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Resurgir de las cenizas

Qué puede aprender un emprendedor del retorno del mejor Rafa Nadal

Cuando todos ponían fin a su carrera deportiva, Rafa Nadal ha vuelto a conquistar dos Grand Slam y se ha hecho con el número 1 del ranking mundial. ¿Y si lo trasladamos al ámbito empresarial? ¿Cuáles han sido las claves de ‘Nadal & Co.’ para resurgir de las cenizas?

David Ramos | 30/11/2017
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La palabra ‘resiliencia’ viene del término latino ‘resilo’, que quiere decir ‘rebotar’ o ‘volver atrás’. Y en física se emplea como la capacidad que tiene un material para recuperar su forma después de sufrir un esfuerzo externo. Si pensamos en la carrera de Rafa Nadal, no cabe duda de que es un ejemplo claro de resiliencia.

Tras dos años plagados de dificultades, en los que el tenista ha tenido que bregar con conflictos como la separación de sus padres o una lesión de muñeca, ha absorbido todo ese impacto y ha vuelto al circuito por la puerta grande. Probablemente cierre el curso como número 1 del ranking ATP, habiendo conquistado Roland Garros y el US Open, dos nuevos Grand Slam que añadir a su extenso palmarés, que ya acumula 16 grandes torneos.

“Nadal encaja perfectamente con el concepto de resiliencia porque ha sido capaz de crecerse ante la dificultad”, declara Maite Palomo, profesora del área de RRHH en grado y posgrado de ESIC. ¿Pero por qué le fue mal antes de este retorno triunfal? Igual que sucede en el mundo empresarial, puede deberse a motivos internos o externos.

A un problema, una solución

Para Alberto Gimeno, profesor del departamento de Dirección General y Estrategia de ESADE, “los internos son aquellos en los que la causa es que se opera mal y sin las suficientes eficiencias, con desorden. Para resurgir hay que resolver esos problemas internos. Pero nuestra compañía también puede ir mal por problemas externos: porque los competidores se han movido y hemos quedado fuera del mercado, porque han surgido nuevas tecnologías, porque nuestro modelo de negocio ha dejado de aportar suficiente valor, etc. En este caso, no se trata de cómo ser más eficientes o mejorar, sino que la empresa ha quedado desajustada”.

Nadal tuvo que enfrentarse tanto a motivos internos como externos. En 2015, se vio muy afectado en el plano más íntimo por la separación de sus padres. Este desequilibrio emocional impactó en su comportamiento en la pista. Y su lesión de muñeca fue un factor externo que condicionó su rendimiento en 2016. Además, el tenis ha cambiado mucho desde que comenzó su carrera. Ahora, en el circuito hay tenistas más altos, que sacan siempre a más de 200 km/h y suben a la red a volear. Basan su juego en la potencia y no tanto en la estrategia y la técnica, como sucedía en el tenis ‘de antes’.

Sin embargo, el deportista español ha sabido aprovechar sus capacidades e introducir cambios que le han llevado a disfrutar de nuevo. Si analizamos el caso de Nadal, podemos trasladar algunas de las claves de su éxito a ‘Nadal & Co’, trasunto del ejemplo del deportista en clave empresarial.

Competencias ‘de serie’

Nadal reúne una serie de atributos que
en su día le llevaron a lo más alto. Estas competencias, junto a otras innovaciones que ha introducido en su gestión, han contribuido a que retorne a la cúspide del tenis mundial.

1. No hay rival pequeño. Nadal ha sustentado su carrera en la humildad y un respeto absoluto a todos sus oponentes. Y tampoco le ha importado que sea un torneo más o menos importante. Siempre se entrega al máximo. “Nunca infravalora a un rival. Incluso los ensalza. No tiene ningún pudor en hacerlo y en hablar de las fortalezas de su adversario. Nadal no ve la competencia como una amenaza, sino como una oportunidad para seguir creciendo”, declara Maite Palomo.

No debemos subestimar a la competencia ni dormirnos en los laureles cuando las cosas van viento en popa. Siempre hay que estar alerta, ver qué están haciendo otros actores y analizar sus posibles fortalezas para
ser capaces de responder. La competencia nos ayuda a mejorar y ser más fuertes. Y la humildad es esencial. “La arrogancia de una organización es la causante de muchos problemas. Cuando tenemos éxito, la humildad nos ayuda a darnos cuenta más rápidamente si algo no va bien”, advierte Alberto Gimeno.

2. Trabajo en equipo. Rafa es la cabeza visible de Nadal & Co., pero detrás de él hay un equipo que ha sido imprescindible en su carrera, con su tío Toni como entrenador y Joan Forcades como preparador físico. “Es un buen gestor de personas. Aunque le veamos solo en la pista, trabaja con todo un equipo”, indica la profesora de ESIC. Igualmente, Rafael Barrilero, socio de Mercer Consulting, considera que “ha sido naturalmente una persona que ha sabido seguir las instrucciones de su coach, Toni Nadal. Siempre ha habido una cultura de respeto a las decisiones”.

Un buen equipo aportará todo su talento y diferentes puntos de vista para afrontar los problemas, por lo que es imprescindible tener en cuenta sus opiniones a la hora de tomar decisiones relevantes. Y tiene que haber disciplina a la hora de ejecutarlas. “Es importante la unidad de acción. Que todo el mundo reme en la misma dirección”, afirma Gimeno.

3. Orientación al logro y cultura del esfuerzo. La orientación al logro del tándem Rafa-Toni Nadal ha guiado toda la carrera del tenista. Por ejemplo, Rafa es diestro, pero aprendió a jugar con la izquierda porque le convenía a la hora de enfrentarse
a sus rivales. La orientación al logro en el seno de la empresa es fundamental para conseguir los objetivos fijados. Pero para triunfar hay que entrenar muy duro. “Nadal y su equipo parten de una cultura del esfuerzo y de la mejora continua”, anota Barrilero.

Manuel Bermejo, profesor de Gestión Empresarial de 
IE Business School, explica que “en la empresa, el ‘entrenamiento’ significa educarse e invertir en formación. Incluso el propio líder, el dueño del negocio, debe tener la humildad de seguir entrenándose”, comenta. Además, Nadal nunca da por perdido un punto, un juego, un set o un partido. Y esto lo ha aplicado al conjunto de su carrera. Eventualmente se vio alejado de los puestos más altos, pero no se dio por vencido. “Se sabe adaptar al contexto, aunque éste sea adverso. Y ha vuelto a ser número 1 cuando nadie lo esperaba. Pero 
él sí. Tiene gran fe y confianza en sí mismo”, señala la experta de ESIC. Aunque los resultados no acompañen a corto plazo, si tenemos un buen producto o servicio, el plan de negocios está bien planteado y se ejecuta adecuadamente, hay que creer en él.

4. Excelente imagen. ¿Conoces a alguien que hable mal de Nadal? Es un jugador respetado y admirado tanto por sus oponentes como por el gran público. Y pese a la enorme rivalidad con Roger Federer, su confrontamiento no puede ser más elegante. “Tiene mucha inteligencia social. Nadie habla mal él porque comunica muy bien y transmite sus emociones. Por ejemplo, cuando Federer acabó llorando tras ser derrotado en el Open de Australia en 2009, lo primero que hizo Nadal fue ir a consolarle y hacer alabar todas las grandes virtudes y lo que había aprendido de él. “Transmite emociones”, explica Palomo. Esta buena imagen quizá no le haga ganar más partidos, pero sí que repercute en la actividad profesional del tenista, ya que buena parte de sus ingresos provienen de la venta de sus derechos de imagen con fines publicitarios.
Y si la imagen es importante para un deportista, para una empresa es activo fundamental. El producto que ofrecemos no sólo tiene que ser bueno, sino que sus bondades también tienen que ser reconocidas en el mercado. Eso incluye un servicio técnico excelente, gestión de la reputación en redes sociales, una impecable relación con los proveedores, entre otros.

El nuevo Nadal

Nadal siempre ha tenido múltiples capacidades para ser campeón. Sin embargo, todos esos atributos no evitaron que atravesara una crisis de juego y resultados. El tenista y su equipo se dieron cuenta de que tenía que innovar
para resurgir. “Resistir significa aguantar haciendo lo mismo. En el mundo empresarial es complicado resurgir sin hacer cambios. Si te ha ido mal, es por algo. Y si tienes que resurgir, difícilmente lo vas a lograr haciendo las cosas de la misma forma”, declara el profesor de ESADE. Se trata de realizar una innovación adaptativa. Veamos qué ha hecho para retornar a lo más alto.

1. Parar y reflexionar. Fue el primer paso y quizá el más importante. Tras forzar la recuperación de su lesión de muñeca para poder participar en los Juegos Olímpicos de Río, el manacorí agravó su dolencia y se dio cuenta de que había que ‘parar la máquina’ y replantearse el futuro. Es como la empresa que ve que sus ventas van cayendo y sigue adelante poniendo parches con los que apenas consigue sostenerse. A largo plazo, la viabilidad es imposible. Rafa Nadal se tomó el tiempo necesario para que su muñeca sanase adecuadamente. No quería volver a la pista arrastrando molestias o dolores que afectasen a su desempeño, como ya había sucedido. Además, aprovechó para replantearse aspectos de su juego.
“El principal problema para las empresas es darse cuenta de que hay cosas que no están funcionando. Nadal
 ha tenido suerte de tener una decadencia rápida. Así 
es más fácil darse cuenta que si se produce una caída más lenta”, comenta Gimeno. “Dejar de jugar durante un tiempo tiene que ver con la creación destructiva. Para crear hay que destruir cosas que están funcionando. Las empresas puede que tengan que abandonar durante un tiempo algunos proyectos para reformularse las cosas que está haciendo”, añade.

2. Cambio de entrenador. Rafa ha tenido a
su tío Toni como entrenador durante toda su carrera. Cuando los resultados dejaron de acompañar al tenista, hubo quienes señalaron a su tío, por no saber adoptar las estrategias apropiadas para derrotar a sus oponentes. Quizá Toni ya no podía aportar más en su desarrollo, así que la ‘empresa familiar’ Nadal y Co. decidió ‘profesionalizar’ la dirección, incorporando a su equipo técnico a Carlos Moyà.

En realidad, era un cambio muy poco traumático, porque el extenista siempre ha estado en el entorno de la familia y conoce a Rafa desde que era un niño. Moyà aporta talento externo pero es alguien de confianza y que comulga con la filosofía de la empresa. Además de una nueva manera de hacer las cosas, el nuevocoachha logrado aportar un extra de ilusión al proyecto. Incorporar talento de fuera puede traer frescura, entusiasmo y nuevas ideas.

3. Redefinición del juego. La llegada del nuevo entrenador ha supuesto cambios sustanciales en el juego de Nadal. “Incorporando a Moyà se sigue la estrategia 
de incluir nuevas técnicas. Pero no sólo desde el punto de vista deportivo, sino también de afrontar toda una temporada con una estrategia nueva, que da lugar a nuevas maneras de hacer tácticamente, como cambios en el saque y en el revés, una preparación física que ha llevado a Nadal a estar en unas condiciones fenomenales”, precisa el socio de Mercer. Igual que Nadal ha mejorado su saque –sobre todo el segundo servicio–, el revés y ha impreso mayor velocidad a sudrive,cualquier empresa que desee reinventarse deben buscar nuevas maneras de afrontar su actividad: renovar sus productos o servicios, optimizar su fuerza de venta, mejorar su red de distribución, apostar por nuevos canales y buscar nuevos mercados.

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