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Habilidades

7 consejos del mejor orador (universitario) del mundo

Tiene 21 años, es madrileño y ha estado dos años consecutivos ostentando el título del mejor orador universitario del mundo.

Ana Delgado | 25/02/2017
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Antonio Fabregat tiene 21 años, pero desde los 16 pertenece al Club de Debate de la Universidad Pontificia de Comillas, donde estudia Derecho y Administración y Dirección de Empresas (ADE). El año pasado revalidó en Córdoba el título del mejor orador universitario del mundo, donde fue seleccionado entre 140 equipos de 22 países. El premio le animó a montar, con otros especialistas, Train&Talk, una empresa que ayuda a mejorar las habilidades comunicativas y el manejo eficaz del arte de la oratoria cuyo maestro mundial es, en opinión de Fabregat, es el ex-presidente de Estados Unidos Barak Obama.

Sostiene que el poder de la oratoria es inmenso para abrir oportunidades, de aquí su batalla para introducir esta disciplina, si no en los planes curriculares, al menos en forma de grado universitario. Está claro que a él, hablar y argumentar bien, le ha abierto puertas porque, además de empresario, ejerce ya de ponente en foros relevantes y ofrece clases de la materia en un colegio. No obstante, su deseo es trasladar en un futuro sus dotes oratorias al campo de la abogacía.

Pedimos a Antonio Fabregat algunos consejos de ayuda a emprendedores de cara a afrontar alguna presentación o conferencia y estos son los que da:

1.-Trabajo y recopilación de información previa

Algo de improvisación puede agradecerse pero confiar todo el discurso a la espontaneidad es un error. El consejo de Antonio Fabregat es prepararse mucho la presentación y recopilar la máxima información posible para que ninguna pregunta nos pille por sorpresa.

2.-A quién, de qué y dónde

Estas serían las tres premisas fundamentales que habría que plantearse antes de iniciar la presentación y, en función de ellas, adaptar el mensaje al tipo de oyente. “No hay nada peor que llegar a una conferencia con la actitud del ‘yo he venido a hablar de mi libro’ sin preocuparte si a la audiencia le interesa el tema o no”.

3.-Practicar mucho

Olvida el papel y el power-point porque ambos te harán perder el contacto visual con los oyentes. Pero tampoco basta con saberse un texto al dedillo sino que conviene ensayar la presentación todas las veces que se pueda y hacerlo ante un público, aunque sea ficticio, como podrían ser familiares, amigos o parejas. Interesa también que planteen preguntas incómodas, a modo de sparring, y cuanto más se asemeje el escenario de ensayo al entorno real, mejor.

4.-Estructura clara

Es importante ajustarse a los tiempos para no sobrepasarlos. Esto es algo que, en opinión de Fabregat, enfada mucho a la audiencia, por eso su consejo es estructurar el discurso para que dure 5 minutos menos que el tiempo asignado y no usar 20 palabras para lo que puede decirse con 5. Si luego sobra tiempo, siempre se podrá dar paso a un turno de preguntas.

En cuanto a la estructura del discurso, recomienda especial esfuerzo en el arranque y cierre del mismo. El comienzo, porque es el momento de captar la atención del público, cuando decide elegir entre lo que cuentas o su móvil y, el cierre, porque es la impresión final que se va a llevar a casa. “Es importante que los oyentes abandonen la sala pensando que ha valido la pena escucharte porque les ha aportado algo nuevo, en lugar de hacerles perder el tiempo”. Para empezar, él recurre a fórmulas de impacto, como una anécdota, una pequeña historia o una broma, mientras que, en los finales, suele recopilar, a modo de sinopsis, las 2-3 ideas principales de la exposición”.

5.-Pensar en business y hablar en turista

Por muy árida que sea la materia a tratar y por muy experto que seas, el nivel lingüístico de la exposición lo marcará, no el catedrático, sino el alumno que ocupa el asiento contiguo. Es lo que Fabregat define como “pensar en business y hablar en turista” para que cualquier pueda entender tu discurso sin restarle, por ello, relevancia. Hacer que algo complejo parezca sencillo, es toda una habilidad.

6.- Tener claro el objetivo de tu discurso

Tan importante como definir el target de la audiencia, es tener claro lo que perseguimos con exposición. Ello condicionará todos los puntos precedentes. Obviamente, el enfoque no será el mismo ante un auditorio escolar que ante un foro de inversión. “Si lo que quieres conseguir es dinero, lo normal es que lleves preparadas respuestas a preguntas tan previsibles como cuál es la cantidad que necesitas, para qué la quieres o cómo y cuándo la vas a devolver”.

7.-Si ves que no funciona, cambia

Sorprende también a Fabregat cuando asiste a alguna conferencia donde la audiencia empieza a abandonar la sala o a consultar la tablet y el ponente sigue con el mismo tono sin hacer nada para retenerlos. En estos casos, convendría llevar preparada alguna historia o un plan B para dar un giro a la exposición.

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