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Capital Humano

Cómo tratar con los incompetentes de las empresas

Tener un jefe, un compañero o un subordinado inepto suele, por lo general, deteriorar gravemente el clima laboral.

15/12/2017
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Haberlos, haylos. Los trabajadores ineficaces están presentes en todas los niveles de la empresa, desde los más básicos hasta, incluso, puestos de altísima responsabilidad. De lo que estamos seguros es que, cuando leas la galería de incompetentes que presentamos en este reportaje, le pondrás cara a casi todos ellos y te recordarán a alguien con el que compartes tu trabajo o bien has trabajado en algún momento de tu carrera.

Muchos de ellos tienen una endiablada habilidad para disimular su falta de competencia y pasar los filtros, cada vez más estrictos, que ponen los departamentos de recursos humanos. No en vano, los expertos consideran que estos empleados enrarecen el ambiente laboral, proyectan una mala imagen de la organización y merman considerablemente la rentabilidad de una empresa. Las empresas se desenvuelven en un entorno cada vez más complejo en el que los cambios permanentes obligan a las personas a desarrollar una capacidad rápida de adaptación. Ello les permite desarrollar su función con eficacia y alcanzar los objetivos definidos. Por el contrario, si en los equipos de trabajo hay personas incompetentes la consecución de dichos objetivos se hace cada vez más ardua, requiere mayor inversión de recursos, produce un innecesario desgaste de energía y de rentabilidad.

No obstante, los expertos también coinciden en que las personas incompetentes no suelen ser habituales en las empresas dinámicas y modernas. Afortunadamente, cada vez hay menos incompetentes en el mundo empresarial: cuando los empresarios los detectan, los despiden inmediatamente.

Cuando la propia empresa la fomenta

Conocer las causas que producen la incompetencia ayuda a eliminarla, sobre todo porque, en muchos casos, es la dinámica y política de la propia empresa la responsable de que exista. En este sentido podemos señalar algunos motivos que hacen presente la ineficacia en el entorno laboral:

Choque entre la filosofía de la empresa y los aspectos personales. Muchas veces, la persona tiene la aptitud y la formación que requiere el puesto, pero sus características personales no encajan con la cultura de la empresa.

Procesos de selección erróneos. Algunos organismos incorporan a una persona en un determinado puesto por ‘lo que es’ (licenciado en...) y no por ‘lo que sabe’.

Falta de formación. La incompetencia puede producirse si a un empleado se le exige cumplir unos objetivos cuando carece de los conocimientos y experiencia para alcanzarlos. Además, una formación continua es indispensable para que no se produzca la incompetencia. Un empleado tiene que renovar continuamente sus conocimientos, sobre todo en lo que concierne a las nuevas tecnologías. El reciclaje de conocimientos es primordial si se quiere evitar la ineptitud.

Ansiedad, estrés y otros estados emocionales. Hay que diferenciar entre las personas que siempre han mostrado su incompetencia y aquellas otras que eran eficaces pero que, en un momento dado, comienzan a no cumplir con sus obligaciones laborales por reiteración de enfermedades, alteraciones psicológicas o situaciones adversas que afectan su rendimiento.

Desmotivación. Las falsas expectativas profesionales, la falta de reconocimiento en la empresa, la escasa remuneración o la falta de incentivos pueden dar lugar al desinterés y a la poca eficacia en el trabajo desarrollado.


Ambiente laboral inadecuado. Los problemas con los compañeros, jefes o subordinados, las contradicciones entre directores o la asignación de tareas confusas son otras de las causas de la incompetencia en el trabajo.

Incompetencia premiada. En algunas ocasionesobservamos cómo sepremiala incompetencia, en el sentido de dar poca responsabilidad, lo que lleva a pensar al empleado: ‘Si soy muy competente probablemente me caigan todos los marrones, si soy incompetente me libro.

Efectos negativos

Muchos son los efectos que producen las personas ineptas y dependerán del cargo que ocupen, pero, en general, podemos señalar estas consecuencias:

Mala imagen de la empresa. Las personas incompetentes producen retrasos en la vida laboral ordinaria y trabajos mal realizados, lo que proyecta una imagen exterior inadecuada. Al fin y al cabo, lo que marca la diferencia entre una empresa y otra es la eficacia del personal que en ellas trabaja, y esto influye en los clientes a la hora de elegir una u otra organización.

Deterioro del clima laboral. Cuando la incompetencia se tolera, se tolera la discriminación negativa de los eficientes y se produce un ambiente tenso.

Retrasos en el proceso de trabajo. Un empleado inepto dificulta la consecución de objetivos. Si, además, el trabajo es en equipo, se genera malestar y descontento entre las personas que día a día se esfuerzan por conseguirlos.

Pérdidas de clientes. Todos los efectos mencionados provocan una pérdida de confianza en la empresa por parte de los clientes, que terminarán optando por elegir otra más competente que satisfaga convenientemente sus expectativas.

Cómo solucionarla

Para afrontar la resolución de estos problemas, y de la incompetencia misma, habrá que establecer en primer término la responsabilidad de su aparición. La estructura de la organización, el tipo de liderazgo y supervisión practicados y la forma de promulgar las tareas y responsabilidades de los trabajadores son factores también influyentes. Son elementos tan poderosos que pueden eliminar la incompetencia individual dentro del sistema, o bien pueden volver incompetentes aun a sus integrantes más capaces.

Hay que hacer una definición clara, explícita y pública de la tarea colectiva, de la tarea de cada miembro de la organización y del contenido y las fronteras de los papeles laborales. Y llega a la conclusión de que cuando los miembros de un sistema comprendan sus cargos y los dirigentes realicen su tarea y públicamente lleven a cabo sus responsabilidades, la incompetencia individual y del sistema entero será prácticamente suprimida.

 
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