05/06/2009

Cómo convertir una equivación en una ventaja competitiva

El error positivo

¿Sabías que las dos primeras campañas de publicidad y marketing de Atrápalo.com se sustentaron en dos errores garrafales? ¿O que el Grupo Intercom (eMagister.com, Softonic.com...) y el fabricante de bicicletas Orbea se equivocaron varias veces antes de acertar con sus respectivas estrategias de expansión internacional? ¿Y que el outlet on line Privalia.com descubrió por el camino que no hay que confiar ciegamente en los estudios de consumidores y focus groups porque pueden estar profundamente equivocados? A partir de las experiencias de un centenar de empresarios, dos redactores de la revista ‘Emprendedores’ exploran las oportunidades que surgen de reconocer los errores. Te ofrecemos un extracto de los cometidos por seis de ellos y que les valieron para encontrar una ventaja competitiva.

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Colección Emprendedores y Editorial Planeta

Javier Escudero y Rafael Galán demuestran que equivocarse no debería constituir un estigma. Que aprender de los errores en la empresa es tan importante como aprender de ellos en la vida. Y que no pasa nada por reconocer que nos hemos equivocado. Aprendemos más dando valor al error que tratando de taparlo. La mayoría de los errores que se ocultan acaban en fracaso. Y hay errores que se conocen, que a corto plazo pueden parecer negativos, pero que a la larga quedan diluidos en el tiempo…, diluidos por una historia de éxito. "Este libro es un manual quitamiedos”, apunta Alejandro Vesga, director de la revista Emprendedores. “Lo fácil para los autores hubiera sido hablar de grandes multinacionales que invierten miles de millones en esa tarea, pero ellos han decidido destacar pymes españolas que con grandes dosis de ingenio y mucho trabajo se han arriesgado a equivocarse y han alcanzado el éxito gracias a la gestión del error positivo”, continúa Vesga. “En su lugar han aprovechado su contacto diario con emprendedores españoles de carne y hueso. Los lectores se van a ver más identificados con Ignacio Sala o con Antonio González que con empresarios estadounidenses, habituales de la literatura de gestión”, concluye.


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