20/06/2011
Tú puedes, de joaquín lorente, invita a “tensar tu cerebro” para mejorar tus capacidades
Yo puedo, él puede, nosotros podemos…
Vosotros podéis, ellos pueden. ¿Echáis algo en falta? Esta sucesión de enunciados quedaría incompleta sin Tú puedes, el título de una obra que busca estimular a la gente para que dé un paso adelante. Una actitud con la que afrontar la época actual, llena de incertidumbres, pero también de oportunidades.
Claudio M. Novoa
- Yo puedo, él puede, nosotros...
- Genera ambición
- Tú Puedes, en 10 tweets
- Entrevista a Joaquín Lorente
Inicio del cuerpo del artculo
E l libro que presentamos, Tú puedes, no es para seguidores continuistas de los dictados de otros. Ni para aceptadores entregados. Ni tan siquiera es un libro de autoayuda. Es un libro de autoconvicción”. El autor, Joaquín Lorente, esboza así la esencia de una obra que, con un discurso claro y directo, tiene un fin confeso: “Agitar y tensar tu cerebro para que puedas mostrarte a ti mismo lo muchísimo de lo que eres capaz”.
Entre los posibles retos que a uno se le presentan, está el de poner en marcha una idea de negocio, desarrollarla y llevarla a buen puerto. En este sentido, los emprendedores pueden sacar provecho al conjunto de teorías y principios incluidos en Tú puedes. A lo largo de sus páginas, el lector descubrirá cuál es el camino al éxito, hasta qué punto es clave tener ambición –sana– o la importancia de asumir los errores. Desgranemos ahora algunos de los episodios más relevantes del volumen.
De triunfos…
El éxito. Primer objetivo –confeso o no– del emprendedor. Y lograrlo dependerá, en parte, de la habilidad para satisfacer demandas no cubiertas. “Todo aquel que quiera permanecer, debe concebir su oferta desde una única visión: aportar un bien deseable que quienes lo reciban no quieran perder ni sustituir por otro”.
Pero, ¡ojo!, esto se deberá hacer en el instante oportuno. Una teoría aplicable a cualquier parcela de la vida, como resume de manera gráfica el autor. “No le des más comida al saciado. No le propongas un nuevo amor al enamorado. No le hables de nuevas eternidades al creyente convencido. No es el momento”. Piensa Lorente que, gracias a este razonamiento, se han generado las grandes conquistas en las relaciones personales, sociales, políticas y, “por supuesto”, en las comerciales. A partir de aquí, la clave estará en “saber llenar un vacío en el momento sensible”.
Y pasiones
Tal meta será inalcanzable si no se despliega entusiasmo y máxima implicación. El autor parte de la base de que los conocimientos adquiridos con los años sirven, “en el mejor de los casos”, para conseguir el 49% de los objetivos. El 51% restante depende de la actitud que uno exhiba al potenciar su figura, relacionarse con el entorno o compartir su interés por la actividad que desarrolla. Se trata de mostrar pasión y de hacerla partícipe.
Llegados a este punto, Lorente echa en falta que las Universidades se limiten a difundir conocimientos, mientras prescinden, “cuando no desprecian”, la transmisión de actitudes. “Hay decenas de carreras universitarias, cada una con decenas de catedráticos y profesores impartiendo decenas de materias. Pero aquella que favorecerá el 51% del éxito en la vida, se ignora”. No extraña, entonces, que el título de este capítulo sea ¿Cuándo habrá catedráticos de pasión?
Un negocio no existe…
Mientras alguien no se lo lleva a dormir a la cama. Lorente subraya así el ímprobo esfuerzo que supone gestionar un proyecto, algo que seguro nos robará muchas horas de sueño. Emprender es duro, incluso –en ocasiones– ingrato, pero gratificante al mismo tiempo. Una realidad que a veces se olvida y que conviene recordar. “Un negocio no sirve para aprovecharse de él. Es él quien se aprovecha de ti, de tu talento, tu energía y tus horas”, puntualiza.
En línea con lo anterior, el autor expone que conducir un negocio es, mucho antes que una oportunidad, una responsabilidad. “Con el agravante o aliciente de que ningún mapa vale, porque eres tú quien lo debe ir trazando entre constantes curvas, socavones y desprendimientos desconocidos y a veces imprevisibles”. Una carrera de obstáculos que se afronta con mayores garantías, siempre que uno haga gala de esa pasión de la que antes hablábamos.
Final del cuerpo del artculo








