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Emprender

¿Cuánto dinero voy a necesitar para mi proyecto?

Acertar con el dinero que necesitamos para emprender es clave para el éxito de un negocio. Si te quedas corto, puede ser el inicio de un peregrinaje constante a solicitar una financiación que posiblemente, con un negocio ya en apuros, se te negará. Te ayudamos a hacer cálculos para que no se te queden en el olvido gastos ocultos y otros imprevistos habituales. 

Pilar Alcázar | 04/06/2018
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Imaginemos que ya has tenido en cuenta los costes básicos de un negocio. Con el papel y el boli en la mano, tienes anotados unos 5.000 euros entre los gastos de constitución para la sociedad, gastos de notaría, registro, legalizar los libros de contabilidad, el registro de la marca, etc. Un poco más abajo otros mil para las tasas de licencia de actividad antes de abrir el local.

A partir de ahí, todo es mucho más incierto. Sobre el papel, ¿cómo saber cuánto me va a costar, de verdad, poner en marcha el negocio? “Una buena manera de hacerlo es desglosar la compañía en todas las áreas que tiene y preguntarse en esa área cómo tengo que afrontar el gasto de inversión, cuándo lo tengo que afrontar y con qué recursos. Por ejemplo, marketing: si tengo que hacer campañas en medios online, cuánto presupuesto quiero dedicar al principio para los objetivos que tengo, si dispongo de un equipo interno o busco a alguien fuera, si le pago en variable o con un sueldo de mercado… En definitiva, someter a estrés cada área para detectar lo que necesitará”, explica Vicente Esteve, asesor financiero para startups. 

¿Cuál será tu principal partida de gastos?

Otra pregunta clave. En el arranque lo ideal es convertir en variables el mayor número de gastos posibles. Y, según tu modelo de negocio, esa es justo la que no debería entrar en esos variables. Por ejemplo, “si el desarrollo es muy importante, pues la parte de personal será la que se lleve más gastos. Aunque también tendrás que invertir en marketing cuando tengas tu producto mínimo viable. Tienes que hacerte un horizonte de corto, medio y largo plazo y calcular los salarios de ese equipo para ese plazo de tiempo. En estos modelos, la forma de rebajar el gasto es dando a los empleados algo de equity ara ajustar el salario”, comenta Enrique Penichet, socio fundador de BBooster. Y matiza: “Las startups deben pensar que una vez que estén en el mercado, el gasto en marketing debería ser igual al menos que lo que estás gastando en salarios. Son las dos principales partidas de gastos en estos modelos”. 

¿He tenido en cuenta todos los imprevistos que pueden surgir?

En el arranque te vas a encontrar imprevistos sí o sí. Y si estos afectan a un gasto fijo mensual, el lastre que vas a sufrir puede ser tremendo. Una de estas principales fuentes de sorpresa suele ser el local. “Hay que asegurarse bien de que es la elección correcta para la actividad que vamos a desarrollar. Si va a necesitar cámaras de frío en el interior, por ejemplo, contar con el coste de insonorizar. Si es un horno o una panadería, habrá que gastar en un tratamiento para que el calor no se transmita a los locales o a las viviendas adyacentes. Si la puerta debe tener otro ancho o necesitamos una puerta de emergencia… Son gastos técnicos derivados de las actividades que a veces no se tienen en cuenta”, comenta Borja Gárate, responsable del segmento de autónomos y pymes de Laboral Kutxa. Imprevistos hay en todos los modelos. “En ecommerces, por ejemplo, igual se tienen en cuenta los gastos de envío pero no los de devolución. Que suelen ser muy importantes”, añade.   

¿Cuánta caja quemas al mes? 

Esta pregunta te indica cuánto tiempo puedes sobrevivir en el mercado con el dinero disponible al arrancar. “Si divides la caja que tienes entre la caja que vas a tener te da como resultado cuántos meses de vida te quedan. Eso se llama time to tomb y es la métrica que te ayuda a planificar el tiempo que necesitas para salir a buscar financiación”, comenta Vicente Esteve. 

¿Cuánto tiempo vas a tardar en conseguir clientes?

No es un gasto propiamente dicho, pero sin ellos los recursos son más limitados. “El primer financiero de la compañía es el cliente. En general, debes intentar plasmar en tus proyecciones que vas a facturar pronto, pero al mismo tiempo no debes tener en cuenta ese dinero que esperas cobrar para determinar la cantidad de dinero que vas a necesitar”, dice Esteve.

Para tener una proyección realista, hay dos variables que no puedes dejar de manejar: el coste de adquirir un cliente y la conversión de tus campañas. “Si tu objetivo es tener una determinada cantidad de clientes a lo largo del primer año y ya has podido validar que tu coste de adquisición de un cliente (CAC) son 50 euros, pues ya sabes qué cantidad de dinero tendrías que invertir para lograr ese objetivo. Y al revés: si tengo una determinada cantidad de euros y sé cuál es el coste de adquisición de un cliente, también sabré cuántos clientes podré tener tras invertir esa cantidad de dinero”. 

Una proyección a varios años

Tus cuentas no se deben limitar a lo que van a ser los primeros meses del negocio. Debes proyectar la empresa a dos o tres años. “Y luego fasear las necesidades de financiación. Si estás en un momento en el que tu compañía vale poco y has calculado que vas a necesitar un millón de euros de financiación, no tiene sentido ir a buscar ese millón de euros hoy, porque te vas a quedar sin compañía. Lo que se suele hacer es planificar la entrada de financiación por fases. ¿Con qué cantidad de dinero yo podría llegar a un punto de desarrollo del proyecto que me permita aumentar la valoración y salir a buscar la siguiente fase de este millón de euros que he planificado para los próximos tres años?”, explica Vicente Esteve. Que añade: “Lo que hacen las startups es valorar el tiempo en el que tiene que entrar el dinero en la compañía con el impacto que va a tener en la dilución de su porcentaje de capital dentro de la startup. De tal manera que se maximice la relación entre el valor que estás creando y el efecto en la dilución en tu porcentaje como fundador. Si eres capaz de valorar hoy tu compañía en un millón y crees que necesitas otro millón de caja para los próximos tres años, sería un error pedir ese millón porque habrías perdido el 50% de tu compañía”, comenta Vicente Esteve.

Hay una relación bastante directa entre el dinero que necesitas y la valoración de la compañía. Por eso tienes que ajustar. “Tienes que ajustar hasta lo necesario para el siguiente hito: facturar 10.000 euros al mes, por ejemplo, que con eso ya puedo pagar tres sueldos. Y también porque así no les estás dando demasiado equity a los que entran”, comenta Enrique Penichet. 

¿Cuánto dinero pido?

Una mala noticia es que tu necesidad de capital no se queda en el cálculo de lo que necesitas para arrancar. No es tan fácil. Luego hay que contar con un margen en el que nadie se pone de acuerdo porque depende mucho de cada negocio. “¿Cuánto más? Pues depende. Hay quien es más pesimista y te dice “multiplícalo por dos por si acaso”, y hay quien asegura que “con un 30% más ya vale”. También depende de la cifra que te haya salido. Si necesitas tres millones de euros y vas a buscar seis mal vamos”, explica Enrique Penichet.

Luego, no olvides que siempre conviene disponer de una parte de financiación propia al arrancar. Para Borja Gárate, “lo ideal es que esa partida sea en torno al 20% o al 30% de la inversión total que hemos calculado. Además, esa inversión propia puede facilitar la entrada de financiación ajena, que debe hacerse pensando en tener un cierto colchón porque en el momento en que se estrese la situación puede ser más difícil conseguir más crédito ajeno”.    

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