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Una disrupción más allá del Bitcoin

Blockchain, así funciona la tecnología que va a cambiar el mundo y los negocios

Blockchain, la tecnología que sustenta el mercado de bitcoins, está impulsando la mayor revolución para la vida y los negocios conocida desde el nacimiento de Internet. ¿Pero cómo funciona y para qué sirve realmente?

Pilar Alcázar | 23/01/2018
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Todo empezó con el nacimiento del bitcoin, la criptomoneda más conocida y valorada en el momento actual. Llegó en 2009 para acabar con los bancos centrales en el momento de mayor crisis de confianza en las instituciones financieras. Ocho años después, la continuidad de la moneda es incierta pero todos coinciden en que la tecnología que la ha hecho posible -el blockchain- ha llegado para quedarse. “Fue a finales de 2014 cuando dejamos de hablar de bitcoin y empezamos a hablar de blockchain. En 2015 las startups apartaron las ideas de cómo sustituir a la banca y empezaron a pensar en cómo transformar nuestras infraestructuras tecnológicas. En 2016 iniciamos las pruebas del concepto para comprobar la utilidad de la tecnología, los pilotos llegaron en 2017 y en 2018 podríamos ver las primeras aplicaciones reales en producción”, explica Julio Faura, responsable de I+D en Banco Santander.

¿Qué es?

"Una tecnología que utiliza la criptografía y la compartición de datos P2P”, apunta Leif Ferreira, uno de los responsables de NWC10Lab, el primer laboratorio de España especializado en blockchain y bitcoin. Significa “que los datos no están centralizados o almacenados en un único servidor, sino que el registro está compartido por todos los usuarios de la red”, añade Ferreira. De ahí, el propio nombre, que literalmente se puede traducir como cadena de bloques. Es, esta forma de almacenar la información lo que impide que los datos registrados en los bloques se puedan alterar o hackear. “Al ser una información compartida entre todos los usuarios, si se destruye una parte de la cadena, con un solo nodo se replica todo de nuevo”, explica Leif Ferreira. Eso nos da la principal cualidad de esta nueva tecnología y lo que la hace única: “La fiabilidad de la información que se guarda en la red es lo que verdaderamente supone una revolución respecto a todo lo anterior. Y con esa fiabilidad la confianza que se genera en cualquier tipo de transacción entre dos partes. La confianza la dan todos esos nodos que verifican la información y esto permite en la práctica eliminar cualquier intermediario
en las relaciones comerciales.
Con blockchain cualquier tipo de transacción económica se puede hacer entre dos pares sin ningún tipo de intermediario”, explica Antonio Calvo, director de la división digital de T-Systems Iberia, que añade: “Al eliminar intermediarios se ahorran costes en los productos finales y encima es un intercambio más seguro y más fiable porque los registros nunca se borran. Se añaden, se modifican, pero toda la historia la puede ver cualquier persona”.

¿Por qué se habla de revolución?

Porque blockchain permite pasar del intercambio de información que ha significado el desarrollo de Internet en estos años, al intercambio de valor y de confianza. “Es justo lo que le faltaba a Internet. En esta internet del valor se eliminan todos aquellos que se hayan dedicado a intermediar con mover valor o mover dinero por Internet. Si tienes un negocio que se basa en intermediar estás condenado a desaparecer porque blockchain ofrece eso de forma descentralizada, más barata y más segura”, explica Carlos Domingo, fundador de Spicevc, Venture Capital especializado en blockchain. 
Dicho de una forma más clara: internet hasta ahora ha permitido que obtengamos información 
sobre quién es el propietario de 
una casa, por ejemplo, pero no permite certificar que una casa es propiedad nuestra sin la intervención del Registro de la Propiedad.

Con blockchain esa certificación prescindiendo del Registro sería posible por la fiabilidad de la red. “En Inglaterra, de hecho, ya están haciendo un proyecto piloto para utilizar la tecnología blockchain para registrar la propiedad”, comenta Julio Faura. Con esta tecnología y si se produce un cambio de normativa en ese sentido, el papel de los registros, de las notarías, de los despachos de abogados y otros actores similares podría desaparecer o tendrían que redefinirse.

¿Cómo funciona?

Blockchain permite también realizar acuerdos comerciales sin que intermedie nadie, a través de lo que llaman smart contracts. Contratos basados en programación en los que no existe interpretación posible. Se ejecutan automáticamente cuando se dan 
las condiciones programadas. “Por ejemplo, podemos hacer un contrato entre nuestra empresa y nuestros proveedores y programar cómo va a ser toda la relación desde que nos ponemos de acuerdo hasta que se realiza el pago. Sin que nadie pueda hacer trampas porque ese smart contract está en Internet,
 no está ni en mi sistema operativo ni en el del otro. Aquí la clave es que de momento este tipo de contratos no son vinculantes pero lo serán”, explica Alex Puig, fundador de la Alastria, una asociación multisectorial de empresas e instituciones para impulsar una infraestructura semipública de blockchain en España.

Intercambio de tokens

En este intercambio de valor juegan un papel clave las representaciones de las cosas o dicho en argot de blockchain: los tokens. “Un token es una representación dentro de esa base de datos que es blockchain de un activo o de una propiedad que a día de hoy las empresas tienen guardado. Lo más fácil son euros. Si tengo 100 euros en el banco, a través de un smart contract puedo programarlos para que en lugar de estar guardados se puedan utilizar, pero con unas condiciones. Por ejemplo, que mis hijos sólo puedan gastarlos en un horario determinado en la biblioteca o en el cine. Y lo mismo puedo hacer con minutos de telefonía móvil o litros de gasolina.

Si tengo una flota de vehículos podría enviarles litros de gasolina, así no tendría que darles tarjetas de crédito,
 ni pedirles tickets. Les doy los litros y los programo para que sólo se puedan gastar en un horario determinado, en una zona y con un vehículo con una matrícula concreta. Realmente, afecta a todos los sectores. Y no necesitas que nadie lo certifique, lo certifica la tecnología porque blockchain es un libro de contabilidad”, añade Puig.

La banca, de hecho, ve más futuro a este intercambio de tokens que al uso de las actuales criptomonedas para pagos cotidianos. “Un bitcoin es una entrada en una base de datos. Es lo único que es. No representa nada. Lo que sí es interesante para la banca es crear algo similar a una criptomoneda pero que es una representación de un valor que vive en un sistema tradicional. Por ejemplo, un euro. Yo me guardo el euro en el banco y creo un criptoeuro, 
un objeto digital que podemos intercambiar en blockchain para hacer pagos. Se puede tokenizar cualquier cosa. En la banca sí hay bastante interés en eso y se está trabajando mucho a través de una alianza global en un proyecto que
 se llama Utility Settlement Coin (USC). Se está trabajando sobre criptomonedas que representen
 el dinero que está en los bancos centrales. Lo más parecido a un euro digital o a un dólar digital. El paso siguiente será convencer al Banco Central Europeo para que emita un euro digital directamente sobre blockchain; euros digitales nativos. Esto lo veo a más largo plazo pero no perdamos de vista que el Banco de Singapur ya ha hecho un proyecto de este tipo”, comenta Julio Faura.

Así se está desarrollando

Una clave para entender todo esto es que cuando se habla de blockchain no hace referencia a una única red: las hay públicas, privadas y mixtas. Ni siquiera se trata de una única tecnología. Redes públicas serían, por ejemplo, bitcoin y ethereum. Privadas, las que está creando la banca y cualquier otra empresa. Y mixtas, la española Alastria, formada por un consorcio de empresas y organismos públicos españoles.

“Hay distintas tecnologías y lógicamente cada una de ellas tiene su información. Ethereum tiene la suya. Bitcoin la suya. Aunque ya
 se está trabajando en conectores. Es decir, a día de hoy se puede conectar bitcoin y ethereum. Se puede condicionar una transacción en ethereum a un pago en bitcoin, por ejemplo. Lo que veo es que en el futuro no habrá una sola tecnología. Tendremos muchos tipos distintos de blockchain, unos abiertos, otros cerrados, públicos, privados, interconectados entre ellos con distintas aplicaciones. Hay gente que está trabajando sobre un blockchain solo para el sector energético, por ejemplo. Hay otros que están creando un consorcio solo para el sector bancario. Nosotros hemos creado un consorcio multisectorial pensando más en la identidad digital y en las interacciones con cada uno de los usuarios y entre las empresas”, comenta Alex Puig. La identidad digital es clave para el desarrollo de un blockchain sin intermediarios. “Así te puedes crear una identidad que sea universalmente utilizable. Y esa identidad la puedes utilizar para realizar una transacción comercial o poner una noticia o certificar la veracidad de cualquier cosa”, asegura Julio Faura.

Ethereum, la más completa

Aunque todo esto ha empezado con el intercambio de bitcoins, en realidad esta red es la que menos futuro tiene como desarrollo de todas las utilidades de las 
que estamos hablando. Ethereum en este sentido le está ganando la batalla. “La tecnología bitcoin solo sirve para registrar bitcoins. Es una base de datos en 
la cual pones cantidades de bitcoin asociadas a claves públicas que identifican a sus dueños. En cambio, la tecnología de ethereum es mucho más versátil, más 
útil, porque no sólo puede reflejar una cantidad de dinero –ethereums en este caso- sino que es como un súper ordenador compartido en el que cada uno puede ejecutar un programa en toda la red sin ningún tipo de censura y de forma inmutable. Y en esos programas uno puede reflejar lo que quiera. Puedes reflejar la propiedad de las criptomonedas, pero también puedes reflejar la propiedad de una casa o el derecho a que un coche se encienda. Cualquier cosa”, explica Julio Faura, que enseguida apunta cuáles son las verdaderas barreras para la extensión del blockchain en el momento actual: “Las redes públicas a día de hoy sirven para poco. Sirven para reflejar la propiedad de las criptomonedas y de hecho están bastante colapsadas. Hoy día tienes que esperar horas, si no días, cuando lanzas una transacción en la red pública de bitcoin y ha habido casos de tener que esperar hasta semanas para pagar unos bitcoins de una clave pública a otra. Tienen mucha demanda y estas redes no fueron diseñadas para los volúmenes tan altos que están teniendo hoy en día. Y otra cosa es el precio al que están llegando las criptomonedas 
y el coste de las transacciones, tan caras. Una transacción de bitcoin te puede costar 25 dólares y una de ethereum un par de dólares.

No se pueden realizar micropagos con esas comisiones. Hablo de las redes públicas en las que están registradas las criptomonedas. En banca y en cualquier entorno corporativo lo que se está haciendo es crear redes privadas o redes semi públicas como es el caso de Alastria, que está controlada por un conjunto de entidades; somos más de 160 miembros. Pero aquí no se pueden comprar y vender criptomonedas porque no hay. Es un ordenador compartido y su uso es gratis”.

Un futuro que todavía está por resolver


¿Qué tecnología se va a imponer? “Pues no lo sé, pero eso no es importante. Lo importante es saber qué aplicaciones realmente explotan el carácter descentralizado de la red, sus ventajas y cómo hacemos para que todo esto sea legal y realmente funcione. Porque cuando haces una aplicación descentralizada surge la duda de quién es el responsable de ella ”, explica Julio Faura, que añade: “Cuando hablo de tecnología me refiero a Ethereum, a Hiperledger (la que está impulsando IBM) o
 a Corda (una tecnología que está desarrollando el consorcio de banca R3). Son las que más se están utilizando para el desarrollo de aplicaciones (sobre todo las dos primeras) porque luego todas esas tecnologías son distintas. Unas
son más adecuadas que otras para unos usos o para otros. En Alastria trabajamos con un derivado de Ethereum que se llama Quorum y que estamos codesarrollando con la Interprise Ethereum Alliance”.

Lo que es ya real y las oportunidades que trae

Puestos a pensar en el futuro, blockchain 
tiene muchas utilidades sociales y de negocio. En Delaware, por ejemplo, se está desarrollando ya la administración sobre blockchain. Si todos los gobiernos siguiesen sus pasos, se podría trabajar sobre una democracia más participativa y 
con un mayor control de los gastos públicos. Entre otras cosas. Pero, ¿qué pasa en el mundo de los negocios? “En el mundo corporativo el futuro de blockchain va por hacer nuestros procesos más eficientes, más baratos y mejorar la calidad del servicio de lo que tenemos en los procesos de hoy, más que inventar nuevas aplicaciones, aunque sí las habrá en el futuro y fuera del ámbito de la banca también”, asegura Julio Faura, que explica así cómo lo están aplicando ya en el entorno de la banca: “Hemos analizado cómo se integra esto con los sistemas core bancarios y con otros sistemas corporativos. Cómo se asegura la privacidad de las transacciones, un tema que ha habido que trabajar bastante al tratarse de una red descentralizada. Hoy ya tenemos tecnologías derivadas de Ethereum y con Hiperledger que garantizan la privacidad, la escalabilidad y otros problemas que vimos. Tenemos aplicaciones que pueden tragarse muchos cientos, si no miles, de transacciones por segundo. Todavía no son lo que necesitamos en la industria financiera para una arquitectura descentralizada pero sí empieza a haber cosas reales, como pagos internacionales. Ya somos capaces de mover dinero instantáneamente entre distintos países, con distintas monedas. Si normalmente tardas cuatro o cinco días en hacer transferencias internacionales con blockchain se hace en unos segundos. O en el mismo día. Luego hay otros temas menos espectaculares como el reporting regulatorio, temas de mercados de capitales... hay muchos temas muy serios en los que se pueden ahorrar bastantes costes y que pueden mejorar mucho la calidad del servicio. Sobre todo por la rapidez en las transacciones a los clientes. Y este año ya vamos a empezar a ver algo de esto”, explica Julio Faura.

Eliminar la burocracia corporativa es uno de los grandes objetivos de Alastria. Trabajan 
sobre todo en “simplificar todos
 los procesos de las empresas: quién tiene que firmar, donde se sube esta firma, qué documentos hacen falta..., algo que puede afectar también a la administración pública y a cualquier institución que tenga mucha burocracia. Vamos a simplificar la burocracia”, dice Álex Puig.

Financiar nuevos proyectos

Una tecnología que ha nacido unida a la descentralización del dinero, también tiene su utilidad en este aspecto. Con blockchain, cualquier persona o empresa puede emitir su propio dinero o tokens a través de unaInitial Coin Offering(ICO). Estos tokens pueden servir para adquirir bienes o servicios de la empresa, para participar en el proyecto o para adquirir derechos sobre beneficios futuros. También, claro, se pueden intercambiar por dinero. Como ejemplos, la cadena Nostrum ha creado su propia criptomoneda (la Meal Token) para conseguir 50 millones de euros, la financiación necesaria para su expansión en Europa. O la películaThe Pitts Circus, financiada con ethereums, que ha obtenido más de 80.000 dólares entre donaciones y contratos inteligentes suscritos con inversores, patrocinadores y socios. Y la propia Telefónica, desde su filial alemana, que recientemente ha emitido deuda a través de blockchain.

Oportunidades de negocio

Con los usos de blockchain presentes y futuros surgen nuevas oportunidades de negocio. De
la gestión de ICOs, por ejemplo, ha nacido la startups española Icofunding, la encargada del lanzamiento de la criptomoneda de Nostrum, entre otros proyectos. También en torno a la inversión gira la oportunidad que explota Globatalent, en este caso en la inversión en clubes y deportistas. Su idea es obtener dinero comprando y vendiendo una parte de los beneficios futuros de éstos, garantizados por sus derechos de imagen, premios, sueldos, contratos de
TV, etc. A su vez, permitirá a los deportistas y clubes financiarse. Un proyecto similar enfocado a las apuestas y mercados predictivos lo está desarrollando Gnosis, “una aplicación que no necesita ningún intermediario porque es la comunidad quien gestiona las apuestas”, comenta Sandra Becker, de Ethereum Madrid.
 Pensando en la trazabilidad de las cosas, la española Megavatio control ha desarrollado una plataforma que rastrea el origen de la energía. Así, el consumidor puede saber si la producción de la energía que consume ha sido sostenible. Una idea que se puede aplicar a cualquier mercado en el que la autenticidad sea fundamental para determinar el precio: ya sean diamantes, arte o los kilómetros reales que tiene un automóvil de segunda mano (una idea que está explotando CarTrustChain).


También gracias a la trazabilidad 
se pueden crear negocios que ayuden a gestionar los derechos de autor en los contenidos de internet y acabar con las noticias falsas. Kodak de hecho acaba de lanzar su propia criptomoneda y ha creado la plataforma KODAKOne para ayudar a los fotógrafos a proteger la autoría de sus fotos.

Otro punto clave es el desarrollo
 de aplicaciones para implantar los contratos inteligentes, una idea que explotan las americanas Solidity 
y Simbiont. Y para facilitar los micropagos con monedas virtuales. “Por ejemplo, los pagos de un recargador de coches eléctricos. Si vas a tu garaje y el recargador del coche es comunal, con blockchain se puede registrar el estado de tus pagos y pagar con dinero digital. Es una forma muy barata de organizar micropagos”, explica Julio Faura, que ve en blockchain una oportunidad única para facilitar la colaboración entre las startups y las grandes empresas: “Imagínate una startup que hace un sistema de Inteligencia Artificial para un banco pero los fundadores no saben nada de tecnología financiera. Para el banco es un lío y un riesgo conectarlo. Tiene que abrirle su sistema a una startups que además va a utilizar una tecnología que igual no está
 ni homologada. Pero si tienes una capa de blockchain en el medio todo es mucho más sencillo porque no tiene que conectarse directamente a nuestros sistemas sino que la conexión y la aplicación corre en una plataforma descentralizada y eso crea muchos menos problemas de seguridad”. Para el responsable de I+D de Banco Santander, “a largo plazo es posible que todo lo que se está diciendo sobre la disrupción del blockchain sea verdad; la regulación va a ser lo verdaderamente importante”.

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