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Oportunidades e inconvenientes

Emprender, una buena opción para los discapacitados

Las personas con discapacidad cada vez tienen mayor visibilidad en nuestra sociedad y en el mercado laboral, aunque todavía hay mucho trabajo por delante.

David Ramos 16/01/2016

integración laboral

Según el informe El empleo de las personas con discapacidad, del INE, en 2013 había 1.428.300 personas en edad laboral y residentes en hogares familiares con certificado de discapacidad. Esta cifra supone un 4,7% de la población de 16 a 64 años de nuestro país.Las políticas de integración actúan en pos de la incorporación de este colectivo a la vida laboral. Sin embargo, su tasa de actividad era del 24,3% en 2013, mientras que el paro del colectivo se situaba en el 35%, nueve puntos más que en la población sin discapacidad.

El apoyo del emprendimiento y el fomento del trabajo por cuenta propia ha sido hasta ahora una de las asignaturas pendientes. Aunque esté empezando a cambiar, la proporción entre trabajadores asalariados y autónomos o empresarios con algún tipo de discapacidad está muy desequilibrada.

“Según el INE, sólo el 11,6% de las personas con discapacidad ocupadas lo son por cuenta propia, frente al 88,4% de las que trabajan como asalariados. Este porcentaje es tan bajo debido, principalmente, a las dificultades que este colectivo encuentra para emprender su propio negocio en todos los sectores de actividad económica”, explica Raquel Manjavacas, directora de la Asociación Empresarial para la Discapacidad (AEDIS). Los autónomos representan el 17,7% de los trabajadores sin discapacidad en nuestro país, por lo que el empleo por cuenta propia todavía es sensiblemente inferior en este colectivo.

Tendencia esperanzadora

Aún así, estas cifras son esperanzadoras, puesto que vienen marcando una tendencia ascendente. “Estamos en el mejor momento a nivel cuantitativo, ya que en los últimos años hemos visto cómo han ido aumentando considerablemente las altas en la Seguridad Social casi de manera exponencial”, señala Antonio Tejada, fundador de la Asociación Española de Emprendedores con Discapacidad y presidente de la asociación Sí Podemos. Al cierre del ejercicio 2013 había más de 16.600 autónomos con discapacidad inscritos en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA).

Tejada advierte que se echa en falta una mayor consideración del colectivo por parte de la Administración. “A nivel cualitativo, sigue existiendo el mismo vacío que había tiempo atrás. No se nos tuvo en cuenta en la Ley de Emprendedores. Y existe una brutal e injusta diferencia en derechos y beneficios dependiendo de si eres trabajador por cuenta propia o ajena. Y no tenemos ayudas ni incentivos propios, a pesar de ser un colectivo en riesgo permanente de exclusión social y laboral”, declara.

"No se nos tuvo en cuenta en la Ley de Emprendedores"

A pesar de ello, las personas con discapacidad optan muchas veces por construir su propio futuro, aunque en ocasiones sea más por obligación que por devoción. “A veces, la sociedad actual no deja otra opción laboral que la de hacerse autónomo, ya que no recibimos apenas ofertas laborales ajustadas a nuestros perfiles y niveles de capacitación profesional, si hemos tenido la oportunidad de formarnos correctamente para competir en igualdad”, lamenta.

Igualmente, Sabina Lobato, directora de Empleo y Formación de Fundación ONCE, indica que “en algunos casos, esta opción es la única  que vislumbra la persona con discapacidad para integrarse laboralmente, por lo que intentamos apoyarles con formación, acompañamiento en el desarrollo de la idea y financiación”.

Barreras para emprender

Además de los obstáculos que puede tener cualquier emprendedor, las personas con discapacidad se encuentran barreras adicionales.

Estereotipos. “La sociedad percibe erróneamente a las personas con discapacidad como personas con limitaciones y dificultades, en lugar de entenderlas desde la perspectiva de sus capacidades y de su talento. Los estereotipos y falsas creencias suponen una barrera de gran peso, porque están presentes en todos los terrenos”, explica Ricardo Moreno, director de la cátedra para el fomento del emprendimiento de las personas con discapacidad de Fundación Konecta-URJC.

Accesibilidad. En el caso de las personas con discapacidad física, Tejada insiste en que “la falta de accesibilidad y diseño universal dificulta enormemente el que podamos competir en igualdad al resto de emprendedores. Esto dificulta los procesos, ralentiza las oportunidades y pone en evidencia el Estado de Bienestar e igualdad en nuestro país. Volvemos a ser ciudadanos de segunda, ya que el verdadero eslabón perdido de la inclusión social y laboral es la falta de accesibilidad universal”.

Formación y cultura emprendedora. Lobato especifica que el nivel medio de estudios alcanzado en este colectivo es menor que el registrado por el conjunto de la población. Esto repercute en la inclusión laboral y condiciona el tipo de iniciativas a emprender. Además, Moreno reseña que es preciso crear cultura emprendedora “para que el colectivo sea consciente de que esta alternativa existe. Esa cultura emprendedora debe ser transversal y longitudinal respecto a la vida académica, por lo que debe comenzarse a cultivar en niveles preuniversitarios".

Asesoría especializada. “No hay asesores especializados en la materia adaptados a las necesidades de cada emprendedor con discapacidad”, apunta Tejada.

Apoyo de la Administración. El director de la cátedra Konecta–URJC lamenta “la escasa implicación de los poderes públicos en el fomento del emprendimiento como alternativa profesional en las personas con discapacidad. Al no generarse planes específicos, se convierte en un condicionante del abandono del plan emprendedor”. Por ello, considera imprescindible “una legislación y proposición de medidas de apoyo activo al autoempleo y al emprendimiento de las personas con discapacidad”.

¿En qué se emprende?

Hay emprendedores con discapacidad en todos los sectores de actividad. “En los últimos años, hemos observado que la calidad, diversidad y grado de innovación en las iniciativas que apoyamos se ha incrementado sustancialmente. Mientras que hace años un porcentaje importante se concentraba en pequeños comercios, quioscos de prensa, taxis, bares-cafeterías, etc., en los últimos años tenemos un número reseñable de iniciativas basadas en las nuevas tecnologías, empresas enfocadas al medio ambiente o la ecología, iniciativas en el ámbito del bienestar y cuidado de la salud…”, apunta la directora de Empleo de Fundación ONCE.

Moreno remarca que según los datos de un estudio realizado por la cátedra de Fundación Konecta-URJC, “las áreas más destacadas son consultoría y servicios, educación y formación, e informática y telecomunicaciones”. Por su parte, Tejada afirma que “los sectores relacionados con las nuevas tecnologías son las que tienen una mayor implantación y auge en nuestro colectivo”. Y encuentra una explicación para ello. “Estas actividades tecnológicas sitúan por primera vez en la historia a las personas con discapacidad en la misma línea de salida que el resto de personas”.

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Asignaturas pendientes

Aunque vamos avanzando en pos de derribar estas barreras, aún hay mucho que hacer para equiparar las oportunidades de las personas con discapacidad a la hora de emprender. Estas son algunas de las demandas de este colectivo.

Igualar a asalariados y autónomos.  Existen ventajas para los empresarios que opten por contratar a discapacitados. Sin embargo, las personas con discapacidad que desean emprender no disponen de unos beneficios tan claros. En ocasiones, emprender incluso supone renunciar a derechos reconocidos por su discapacidad. El fundador de la Asociación Española de Emprendedores con Discapacidad incide en que hay que “fomentar el emprendimiento activo y autoempleo de nuestro colectivo para equipararlo con los derechos, incentivos y bonificaciones que tienen el resto de empresarios en cuanto a contratación de trabajadores con discapacidad se refiere”. Y Moreno opina que “se tendrían que igualar las ventajas para los emprendedores con discapacidad con las existentes para empleadores sin discapacidad que emplean a trabajadores con discapacidad”.

Acciones específicas… La responsable de AEDIS reclama la puesta en marcha de “programas específicos que contemplen líneas de actuación dirigidas a apoyar a las personas con discapacidad con perfil emprendedor, abarcando desde la formación y la asistencia técnica hasta el acompañamiento para la puesta en marcha y la subvención económica a la generación del puesto de trabajo”. Tejada remarca que habría que “invertir más dinero en educación y en formación superior y profesional ‘a la carta’ para capacitar de una manera eficiente al colectivo de personas con discapacidad, teniendo en cuenta cada tipo de discapacidad para sacar de cada persona lo mejor que lleva dentro y convertirlos realmente en profesionales de alguna actividad”.

...pero sin favoritismos. “No debemos confundir el emprendimiento de las personas con discapacidad con un emprendimiento protegido. Son dos cosas diferentes y que si no se abordan bien y de manera correcta, pueden hacer mucho daño a la inclusión laboral del colectivo de personas con discapacidad”, advierte Tejada. Moreno puntualiza que “el objetivo no es crear espacios cerrados y exclusivos para personas con discapacidad, sino que participen en igualdad de oportunidades de las estructuras que ya creadas desde una perspectiva inclusiva y normalizadora”.

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