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Colócate en el medio

Ideas para preparar tus intervenciones en radio y televisión

La televisión y la radio son dos vías privilegiadas para dar
a conocer una empresa. Pero enfrentarse a una cámara o a un micrófono requiere conocer algunas técnicas que garanticen una buena imagen y, con ella, el éxito de la intervención. 

Tomás Marcos 18/05/2017

Las empresas españolas han pasado en los últimos años del silencio más absoluto a una declarada tendencia por conseguir un espacio y una presencia más clara en los medios de comunicación. Las compañías y los profesionales han aprendido de la capacidad que algunos medios, como la televisión o la radio, tienen para influir en los clientes, en los empleados, en los accionistas o en el Gobierno de turno. De este modo, la información que proyectan ha dejado de ser un simple mensaje para convertirse en un “arma estratégica”.


Es importante recordar que la actitud de transmitir una imagen positiva empieza desde la propia empresa y no a partir de lo que publican los medios. El interés no se manifiesta jamás espontáneamente. Si la empresa no habla nunca de sí misma, si la comunicación está aletargada, salir del anonimato no será una tarea fácil. Por eso, resulta esencial que una compañía sea consciente de su capacidad de influir en su imagen a través de los medios y proyecte una idea clara de qué y cuáles son sus objetivos. A partir de esa concienciación, la comunicación adquiere rango de política y tiene una dimensión estratégica al más alto nivel.

El empresario no valora aún en su totalidad la importancia de transmitir una imagen adecuada a través de los medios, especialmente en los audiovisuales.

Largo alcance

Las intervenciones en radio y televisión ofrecen como ventaja que se trata de la fórmula con más alcance. Desde el estudio o el plató, el representante de una empresa llega sin intermediarios a la audiencia, un público más numeroso y heterogéneo que el de la prensa.

Asistimos a un cambio de estilo hacia un modelo de televisión espejo, que quiere ser reflejo de la propia audiencia por medio de programas de participación (incorporando público al estudio, contactos telefónicos, de participación a través de las redes sociales, etc.).

En vivo y en directo

Este cambio aumenta el impacto que se puede conseguir, pero también pone el listón más alto: si nos dejamos llevar por la presión del directo, la intervención ante las cámaras o los micrófonos puede ser contraproducente.

La mejor manera de evitar que esto ocurra es mantener la sangre fría y recordar unas pautas de actuación básicas:

Preparación. La mejor improvisación es la que está preparada de antemano. Hay que tener claro el mensaje que queremos transmitir, pero también tener en mente las preguntas que nos pueden hacer y la respuesta más adecuada. Cuanto más sepamos del guión del programa y de los participantes, menos sorpresas nos llevaremos.

Medios técnicos. Unas nociones básicas del medio ayudarán a que la técnica no nos juegue malas pasadas.

En radio, por ejemplo, habla más despacio de lo que lo haces normalmente y evita los tonos agudos. No respires fuerte, ya que las ondas amplificarán el sonido hasta convertirlo en un jadeo.

En televisión, resulta aún más difícil, ya que al cuidado del sonido tienes que sumar el cuidado de la imagen. Las personas bajas deben intentar que la cámara les enfoque desde un punto bajo. Es lo que se llama un plano contrapicado. Así parecerán más altos.

En el caso de los hombres, sentarse encima de la americana evitará arrugas antiestéticas en los hombros, y llevar calcetines o medias largas eliminan el riesgo de que la pantorrilla quede al aire.

Las mujeres que vistan falda, es mejor que opten por una largura generosa para evitar que al sentarse se acorte en exceso. Y mucho cuidado al cruzar las piernas.

Preguntas comprometidas. Si nos hacen una pregunta que no sabemos contestar o que resulta comprometida, la estrategia debe ser dar un rodeo para evitar responderla o reconducirla. Estos son algunas de las respuestas que puedes utilizar ante una pregunta molesta:

–“Llegaré a ese punto, pero, antes, permítame que le explique...” y seguir con nuestro guión. Ganarás tiempo e, incluso, es posible que la crítica (y la falta de respuesta) se olviden.

–“Eso es importante. Y para contestar a su queja usted debe entender...”. Con ello darás la vuelta a la situación y llevarás la pregunta a tu terreno, al tiempo que haces gala de respeto al adversario y confianza en tu postura.

–“He contestado a esta pregunta en varias ocasiones. Y lo haré también en esta...”. Conseguirás que parezca que quien preguntó está poco informado o que no ha preparado el debate.

Cómo estar en la mejor onda

Si preguntamos a cualquier profesional de la radio quiénes son los peores entrevistados, seguro que responden que aquellos que no conocen el tema del que van a hablar o que lo conocen en exceso y nunca saben por dónde comenzar. Por eso, lo ideal es que preparemos la intervención de antemano, ya que improvisar sobre la marcha provoca más de un error.

- Hay que elegir al portavoz de la empresa (no siempre tiene que ser el máximo directivo). Deberá tener una voz agradable y expresarse con soltura.

- Prepara el contenido de la intervención, mediante unas fichas que servirán de ayuda durante la emisión. Unas notas que no es necesario leer literalmente.

- Si llevas un texto escrito –un par de folios mecanografiados a doble espacio y por una sola cara puede ser suficiente–, procura hacer párrafos cortos. En cada uno desarrolla una sola idea.

- Adopta un estilo cercano a la conversación, con frases cortas y vocabulario sencillo. No utilices cifras y, si es necesario, redondéalas.

- Ponte los cascos. Ayuda a que el locutor te vea como una parte más del equipo y te permitirá escuchar las llamadas telefónicas.

- En la silla del estudio, siéntate recto y acerca tu boca al micrófono: la voz saldrá más nítida y se te oirá mejor.

- La sinceridad también se transmite con la voz. Un silencio en radio es como un mal gesto en televisión.

- Los micrófonos lo recogen todo: un suspiro, un sorbo de café, un ruido de pulseras...

- Comprueba que la emisión ha concluido antes de hacer
 comentarios.

- Controla el tiempo del que dispones. La radio es un medio ágil y las frases muy largas o los monólogos resultan aburridos.

- Distribuye tu información,de la más importante a la más anecdótica. De este modo, si nos cortan, habremos cumplido el objetivo de informar.

- Es interesante que enviemos por email un pequeño perfil nuestro y de la empresa. Seguro que nos preguntan sobre ello. 

Luces, cámaras... acción

La capacidad de la televisión para influir es inmensa. Es el mejor escaparate para exponer ideas, productos y personas. Sin embargo, aunque ofrece muchas oportunidades para sacar partido a la audiencia, también puede provocar sonoros fracasos. Aquí os ofrecemos algunos trucos:

- Acude con tiempo al estudio para sentirte cómodo.

- Aunque el maquillador se ocupe del rostro (y es imprescindible dejarse maquillar) tú te debes ocupar de la vestimenta. La cámara lo amplifica todo: una corbata torcida, los calcetines caídos, las medias con carreras, un botón mal abrochado, etc.

- En televisión procura vestir con ropa cómoda y utilizar colores suaves. En caso de duda opta por los azules, marrones o pasteles.

- Evita las rayas y los cuadros en chaquetas, blusas o corbatas: provocan distorsión en la imagen

- Nunca te pongas camisas blancas o trajes oscuros, ya que son muy difíciles de iluminar. Se debe evitar, en lo posible, las joyas.

- No te muerdas las uñas, evita mirar el reloj, no juegues con el bolígrafo ni te agaches aunque se te haya caído un papel.

- Mira al entrevistador durante la conversación, para dar la impresión de dirigirte a los espectadores. Infunde sinceridad.

- Evita coletillas como: “por consiguiente”, “con toda franqueza” y los habituales “eee...” que muchos utilizan mientras piensan lo que van a decir.

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Decálogo para convencer 

1. Emplea lo que los expertos denominan la regla de las tres ̋íes”: interesar, informar e implicar a la audiencia.

2. Ensayar y repetir tu futura intervención es la clave del éxito. Utiliza un video casero o una grabadora para no cometer errores.

3. Haz titulares. Intercala en tu explicación algunas frases cortas que puedan ser destacados por los medios y que resuman la idea en cuestión.

4. Procura estar siempre disponible para los medios y que éstos tengan tus teléfonos.

5. Sé precavido y nunca insultes a nadie en un medio de comunicación. Difamar es delito.

6. En televisión, no gesticules en exceso, pero tampoco permanezcas muy estático.

7. Responde a las preguntas de una manera directa y no interrumpas el discurso del periodista. Se breve y conciso.

8. Nunca des la sensación
de estar a la defensiva, por muchas críticas que se te hagan. Trata de no ver al periodista como un enemigo.

9. No uses jergas ni lenguaje técnico e introduce usa alguna que otra anécdota para ilustrar y amenizar tu discurso.

10. Nunca tomes alcohol ni bebidas heladas antes de efectuar las entrevistas. Éstas constriñen las cuerdas vocales.

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