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Estrategia personal

¿Te preguntas a menudo si eres un buen emprendedor? ¿Sabes en qué podrías mejorar?

¿Estás gestionando tu negocio adecuadamente? ¿Te planificas correctamente? Los expertos te proponen estos cinco consejos para autodiagnosticarte y mejorar como emprendedor.

Rafa Galán | 08/02/2018
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Cuando una empresa arranca sus principales inquietudes son básicamente administrativas. Lo que quieren, en la mayor parte de los casos, es tener dinero para pagar las nóminas, pagarlas a tiempo, asegurarse que cumplen normalmente con los requisitos de contratación… y ahí se les va un esfuerzo enorme.

Las empresas pasan por tres fases. La primera, la preocupación financiera. Se preocupan por subsistir y por todas las maneras por generar ingresos, y se hace lo que sea. Cuando ya se tienen cubiertas las necesidades básicas, el siguiente paso es plantearse la satisfacción de los clientes. El primer esfuerzo ha consistido en captarles, y ahora cuidar la relación –esto tiene que ver con el método comercial–. Por último, se mira hacia dentro a las personas.

Pues bien, esta forma de pensar es un error, hay que pensar en estas tres fases al mismo tiempo. Los expertos te proponen estos cinco consejos para autodiagnosticarte y mejorar como emprendedor: 

1. Gestión del tiempo

Para empezar, analiza cómo gestionas tu tiempo y cómo gestionas los procesos de tu negocio. ¿Te da tiempo a hacer cada día lo que te has propuesto / programado? ¿Cuántas horas trabajas de media al día? ¿Cómo gestionas tu carga de trabajo? ¿Tienes tiempo libre para pasarlo con tu familia y amigos? ¿Aprovechas el tiempo en las reuniones? ¿Lo aprovecha tu equipo? ¿Cuánto tiempo te reservas para ti sólo cada día?

2. Planificación de procesos

A la hora de autoevaluar tu gestión debes ser consciente de hasta qué punto organizas tus procesos. Para ello, tienes que preguntarte primero si mides los resultados de tu negocio y después evaluar cómo lo haces: ¿Preguntas a tus clientes? ¿Te fijas objetivos? ¿Te guías en función del ratio de conversión de clientes? ¿O del número de transacciones? ¿A lo mejor por parámetros de calidad? ¿De beneficio?… ¿O no lo mides?

Resulta fundamental montar sistemas para que la información que tienes sobre los clientes, los productos y la actividad sea fácil de ver sin tener que hacer macroestudios todos los meses. No hace falta tener información al 100%. A veces con tenerla al 50% todos los meses es suficiente. Con el cuadro de mandos más básico ya tienes información importante. Y si eso, además, lo cruzas con los datos financieros. Y si a tu información financiera le añades información sobre el tipo de productos y sobre el tipo de clientes, mejor todavía.

En esta línea, la existencia de planes de acción de forma específica, con acciones concretas y con compromisos específicos es uno de los niveles clave para conocer la salud de tu negocio. En este sentido tiene que haber metas intermedias para alcanzar esa meta importante, con fechas concretas. Si no, tanto el compromiso como la responsabilidad se dispersan. Y, por supuesto, tienen que estar por escrito, de forma que se pueda medir, que se pueda evaluar. ¿Qué tiempos te marcas?

3. Definición de la visión de tu empresa

¿Recuerdas para qué has montado tu empresa? Contar con una visión de hacia dónde va una compañía sirve de guía a la hora de tomar decisiones. La visión debe ser conocida por todos dentro y fuera de la compañía. La falta de visión o de no saber de ella puede ser una pérdida importante de oportunidades y recursos. Suena a gran empresa, a multinacional, pero resulta primordial que una empresa tenga una visión de empresa, que un emprendedor sepa para qué ha puesto en marcha su negocio.

El error es pensar que únicamente se monta para ganar dinero: hay emprendedores que montan su empresa porque se quedan en paro y no tienen más remedio que esta salida, como fórmula de autoempleo, y no ven otro camino. Normalmente es una fuente de problemas, porque, por lo general, no tienen vocación de empresario. Y tienes que tener un propósito, una misión.

4. Definición estrategia de negocio

La pregunta que te tienes que hacer es muy sencilla: ¿Sigues el plan de negocio inicial de la empresa? ¿Eres fiel a la visión inicial de tu negocio? Puede ocurrir que te hayas desviado del camino inicial. Lo primero que tiene que plantearse el emprendedor es si el rumbo que quería que siguiese la compañía se está siguiendo. O si esa idea, por circunstancias del mercado, en lugar de a ese punto, le ha llevado a otro distinto. Se trata de ver si desde el punto inicial al punto en el que se encuentra ahora va por el buen camino, o si ahora que estoy en este otro punto me reconfiguro: cuál es la estrategia que me había marcado.

5. Control del ritmo de crecimiento del negocio

¿Estás creciendo tu negocio de forma adecuada? Se piensa erróneamente, sobre todo cuando una empresa está arrancando, que no se puede influir en el ritmo de crecimiento. Es posible influir sobre el ritmo de crecimiento. Se trata de analizar la situación de la empresa, de evaluar si está empezando a crecer: volumen de clientes, volumen de facturación… y esto depende directamente del emprendedor, de las decisiones que toma a diario.

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