23/11/2009
Flexibilidad a fuerza de hijos
María Aristoy y Javier Montes
Esta pareja de empresarios sevillanos han ido adaptándose a las circunstancias sobre la marcha para compatibilizar sus actividades empresariales con la dedicación a dos niños pequeños. Para María Aristoy y Javier Montes (ella al frente de Aristoy Producciones y él de una empresa familiar de ropa femenina), la solución ha pasado por buscar apoyos para el cuidado de los menores y en las labores domésticas.
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Inicio del cuerpo del artculo
En el momento de conocerse, María Aristoy y Javier Montes ya le habían dado el sí quiero al mundo de la empresa. Ella, en el sector de la comunicación, con la edición de boletines corporativos a través de Aristoy Producciones; él, responsabilizándose de Modas y Diseño, 2020, una empresa familiar de Sevilla dedicada a la venta de ropa de señora.
Las características y horarios de sus negocios tienen poco que ver, por lo que al principio de su matrimonio las respectivas agendas tuvieron que ir acoplándose a las largas jornadas de trabajo y reuniones con clientes en pleno fin de semana. “Hemos ido asumiendo las circunstancias de cada empresa”, aclara María. Sin embargo, la llegada de los hijos –dos niños, de tres y un año y medio actualmente– vino a alterar el equilibrio. “El cansancio y el estrés se apoderó de los dos hasta el punto de que con el segundo niño yo tuve que dejar la única vía de escape que me quedaba, que era el deporte”, confiesa Javier.
LA FÓRMULA
La solución fue, en el caso de María, “renunciar a clientes e intentar trabajar sólo por la mañana y alguna tarde, para atender el embarazo y luego al bebé”. “Me lo traje con su cuna a la oficina, un local que comparto desde hace cuatro años con otra profesional”. Pero con la llegada del segundo hijo, en 2007, la conciliación se complicó. Además, en parte por la crisis económica, en parte por la necesidad de atender más a los niños y la familia, Javier ha cerrado el almacén al por mayor. Otra decisión ha sido buscar a alguien que cuidara a los niños cuando ellos atienden sus empresas, y a otra persona que se ocupase de las labores del hogar. Aparte, María ha empezado a colaborar con otra empresaria.
Arañando horas
A pesar de esta ayuda, ambos se han acostumbrado el verbo flexibilizar, compaginando su trabajo con las cargas familiares. “Yo me responsabilizo de los niños desde las 10 de la noche hasta primeras horas de la madrugada –apunta Javier– y mi mujer el resto del día”. “Y si uno quiere salir, el otro se queda con los niños”, añade María.
Final del cuerpo del artculo








