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Cómo mejorar el producto

Analía Plaza 28/10/2013

Enfoca el SEO a la parte que te interese

En la mayoría de las webs (especialmente en e-commerce), gran parte del tráfico viene de buscadores. Para mucha gente, Internet es Google, así que aparecer en este buscador es fundamental. Aunque el porcentaje de rebote sea alto (vienen buscando una cosa y si no es lo que querían se van), cuidar el posicionamiento de la página y de su contenido es básico. ¿Qué pasa a veces? Que el SEO trae visitas que no hacen lo que queremos que hagan. “Por ejemplo: vendemos una olla a presión. Ponemos las instrucciones en la descripción del producto y llega mucha gente buscando ‘instrucciones de olla a presión’ sin intención de compra. Recibes muchas visitas, pero se van. Tratamos de posicionar con palabras que llamen a la compra”, cuentan en Deconexo. Otras soluciones: hacer marca para que parte del tráfico llegue al sitio con intención de compra (nos conoce y sabe qué vendemos) o preocuparse de que la página esté cuidada y atraiga a quien caiga en ella, aunque sea casualmente. “Que de 500 visitas vendas una no significa que no te interesen. Siempre son bienvenidos, son potenciales clientes”.

Cambia el diseño de la web

En un e-commerce, en el que tu objetivo es vender, se utiliza el embudo de conversión para ver cuánta gente hace cada paso. “Hay quien piensa: ¿qué necesito para vender más? Tener más visitas. Y no. Quizá necesites cambiar algo en el proceso que no está funcionando. Mira cuánta gente aterriza en la página de producto, cuánta pasa a dejar sus datos, cuánta los del pago y cuánta llega a comprar. ¿Qué pasa si en el primer paso hay 500 personas y de ahí sólo salen cuatro ventas?”, explica la fundadora de Mind Your Group. Con un embudo vemos dónde se pierde más gente e identificamos dónde meter mano. En Deconexo veían que mucha gente iba a la página de ayuda después de la de producto. “Teníamos los gastos de envío en el pie, pero mucha gente añadía al carrito y luego iba a la ayuda a ver los gastos de envío. Notábamos que muchos no compraban, así que pensamos que querrían ver los gastos de envío debajo del precio... Los pusimos ahí y funcionó”. Es lo que se llama usabilidad web.

Testa varios diseños para ver cuál funciona mejor

Para hacer cambios en los procesos, se suele usar el A/B test. Como explican desde Divisadero, se trata de “subir dos versiones de la misma página cambiando colores, botones, la imagen de fondo...  (una de las versiones no es accesible desde la navegación, pero puede ser vista). Con ello configuras un experimento (en Google Analytics, informes estándar > contenido > experimentos) en el que dices qué porcentaje de usuarios quieres que participe y asocias un objetivo de conversión. Pasados unos días te indicará cuál de las dos páginas ha funcionado mejor. Ya tienes ganadora”. Esto, de nuevo, sirve para sitios con cierto volumen de tráfico. ¿No es tu caso? No dejes de enseñarle el diseño a tus padres (entiéndase a cualquier usuario no familiarizado con Internet) y comprueba si sabe moverse y comprar en tu web.

Aumenta el pedido medio

De nuevo, no es tanto la cantidad como la calidad. Si vendes, te interesa que cada compra sea lo más alta posible. ¿Cómo conseguirlo a base de interpretar datos? Mira qué ocurrió antes de comprar. “Puedes saber qué secciones se visitaron antes de comprar un producto y a partir de ahí sacar conclusiones. Si la gente mira regalos de hombre y luego regalos de oficina, relaciona. Aunque seas pequeño, fíjate en cómo lo hacen los grandes. ¿Y qué hace Amazon? Decirte que la gente que se interesa por este libro concreto también ha comprado este. Y te hace una oferta con los dos”, explica Gema Muñoz. Con técnicas de venta cruzada, puedes aumentarlo.

¿Qué quieren tus usuarios?

La analítica web, en combinación con las métricas de redes sociales, te dará pistas. Como explica Francisco Javier Moreno, en Weblogs SL las métricas básicas son los artículos más leídos, la interacción en redes sociales y otras como “las consultas que hacen, que nos dan una pista sobre los temas que quieren que tratemos, ubicación geográfica, para saber si tenemos que tratar temas de actualidad de un país o comunidad más que otros, o si queremos lanzar un concurso con los lectores de nuestra zona; horas de mayor audiencia para saber cuándo publicar, redes sociales que aportan más audiencia...”.

Estudia también la temporalidad. ¿Qué ha funcionado en tu web en un momento concreto de años anteriores? ¿Qué no ha funcionado y debería haber funcionado? Estudiando la estacionalidad puedes planificar, ya sea a nivel de producto y stock como de posicionamiento. “Un ejemplo: posicionamiento de los medios para la lotería de Navidad. Posicionar la web lleva un trabajo importante, así que lo que se hace es analizar el tráfico del año anterior, ver qué palabras clave funcionaron bien, etc.”. En el reportaje sobre posicionamiento web (nº de mayo 2013) tienes más ejemplos.

Optimiza tu web al móvil y navegadores

Consulta desde qué dispositivo entran (en Analytics, público > navegador y SO / público > móvil). ¿El volumen de móvil es grande pero la tasa de rebote alta? Adapta la web al móvil. ¿Hay pocas visitas desde un navegador concreto o que mucha de la gente que no termina la compra viene de otro navegador? “Ponte dos pantallas: en una ves los datos y en otra repites lo que hace el usuario, para ver si falla algo en el proceso”, indica Muñoz.

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