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Estrategia

¿Qué debes tener en cuenta si emprendes a tiempo parcial?

Algunos emprendedores montan su empresa sin renunciar a su trabajo en nómina. Te contamos las ventajas y limitaciones de esta opción.

05/06/2017

Muchas pymes tienen como responsable a una persona que compagina la condicion de empresario con la de trabajador por cuenta ajena. No es que sean adictos al trabajo. Está claro que poner en marcha un negocio supone un riesgo y mantener un trabajo como asalariado permite tener unos ingresos fijos y regulares mientras se testa la validez del proyecto antes de dar el salto definitivo como empresario. Al iniciar una actividad por cuenta propia se acaba la seguridad de cobrar un sueldo a fin de mes, de tener un horario delimitado, de disfrutar de fines de semana libres...

Además, todo proyecto pasa por una primera etapa de gestación donde el futuro del empresario se dedica a identificar la oportunidad de negocio y a validar su idea de negocio.

No obstante, coinciden los expertos, el nivel de exigencia que debe tener un emprendedor en un proyecto de alto crecimiento es incompatible con el trabajo por cuenta ajena. Si se quiere desempeñar con seriedad cualquiera de las dos actividades es prácticamente imposible que estén superpuestas. "Siempre habrá que quitar tiempo de la actividad laboral para dedicárselo a la nueva empresa y esto, normalmente, producirá una bajada de rendimiento que puede ser detectada por los empresarios empleadores. Por eso es recomendable compatibilizarlas durante un corto espacio de tiempo", como defiende Luis Sánchez, director del Campus EOI de la Escuela de Organización Industrial.

A partir de cierto volumen de actividad, la empresa requerirá mayor atención y cada vez será más difícil hacer las cosas bien: tendrás que decidir entre la seguridad del empleo y del salario o la actividad empresarial, en principio con menor estabilidad, pero con mayor capacidad de crecimiento... aunque sólo sea personal si buscas únicamente un proyecto viable con el que sacar un sueldo digno. Es una cuestión de coste de oportunidad: hay personas que valoran la seguridad económica y otras que dan más peso a no tener jefes o a sacar una idea adelante.

Es cierto que existen sectores y negocios que son más sencillos de organizar sin la necesidad de que el emprendedor dedique el 100% de sus energías. Poner en marcha un comercio, por ejemplo. En estos casos, el apoyo de un buen empleado que se ocupe de atender a los clientes es suficiente para salvar la ausencia del emprendedor durante parte de la jornada laboral.

En otras ocasiones, la propia naturaleza del negocio es compatible con un empleo fijo: academias, centros de ocio, bares, comercio electrónico...

Hemos preguntado a expertos en creación de empresas y nos han señado estos pros y contras:

PROS

1. Combinar estos papeles durante un tiempo permite hacer una transición suave a la vida de empresario, frente al salto al vacío que supone lanzar un proyecto de negocio propio.

2. La nómina puede destinarse en parte a 'financiar' la sociedad en los primeros momentos. Esto puede evitar recurrir a préstamos en las primeras fases de validación de la idea de negocio, aunque esta 'financiación' es muy limitada.

CONTRAS

1. Si el proyecto que te traes entre manos es ambicioso necesitará inversores y es muy difícil convencer a alguien de que ponga dinero en tu empresa si no estás totalmente integrado. Piensa como un inversor: ¿Invertirías en un negocio donde el emprendedor está a tiempo parcial? Si el emprendedor ve demasiados riesgos para dedicarse al negocio, ¿por qué tendrían que invertir ellos?

2. Si un emprendedor no está motivado, por mucho que te asocies con otras personas que estén motivadas, si algo sale mal terminarás tirando la toalla. 

3. Vas a tardar más tiempo en que el negocio gane peso. El tiempo que dedicas a los clientes con una doble actividad es limitado. Si quieres que el negocio crezca te tienes que implicar.

4. Si tú no tienes tiempo de ocuparte del negocio, tendrás que contratar/subcontratar a alguien que se ocupe del negocio, con todos los riesgos que conlleva. Para empezar la importancia de acertar con la selección es vital: van a llevar el peso de tu negocio. Es un ejercicio de confianza, eso por no hablar de que no puedes pretender que la otra persona lo haga exactamente igual que tú, lo que es una fuente inagotable de conflictos. Y, además, no puedes delegar todo: estrategia de negocio, decisiones financieras, trato con clientes...

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