situación. Sin intención de animar ni disuadir a nadie, hagamos una relación de unos y otros.

MUCHAS EXIGENCIAS

Uno de los mayores inconvenientes tiene que ver con la dedicación intensa que el empresario debe ofrecer a su negocio. “Si estás contratado por una empresa, normalmente sales por la puerta y te olvidas hasta el día siguiente, pero cuando creas tu proyecto te vas a casa con los problemas puestos. Es muy difícil desconectar y separar la vida privada de la empresa. Sobre todo en los comienzos, en que ésta ocupa casi totalmente tu vida”, confiesa Lola García, responsable de la agencia Soluciones Eficaces y pareja del consultor experto en márketing Roberto Cerrada.

A la dificultad para desconectar se suma el hecho de que el empresario no suele tener un horario. Por mucho que uno disfrute y se identifique con su trabajo, existe el riesgo de descuidar el tiempo libre. María Aristoy, editora de revistas corporativas, recuerda cómo en los primeros años de matrimonio eran muchos los fines de semana en los que le tocaba despachar con los clientes. Gracias al teletrabajo y las posibilidades de la tecnología actual, ese inconveniente se ha solventado en parte.

PACTAR LAS TAREAS

Peor solución tiene en la mayoría de casos el reparto de las tareas domésticas, cuando marido y mujer andan, por igual, escasos de tiempo. Si además llegan los hijos, no queda más remedio que “establecer nuevas reglas”, como señala la propia Aristoy, madre de dos niños pequeños. Esta dificultad para arañar horas al día se hace extensiva a las vacaciones, supeditadas por las puntas de trabajo de las respectivas empresas. Entregas de pedidos y cierres de proyectos hacen que los viajes de placer se acaben disfrutando cuando buenamente se puede.

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