15/04/2009
Quieres convertir a un empleado en socio. ¿Sabes cómo tomar esta decisión? ¿Y cuánto te va a costar?
De empleado a socio
Te explicamos por qué y cuándo te interesa, qué documentos necesitas y cuáles son las precauciones que debes tomar a la hora de incorporar a uno de tus trabajadores como socio a tu negocio. De partida, ya te advertimos que aunque es una decisión fiscalmente ‘eficiente’ no está hecha ni para todos los trabajadores, ni funciona en todas las empresas.
Marta Molina y Rafael Galán
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Inicio del cuerpo del artculo
Para explicarte cuándo y por qué te interesa convertir a un empleado en socio, lo primero que tenemos que hacer es derribar dos falsos mitos. Vamos con el primero. “Pensar que ahorrarás costes en salarios porque vas a pagar una parte del sueldo en acciones es un grave error”, advierte Carlos Delgado, presidente de Compensa Capital Humano, una consultoría especializada en retribución flexible.
“Si piensas así, significa que no entiendes ni lo que es un salario, ni lo que son las acciones, ni lo que es la retribución variable. Un salario tiene que pagar el valor de una persona en un determinado puesto. La retribución variable debe pagar la contribución excepcional de un empleado a un negocio. Y hacer socio a un trabajador ayuda a fidelizar a aquel empleado que tiene un valor especial para tu negocio, a implicarle más en tu empresa, pero no es un sustituto de las anteriores. Es sólo un complemento”, argumenta.
Es cierto que con esta fórmula legal un emprendedor tiene la oportunidad de incrementar la retribución de sus empleados sin pagarles más directamente, siempre que la participación del trabajador no supere el 5% de la empresa, la cantidad no sobrepase los 12.000 euros y, además, mantenga las acciones en su poder durante al menos tres años. Con esas condiciones, las acciones están libres de tributación.
Negocio versus dividendo
Entonces, si es fiscalmente eficiente, ¿por qué no funciona como sustituto del salario? “Si un empleado cobra poco y le pagas en acciones, lo que querrá, como es lógico, es que tu empresa tenga una política de dividendos. Y, sin embargo, a ti no siempre te va a interesar pagar dividendos. Habrá ocasiones, como empresario, que te resulte más interesante capitalizar tu empresa. Entonces te encontrarás con que tu empleado lo que quiere es que le subas el sueldo y te dejes de socios... y de porcentajes”, dice Delgado.
Vamos ahora a por el segundo mito: “Cuanto más pequeña sea tu organización, más seguro tienes que estar de tomar esta decisión. Piensa que la participación que le des al trabajador en tu negocio tiene que ser significativa, si quieres que funcione como medida de fidelización. No puedes darle el 0,1% de la compañía, porque eso y nada es lo mismo. El porcentaje tiene que demostrar la importancia que tiene para ti ese empleado”, matiza este experto.
“¿Y qué ocurre? Que a partir del 5%, que es una participación que comienza a ser razonable, el socio tiene derecho a acceder a las cuentas y a votar, lo que coarta mucho tu actividad, sobre todo si eres un empresario único”, argumenta.
Final del cuerpo del artculo








