23/11/2009

Proyectos bien acompasados

María Porres y Rogelio Sánchez Albusac

María Porres y Rogelio Sánchez confiesan que no han tenido demasiados problemas para conciliar. En su caso, la clave está en que sus proyectos empresariales, además de diferentes (tienda de moda, ella; consultoría de pymes, él), los han realizado en distintas etapas de su trayectoria personal y con una hija ya crecida. La complementariedad entre ambos también ha ayudado. “Yo soy buena en el diseño, él en las cuentas”.

Manuel Pernas

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Inicio del cuerpo del artculo

Desde siempre, María Porres tuvo claro que quería emprender sus propios negocios (“siempre he sido empresaria al cien por cien”) y ya con 23 años monta una empresa de servicios en el marco de la Expo de Sevilla. Después da un giro para dedicarse a la moda, con tres locales en los que empieza comercializar sus propias camisetas. “Empecé diseñando para mis tiendas y ahora soy mayorista textil, con 97 puntos de venta”, recuerda.
Cuando conoció a Rogelio Sánchez, él trabajaba como director en una empresa constructora. En 2006, Rogelio decide probar suerte por su cuenta y tras realizar un máster se asocia con dos de sus compañeros para crear la firma Emfro, de consultoría para pymes.

LA FÓRMULA

Una de las ventajas de su caso es que sus respectivos proyectos empresariales, además de muy diferentes, los han desarrollado en distintas etapas de su trayectoria vital. Así, con la empresa asentada y una hija ya crecida, María confiesa que no han tenido demasiados problemas para conciliar. “El empresario es el dueño de su tiempo: tú mandas y tú te organizas”, afirma. Ellos parecen saber hacerlo. Este año, mientras su marido está volcado en el lanzamiento de la empresa, es ella la que ha decidido apuntarse en un máster que le ayude a hacer crecer su negocio. Y aunque esto les quite parte del tiempo juntos, Rogelio lo tiene asumido: “Yo lo hice hace dos años y ella me apoyó. Ahora tendré yo que hacer lo mismo y, además, le podré resolver dudas, si las tiene. En realidad tenemos todo el sábado por la tarde y el domingo para salir, viajar o hacer cosas de la casa si decidimos quedarnos”.

La complementariedad
A pesar de esta sintonía, María afirma que el carácter de ambos es muy diferente: “Yo soy más bohemia, más relajada, y él es más exigente. Debe de ser eso de que los polos opuestos se atraen”. En la práctica, esa diferencia de habilidades les sirve también para complementarse en el trabajo. Según Rogelio: “Ella me ayuda en nuevas ideas y proyectos y yo por mi parte aplico mis conocimientos y experiencia a su empresa”.

Final del cuerpo del artculo

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