17/08/2010
¿Sabes cómo están cambiando tus clientes?
Tendencias (de 33 a 40)
Nuevas pautas de consumo, estrategias de venta y cambios sociales y tecnológicos que se consolidarán en españa a lo largo de esta década
Rafael Galán
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Inicio del cuerpo del artculo
Tag de fotos, realidad aumentada, uso de metadatos. Según José Martínez Quintans, socio fundador de Bimtech, empresa experta en 3D y geomarketing, “la mayor tendencia en la recreación en 3D es que esa información del modelo 3D pueda estar on line y hacer la visita virtual (por ejemplo, en el caso de un edificio) con total libertad, sin recorridos preestablecidos o animaciones de vídeo y poder pasar de un sitio a otro recibiendo todo tipo de información”.
Si en 2009, la biblia de las innovaciones móviles en Internet (el blog Mashable) aseguraba que el eslogan en la Red había sido Debería haber una aplicación para eso, en la próxima década este eslogan se va a cambiar por: ¿Por qué mi empresa no tiene una aplicación gratuita para que los consumidores puedan hacer eso y yo lo pueda utilizar como una herramienta de marketing?
Ya no se trata de que se desarrollen sólo aplicaciones para comprar entradas con el móvil, sino de que Fnac lance su propia aplicación para comprar entradas (http://tickandlive.fnacspectacles.com/). Guías de viaje hay para aburrir, pero se trata de que Adidas lance una guía de viaje para smartphones destacando el arte urbano (Adidas Urban Art Guide). No faltan sitios de recomendaciones y guías de ocio on line y off line, pero, sin embargo, hay hueco para que una marca de cerveza, consciente de la afición de sus consumidores por la música, lance una aplicación para el móvil para geolocalizar actuaciones (Beck’s Gigs Finder). También supermercados que lanzan buscadores de tiendas de vino y catálogos de caldos (como la cadena de supermercados Tesco y su Tesco’s Wine Finder, que te permite saber dónde puedes comprar un Pinot Noir en cinco kilómetros a la redonda).
Y no sólo grandes empresas, también nuevos negocios como el mediático Zipcar, que también ha desarrollado una aplicación para llevar su servicio (compartir vehículos entre usuarios) al iPhone. Y hay más. Esta tendencia evoluciona y se sofistica enredándose (en el buen sentido de la palabra, o, al menos, en el más comercial) con recomendaciones independientes de usuarios. Por ejemplo, el canal de TV por cable estadounidense HBO ha desarrollado una aplicación junto a GetGlue.com, un servicio de recomendación social de series y documentales. Para esto, claro, hay que confiar mucho en tu producto.
A la hora de estudiar, lo creas o no, para los adolescentes españoles Google y la Wikipedia están ya pasados de moda como fuentes de información en la Red. Estudian con Youtube (según la consultora de información sobre consumidores Nielsen, en España lo usan ya 13,5 millones de personas, algo más de la mitad de la audiencia total de Internet en nuestro país). “El alfabetismo audiovisual se va a convertir en una habilidad básica”. No lo decimos nosotros, lo dice un reciente estudio de la consultora DNX entre estudiantes de 15-16 años. Guaderrama lo tiene claro. “Ha emergido una nueva forma de alfabetismo. Ahora se estudia buscando información en YouTube. La educación formal tendrá que hacer frente a esto. Hay un cambio de esquemas perceptivos hacia el hipertexto audiovisual”, apunta. Se trata de combinar formatos en el terreno educativo, buscando formas de enlazar contenidos.
Esta experta vincula el alfabetismo audiovisual a la memoria audiovisual. “Una de las razones por la que la gente más joven, de 14 a 18 años, descarga contenidos es porque es muy complicado recuperar producciones del siglo XX. La industria no ha sabido lidiar con la necesidad de crear una historia, una memoria en la gente más joven”. Y eso, claro está, tiene que cambiar.
Aprendizaje con quedadas, redes de intercambio de conocimientos y de bienes, cooperativas de consumo agroecológico... Según Sergio Campano, se consolidan las ‘redes de intercambio solidario’. “Por ejemplo, bancos solidarios y bancos de tiempo: las personas que participan ofrecen servicios a cambio del tiempo de otras personas. El concepto de trueque está funcionando bien. Tablones de anuncios y reuniones. Se transmiten conocimientos (intercambio de clases gratis), se intercambian bienes (eliminación de los distribuidores habituales). También redes de intercambio de conocimientos: la idea de fondo es la misma que la de los bancos del tiempo y bancos solidarios. Aprendizaje de idiomas con quedadas, por ejemplo, como Meetup.com”.
Según explica el socio de la consultora de investigación de mercados Nosholto, “ hay oportunidades de negocio para nuevas empresas que quieran trabajar en el sector público. ¿Dónde? En los nuevos cauces de participación política”. “Hubo un boom entre los teóricos con las redes sociales y las versiones 2.0. Se ha comprobado que no ha sido así: la estructura es la misma. Ahora se ha reducido el discurso macroabstracto a algo mucho más plausible: trabajar a nivel local y entender que la participación viene desde arriba”, explica Jorge Galindo.
“Las administraciones públicas y los partidos necesitan gente que les haga investigación social de base para saber qué opinan los ciudadanos más allá de las encuestas. Hasta ahora esto se ha hecho con encuestas. Se tiene que trabajar más la cuestión cualitativa. La forma de consumo en el terreno privado de los ciudadanos obliga a generar una marca, pero sobre todo una narrativa, un storytelling con una coherencia. Se habló de que era un movimiento desde abajo y fue al revés: fue de arriba–abajo”, continúa este experto. “Eso sí. La Red es una herramienta importante, pero no es la panacea, no va a salvar administraciones ni partidos políticos”, concluye.
Pau Herrera destaca que “ los consumidores valoran cada vez más la privacidad y la seguridad, y castigarán más que se vulnere. Los consumidores empiezan a ser más celosos de su privacidad. Las redes sociales les permiten relacionarse desde otro yo: experimentar e interrelacionarse”. Es en este escenario en el que encaja el botón del pánico en la versión británica de Facebook para informar en tiempo real sobre potenciales ciberabusos, o la reciente noticia en medios alemanes sobre los planes del Gobierno de diseñar una asignatura sobre seguridad on line (en la que, básicamente, se enseñaría a los alumnos a gestionar sus perfiles on line).
Maritza Guaderrama destaca en esta línea que “asistimos ahora, por ejemplo, a nuevas formas de exposición del cuerpo. Ocurrre con las fotos en Facebook. Esto es una tendencia clarísima de transformación del concepto tradicional que tenemos. Ahí un corte de edad, un límite en los 20–24 años, donde encuentras las diferencias entre los menores de esa edad y los mayores. También hay una ruptura clarísima que se manifiesta en la Red y en el uso de la tecnología”. “¿Qué haces ahora cuando terminas con una pareja y has estado con ella en Facebook, Flickr, Messenger...? Cuando estás enojado o cortas, no tienes una lista de ‘dónde estás en todas mis redes’... y de repente emergen”, deja caer esta experta.
Guaderrama asegura que se está produciendo un “cambio dramático del concepto de intimidad. Por ejemplo, la telefonía móvil está cambiando el concepto de pareja. Investigadores como Amparo Lasén (Cibersomosaguas) se están encontrando con que los adolescentes tienen un nuevo concepto de intimidad que no tiene nada que ver con el nuestro. Hay, por ejemplo, un intercambio de información personal e íntima en los móviles”.
Sí. El nombre echa para atrás, pero es una tendencia sólida, según coinciden los expertos que hemos consultado. “El concepto de generación se ha acelerado. Sociológicamente antes se hablaba de un estándar de 25 años”, señala la investigadora de DNX. “Se está dando, además, un fenómeno de prescripción inversa. En los procesos de consumo tradicional han sido las generaciones mayores las que han actuado como agentes de prescripción. Ahora es al revés”, concluye Guaderrama.
Final del cuerpo del artculo








