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Dropshipping

Crea tu tienda online sin invertir un euro en producto

Sin gastar un euro en stock y sin invertir tiempo en preparar los pedidos. Es tu proveedor el que se encarga de enviar los productos a tus clientes. Leído así, podría ser el paraíso para una tienda online. Pero también tiene sus desventajas…

Javier Escudero | 06/01/2017
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Agrandes rasgos, el dropshipping es un modelo que permite a una tienda online vender productos sin necesidad de tener almacén ni stock, ya que el proveedor –el dropshipper– se encarga de enviárselos a los clientes.
A simple vista, puede parecer la panacea para todo aquel que, con pocos recursos, quiere vender por Internet, pero no es tan sencillo como parece. “Muchos emprendedores piensan erróneamente que gracias al dropshipping van a tener una tienda por muy poco dinero, se reclinarán en su silla, apoyarán los pies en la mesa y su cuenta corriente crecerá sin esfuerzos”, señala Pepe Isábal, fundador de e-Tecnia Soluciones (www.e-tecnia.es).

Ventajas de trabajar con ‘dropshipping’

Tal vez, la más importante es el ahorro de costes, porque al no tener los productos de tu tienda en tus instalaciones, sino que los tiene tu dropshipper, te ahorras los costes derivados de almacenaje y gestión.
Otra es que no tienes que preocuparte de todas las tareas relacionadas con preparar y enviar los productos a tus clientes, porque de eso se encarga también tu dropshipper. Además, te permite contar con un amplio catálogo de referencias y productos que de otra forma te sería imposible ofrecer a tus clientes. Y el transporte de los productos hasta el domicilio de tus clientes, del que también se ocupa tu dropshipper.

“Somos mayoristas que facilitamos las ventas a nuestros distribuidores (las tiendas online) sin necesidad de que inviertan un solo euro en stock, ni en la tediosa tarea de preparación de pedidos. Nos encargamos de la gestión logística y del envío de los pedidos a los clientes finales. Sin olvidar que quien factura y hace la venta es el distribuidor y, por tanto, la tienda habrá ganado su margen de beneficio”, explica Salvador Esteve, cofundador del marketplace B2B BigBuy (www.bigbuy.eu), quien subraya que “las ventajas para un emprendedor son todas. Sólo tiene que centrarse en promocionar su tienda y vender”. Si quieres conocer dos ejemplos reales de emprendedores que han implantado este sistema, pincha aquí.

y las desventajas

Esteve subraya que la única desventaja que le ve a este sistema de gestión “es la falta de experiencia del emprendedor. Tenemos distribuidores que el primer día son capaces de generar negocio y otros que pasan los meses y les cuesta más. Todo depende de los conocimientos que el emprendedor tenga sobre ecommerce y marketing online”.

“Lo primero en lo que insistimos a todo aquel que viene –asegura Gema Amaya, directora comercial de Design Shop Illusion (www.ilusionamos.com), proveedor tecnológico y dropshipper– es en que el ecommerce no es el negocio milagro. Concienciamos muy bien a nuestros potenciales clientes de que antes de que tomen una decisión sepan en qué consiste este sistema. Deben saber que para atraer clientes y vender tienen que hacer ruido (SEO, redes sociales, etc.). Es como cualquier otro tipo de negocio en el que hay que invertir tiempo y mimarlo mucho, sabiendo qué quieres vender y hasta dónde quieres llegar”.

Esa falta de experiencia del emprendedor sobre cómo debe funcionar un ecommerce genera una falta de diferenciación en el mercado frente a otras miles de tiendas online que operan en el mismo sector. Como el dropshipper le entrega a sus clientes –entre ellos, tu tienda online– el mismo catálogo de productos, con las mismas descripciones y las mismas fotos, peligra el posicionamiento de tu tienda en las búsquedas de Google –que penaliza el contenido duplicado–.

“Imagina que tu dropshipper –apunta Javier Echaleku, fundador de Kuombo (www.kuombo.com)– cuenta con la tecnología suficiente para automatizar todo el proceso. Tendrás el mismo contenido que tus competidores que le compran al mismo proveedor –tu dropshipper–. Y eso Google lo penaliza. La conclusión sería que no te interesa que tu dropshipper te facilite toda esa información y tú puedas tener autonomía suficiente para poder personalizar las descripciones y las imágenes de los productos de tu catálogo. Pero aquí se genera otro problema de gestión del tiempo. Imagina que metes en tu tienda online 3.000 productos a la semana (con sus descripciones y sus fotos correspondientes). Para eso, necesitarías varias personas trabajando full time. La reflexión es: ‘Igual me interesa invertir en producto propio, con el que ganaré más margen’. Y ahí también te enfrentarás al riesgo de no venderlos y comértelos en el stock. La disyuntiva es que si automatizas, tendrás el mismo contenido que los demás y posiblemente sea malo. Y si no automatizas, probablemente tendrás un problema en gestionar recursos que van a ser muy caros”.

Otro problema es que el dropshipper no funcione realmente como dropshipper y sólo sea un mero almacenista o distribuidor a su vez de otros proveedores. “En ese caso, tendrás un problema importante en la gestión de la información de producto que tienes en tu tienda. Si tu ecommerce no está conectado en tiempo real con lo que tu dropshipper tiene en su almacén, no sabrás si un producto que te ha pedido un cliente lo tiene en stock tu dropshipper. Imagina que cada vez que recibes un pedido de un cliente, contactas con tu dropshipper para saber si lo tiene o no. Y si no lo tiene, tendrás que llamar al cliente para decirle que no se lo puedes enviar e intentar hacer otra venta o la devolución del importe. Y cuando haces el flujo de procesos, compruebas que es bastante engorroso. Y todo eso te generará una carga de trabajo que no habías previsto”, sostiene Echaleku.

Otro problema es cuando intentas vender productos de varios proveedores diferentes. “Imagina –añade este experto– que quieres tener cinco proveedores de dropshipping, porque quieres vender productos de diferentes mercados y sectores. Tendrías el mismo problema que antes, pero multiplicado por cinco. Y otro problema añadido es que cuando un cliente te pida dos o tres artículos de diferentes proveedores no tendrás la posibilidad de agruparlos para que le llegue de golpe. Es muy probable que el cliente esté pagando más portes de los debidos (uno por proveedor en lugar de uno por envío), a no ser que pongas los portes gratis y seas tu quien se ‘coma’ esos costes. En ese caso, perderás dinero cuando te hagan pedidos de diferentes proveedores, porque estarás pagando varias veces la logística. Y al cliente final le causarás trastornos, porque le llegarán pedidos diferentes con transportes diferentes y en horarios diferentes. Eso no ocurre cuando trabajas con un dropshipper que tiene los productos en su almacén y centraliza la gestión de esos pedidos. El problema está cuando ese mal definido dropshipper no cuenta con los productos en su almacén y tiene que gestionar tus pedidos con otros proveedores. La cadena se complica”.

Otras cuestiones que debes valorar: ¿Con qué márgenes comerciales trabajarás? ¿Podrás cambiar el precio de los productos? ¿Y hacer ofertas personalizadas? ¿Y la gestión de las incidencias y de las devoluciones así como el coste de la logística inversa? ¿Podrás ofrecer la opción de compra contra reembolso? ¿Tu dropshipper te exigirá un pedido mínimo? ¿Te penalizará por no cumplirlo? ¿Cuáles serán los plazos de envío y el sobrecoste cuando los productos procedan del extranjero? ¿Podrás personalizar el packaging? ¿Te asegurará tu dropshipper que no incluirá en tus paquetes publicidad suya? ¿Podrás mejorar las condiciones contractuales con tu dropshipper cuando crezcas en volumen de ventas?…

Para qué sirve el dropshipping

¡Vale, tampoco es tan malo como lo pintan! El dropshipping tiene su corazoncito y es bueno para validar un modelo de negocio nuevo o ya existente, ya que te permite investigar mercado, hacer prueba de nuevos productos, calcular márgenes, buscar nuevos clientes…

"Te permitirá saber si tus márgenes y tus ventas son las que habías calculado, sin hacer desembolso inicial en producto. Y si ya tienes una tienda y quieres agregar una nueva línea de producto, al hacerlo por dropshipping tendrás menos margen, pero te permitirá validar esa nueva categoría o el tipo de cliente. Como herramienta de validación y de inicio es muy buena”, afirma Juan Macías, fundador de deMartina (www.demartina.com).

“Lo ideal es un mix entre productos en stock y otros con dropshipping. Los primeros serán los de mayor rotación que negocias mejor con los proveedores y tienes más margen. Y los segundos, los que no te dan una venta diaria, pero que es residual e interesante para que tus clientes los encuentren en tu web”, afirma este experto.

Una tienda con dropshipping sin valor añadido es muy complicado que funcione. “La clave está en diseñar estrategias para conseguir tráfico y ofrecer un valor añadido. El dropshipping es bueno para aquellos negocios que ya tienen tráfico y buscan monetizarlo. Por ejemplo, un periódico, un blog, la web de una tienda física”, señala.

Conocer el mercado. “El dropshipping, al igual que la afiliación, está muy bien para investigar mercado, para hacer pruebas de producto, para calcular márgenes… Imagina que tienes productos en rotación en tu almacén, a los que les ganas el margen global, y luego tienes productos que testeas con un dropshipper. Incluso, si un cliente te pide un nuevo producto que tienes con dropshipping, lo mejor es que el dropshipper te mande a ti ese producto y luego tu se lo mandes al cliente. El objetivo, en ese caso, es analizar si esos productos de dropshipping te conviene tenerlos en tu almacén porque tienen una rotación alta y les ganas más margen”, explica Javier Echaleku, fundador de Kuombo (http://kuombo.com). 

“El dropshipping es viable si crees en tu producto y trabajas con fuerza en experiencia de usuario. ¿Que te ofrece una fácil integración de contenidos y de pedidos? Perfecto. ¿Que el dropshipper te envía el producto y…? Genial, pero ser la tienda número 100 te garantiza la muerte. Si tienes todas esas ventajas, analiza cómo ser mejor que tus competidores: por precio, servicio, tecnología…”, subraya Pepe Isábal, fundador de e-Tecnia (www.e-tecnia.es).

Así es todo el proceso

1. Tu tienda online. Imagina que gestionas un ecommerce, por ejemplo, de zapatos, o de consumibles, o de… Tu cliente ‘entra’ en tu tienda y compra un producto. Rellena los datos necesarios para la compra y le da al OK final. Tu recibes el aviso de que has hecho una venta. Verificas la corrección de los datos y del pago. Y se inicia el proceso de envío.

2. La automatización. Dependiendo del grado de sincronización y de automatización que tengas contratado con tu dropshipper, el pedido de compra de tu cliente le llega directamente a tu dropshipper. Éste procesa el pedido: localiza el producto, lo embala y lo se lo envía directamente a tu cliente, sin que el producto pase por tus manos.

3. El sistema de pago. Tu cliente te paga a ti y tú pagas a tu dropshipper. Como suele ocurrir en la mayoría de ecommerce, hasta que el pago no se ha efectuado, el producto no sale hacia el cliente. El dropshipper fijará de inicio contigo la forma de pago de sus mercancías, bien por producto vendido, por liquidación diaria, semanal, mensual, etc.

4. Tu ‘dropshipper’. Lo ideal (para agilizar todo el proceso tanto en coste como en tiempo) es que tu dropshipper tenga los productos almacenados en sus propias instalaciones, evitando así a otros proveedores intermediarios. Dependiendo del acuerdo, el dropshipper empaquetará el producto con tu logo y tu packaging como si lo enviaras tú.

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