04/05/2010
La fórmula del trueque se reactiva por la crisis para la compra de productos y servicios
Ahorra con el cambio
En pleno siglo XXI, un número considerable de compañías recurren al trueque para dar salida a sus stocks, ahorrar costes o lograr nuevos clientes y servicios. Con la falta de liquidez en el mercado, el interés de esta alternativa recobra fuerza entre las empresas.
Manuel Pernas
Inicio del cuerpo del artculo
Tú quieres algo que yo tengo pero, a la vez, yo necesito algo que tú posees. ¿Cómo solucionarlo? Hacemos un intercambio y todos satisfechos. Bajo esta lógica, el trueque de productos y servicios ha existido desde el principio de los tiempos, aunque la llegada del dinero como medio de cambio lo dejase relegado a un papel secundario. Pero no del todo. Hoy el trueque se sigue practicando y no sólo entre los particulares, también entre las empresas. Y no hablamos de intercambiar vasijas por piezas de ganado, sino de operaciones que pueden superar los 50.000 euros.
Ventajas prácticas
Entre las razones por las que las compañías optan por el trueque destacan algunos argumentos clave: por un lado, permite asegurarse el cobro de los productos y servicios que se entregan. Por otro, reducir costes y mejorar la liquidez, al adquirir aquello que necesitas sin tener que tocar la caja.
Intercambiando tus productos puedes también reducir el stock acumulado y aumentar tus ventas (sí, los bienes y servicios que se ofrecen en intercambio son también ventas). El trueque te permite además dar salida a los productos invendidos, sin tener que tirar los precios con unos descuentos que puedan ser perjudiciales para la imagen de la marca. Hay ventajas de otra índole, como la posibilidad de acceder a nuevos clientes o afrontar acciones que en otro caso igual no te plantearías, como campañas profesionales de márketing o publicidad en medios.
Momento idóneo. Todos estos aspectos positivos se hacen más evidentes en un contexto como el actual, cuando muchas operaciones se ven paralizadas por la falta de liquidez. Es conocido que en épocas de crisis el trueque suele resurgir, como ocurrió hace unos años durante el corralito argentino. De hecho, las compañías que se dedican a facilitar los intercambios aseguran que estas operaciones entre empresas están creciendo de forma considerable.
Si no vendes, cambia. Jaime Martínez, director del portal de trueque empresarial Acambiode.com, hace hincapié en que si, por un lado, “el problema de las pymes es que no tienen liquidez” y, por otro, “todo lo que imagines se puede conseguir por intercambio”, ¿por qué no evitarte así todos tus gastos habituales, sean servicios de abogacía, de limpieza, de material informático, de oficina...?
Modelos de trueque
Hoy el negocio se mueve básicamente a través de los portales de Internet, donde se realizan la mayoría de transacciones. Algunos portales de intercambio funcionan como plataformas de encuentro, dejando que sean las propias compañías interesadas (registradas antes en la web) las que propongan y negocien los trueques entre sí.
Otro modelo es lo que se conoce como bancos o bolsas de intercambio, donde los portales actúan como intermediarios de las transacciones, gestionando las operaciones de sus clientes mediante cuentas de compensación. Se trata de un trueque multilateral, en el que las empresas aportan sus bienes y servicios a una bolsa de la que pueden comprar y vender disponiendo de su crédito como si fuera la cuenta de un banco. Ese es, como su nombre indica, el caso de la mencionada Compensa.
Acambiode.com ha venido funcionando desde su creación bajo el primer modelo, si bien sus responsables han puesto simultáneamente en marcha otro portal, Club-Bartering.com, enfocado a grandes empresas y en el que se ha optado también por el esquema de cámara de compensación con intercambios multilaterales.
Otra posibilidad es recurrir al trueque clásico. La fórmula es tan sencilla como determinar qué bienes necesitamos para nuestra empresa y qué empresas suministradoras podrían estar interesadas en el intercambio a cambio de obtener nuestros productos. A continuación, contactar con el responsable de la compañía (gerente, director comercial...) y convencerle para realizar la operación.
Final del cuerpo del artculo








