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Entrevista a Enrique González- Macho, Presidente de la Academia de Cine Española. Propietario de Altafilms y de los cines Renoir

“Muchas veces odio el negocio del cine, que es duro e incierto. Pero sigo porque es apasionante”

Ama el cine. Su pasión por este arte le ha llevado a dedicar su vida a producir, distribuir y dirigir salas de cine independiente. Tras su primer año como director de la Academia de Cine, afronta su mandato con el gran reto de impulsar el cine español y la convivencia de éste con las nuevas tecnologías.

Ruth Pereiro | 20/02/2012
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Quién: Presidente de la Academia de Cine. Propietario de Altafilms y de los cines Renoir.
Por qué: por ser pionero de la versión original subtitulada en España y haber lanzado Filmin.
Dónde y cuándo: Nació en Santander, en 1948.

Ya lleva casi un año como presidente de la Academia, ¿va logrando sus propósitos?
Estoy relativamente satisfecho, no del todo, como es lógico. Primero ha habido que conocer la Academia, que es más compleja de lo que la gente piensa. Yo me he propuesto algunas metas que no son inmediatas, como reformar estatutos, incluir a Brasil y Portugal en los Goya. Y del plan que presenté, hay algunos que son a largo plazo, y estoy en ello: el acercamiento del público, que visceralmente tiene cierta aversión al cine español, las relaciones con la prensa, las relaciones intersectorial dentro del cine, nuevas tecnologías… Esencialmente había que empezar por calmar las aguas y creo que lo están.

Y en este año, ¿le ha gustado lo que se ha hecho en el cine español?
Hay varias películas españolas que me han gustado mucho y otras, nada. Como presidente de la Academia no debo decirlo. Además, siempre puedo olvidarme de alguna.

¿Qué ha visto recientemente que le haya sorprendido?
Mi película favorita este año ha sido The Artist.

¿Dentro de la Academia se ve el cine español tan mal como parece?
En absoluto. La crisis del cine español ya es una cosa como endémica, una especie de adjetivo que se le pone. Nuestro cine es igual de bueno o de malo que el resto del europeo o mundial. Lo que pasa en España es que consumimos todo, las buenas, las malas y las regulares, mientras que de las españolas sólo consumimos una selección de las mejores.

Pero salvo algunas excepciones como Torrente, no hay grandes taquillazos.
Hay las taquillas que nos corresponden en función al índice de asistencia a los cines. Es bastante relativo. Cada película va dirigida a un público. Que una película minoritaria la vayan a ver 200.000 personas, es un éxito.

¿Qué se está haciendo para impulsar cine español?
Lo primero que se tiene que hacer es mejores películas. Luego tiene que haber voluntad política, de la que siempre hemos carecido en España. Sólo hay que ver las idas y venidas de las televisiones y los canales.

¿Y qué se podría hacer?
Primero darse cuenta de la importancia que tiene el sector cinematográfico para la cultura de un país. Sin fomentar, potenciar y desarrollar un sector como este, es imposible que se desarrolle en ninguna parte.

De momento, se está intentando combatir las descargas ilegales. ¿Cree que servirá para acabar con la piratería?
La ley Sinde ha sido un acto de valentía y acierto, y se está llevando con una celeridad que me ha sorprendido. Probablemente, no sea suficiente. Es un problema mundial que se ha afrontado de forma muy diversa, con mayor o menor acierto, pero que no ha solucionado el tema de una forma radical. Pero al haber abordado la ley, demuestra que el Gobierno es consciente de que hay un problema muy serio y hay que tomar medidas.

¿Y no han pensado otras opciones que convivan con el cambio que se está produciendo?
Claro. Yo estoy a favor de los avances tecnológicos y, de hecho, soy de los primeros que he invertido en una plataforma legal de descargas de películas (Filmin). Lo que pasa es que todavía no se ha llegado a que estos avances redunden de una forma clara en beneficio de todos.

¿Qué criterios sigue como productor a la hora de apostar por una película?
Primero, que crea que tiene posibilidades y, después, que sea factible. Muchas películas son casi imposibles de producir, por los elevados costes. Una película vale mucho dinero y cuesta mucho recuperarlo. No sólo en español, en cualquier parte. De hecho, el 80% de la producción mundial de cine no es rentable.

Si empezase de cero, ¿volvería a dedicarse al cine?
Absolutamente. Muchas veces lo odio y deseo marcharme, porque es duro de verdad, no sólo glamour. Son infinitos los que empiezan y no pueden seguir. Pero también da muchas satisfacciones, es apasionante.

¿Pero lo haría de otra manera?
No lo sé. Yo empecé de muy joven por casualidad, poniendo cafés en los rodajes y lo pasé muy bien. Nunca tuve el gusanillo del cine. Me gustaba como espectador, aunque no soy un loco cinéfilo. Veo lo que me gusta o lo que creo que me gusta.

¿Sobrevivirán las salas de cine o se la comerán otros negocios emergentes?
Yo creo que habrá menos, pero son un elemento esencial para ver cine y para la  promoción debido al valor añadido que adquieren las exhibiciones. Otro tipo de negocios, como los videoclubes online, están creciendo, aunque no creo que todavía puedan sustituir del todo a la gran pantalla.

¿Ve mucho cine a la semana? ¿Cómo le gusta disfrutarlo?
Veo cine a diario, y como puedo: muchas veces en salas de cine, otras en vídeo, depende como me las manden para verlas. Pero luego pides verla en pantalla grande. Siempre en versión original.

¿Qué cree que aporta el cine español al resto del mundo?
Forma parte de la imagen de España. Puede que no sepan si es una república o una monarquía, pero conocen a Gasol, Nadal, Bardem o Amenabar.

 
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