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Hablar en público

Por qué muchos conferenciantes visten de negro

Steve Jobs, Martin Lindstrom, Isra García y la inmensa mayoría de los participantes en las conferencias Ted eligen vestir de negro para pronunciar sus charlas. Jürgen Klarić, autor de ‘Véndele a la mente, no a la gente’ da una explicación científica.

Ana Delgado 28/05/2017

Isra García en la conferencia que pronunció en el encuentro de espacios de coworking EOI en Galicia

La explicación científica de por qué el negro es el color (o no colo, según algunos) preferido por los conferenciantes la facilitaba el especialista en neuromarketing Jürgen Klarić, autor, entre otros del best seller Estamos ciegos. La respuesta la extraemos de este vídeo subido a Youtube de una conferencia pronunciada por el CEO de BiiA Lab donde habla de 10 técnicas científicas para hablar en público.

Es en la tercera de las técnicas expuestas, la ropa, donde se refiere al negro como el color elegido mayoritariamente por grandes oradores actuales a la hora de pronunciar sus conferencias. La explicación que dan muchos de ellos, como Isra García, siempre de negro, o Mark Zuckerberg, con sus eternas camisetas grises, es que quieren evitar la pérdida de tiempo en la toma de decisiones de escasa importancia. El mismo Jürgen Klarić reconoce en el vídeo haber optado desde los inicios de conferenciante por el negro porque le favorecía y porque andaba un poco “pasado de kilos” aunque ahora, que ya ha superado este problema, sigue siendo el color predominante en el 80% de su armario.

No obstante, ahora lo hace a conciencia y desde la perspectiva de la neuro-oratoria o el neuromarketing. Siendo la cara y las manos las partes del cuerpo que más comunican y atraen la atención de la audiencia durante una charla y que la mente suele dirigirse a los contrastes, el negro es el color que mejor hace que resalten dichas partes. Jürgen Klarić dice haber llegado a esta conclusión después de 2 años de observación y estudio donde queda patente “por qué es tan poderoso el negro para dar una conferencia”.

En contraposición, lucir estampados o incluso una camisa de rayas, hacen que los ojos de los oyentes salten constantemente de la cara o las manos a las rayas, las flores o el logotipo de colores de una marca, algo que distrae nuestra atención. Más saltos de vista cuando peor es el conferenciante, observa Klarić. “Nunca den conferencias con estampados porque lo que tú quieres es que el cerebro le ponga 100% de atención a tu cara y a tus manos”, dice. Teniendo en cuenta que “el cerebro se conecta con los contrastes”, valen también el azul marino o morados oscuros pero “siempre colores sólidos.

Remangarse

Otro de los trucos que desvela es el recurso de muchos de los ponentes de alzarse las mangas de la camisa. Él suele remangarse cuando ya está en el escenario y mientras habla porque, además de ser un gesto que evoca dinamismo y acción, deja al descubierto la parte del antebrazo subrayando así la comunicación de las manos. La manga corta, en según qué ambientes, puede considerarse demasiado informar.

Otro aspecto que, según Jürgen Klarić, habría que tener en cuenta para no romper el efecto de nuestro vestuario como conferenciante es el fondo del escenario. En este caso, lo peor que puede sucederte es que el color de tu camisa, jersey o vestido coincida con el del fondo, por eso conviene interesarse por este detalle antes de dirigirse a la sala de conferencias. Independientemente del fondo, “vestir de negro, siempre ayuda”.

Encender las luces de la sala

Por último, alerta también el coach de esa tendencia a oscurecer las luces de la sala, de manera que resaltan notablemente las pantallas de proyección y pasa desapercibido el conferenciante. “Yo creo que soy uno de los pocos que insiste en que prendan todas las luces” mientras que el 90% de las conferencias del mundo se dan a oscuras, asegura. El riesgo de la oscuridad es que el cerebro se pone en situación de sueño, “se duerme cuando no hay una irrigación específica de hormonas y neurotransmisores”. Aunque hay cerebros más sensibles que otros a la luz, desde su punto de vista, una sala bien iluminada puede ayudar hasta en un 30% más en la eficacia de una conferencia. La prueba es que pocos prefieren estudiar con una luz lúgubre que clara.

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