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Gestión

Ideas para mejorar la formación del emprendedor

Antes, quien quería formación se matriculaba en un MBA. Ahora hay un largo catálogo de cursos para emprendedores con enfoques personalizados, mentoring, incubadoras... La clave para elegir bien está en diseñar una estrategia formativa según tus necesidades.

27/01/2016
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Antes, la formación para emprender era importante. Ahora, puede ser cuestión de vida o muerte. “Los resultados del informe GEM España traslucen el aumento de empresas creadas por personas desempleadas o con serias dificultades para incorporarse al mercado laboral, que a menudo carecen de habilidades para lanzar negocios con potencial de crecimiento. Estas empresas no son lo suficientemente competitivas como para prolongar sus actividades económicas más allá de los primeros cinco años”, afirma Valvanera Castro, coordinadora de Proyectos de Creación de Empresa de los programas online en EOI y directora de los Master Executive en Lean Startup y en Administración y Dirección de Empresas.

Afortunadamente, la oferta de formación para emprendedores es cada vez más amplia y de mayor calidad. “Existen excelentes programas que ayudan a los emprendedores a entender las dificultades y las oportunidades y, sobre todo, a tomar las decisiones correctas en los momentos clave, algo que va estrechamente unido al éxito empresarial”, asegura Marta Díaz, fundadora de Talentoscopio.com.

La formación empresarial es una de las palancas para reducir las tasas de mortalidad de las empresas y generar empleo de calidad. Así lo indica el informe de la Fundación BBVA-Ivie Crecimiento y competitividad. Los desafíos de un desarrollo inteligente. Según este estudio, en España es necesaria una mayor profesionalización de los empresarios: mientras que el 83,5% de los directivos cuentan con estudios superiores, los empresarios con este nivel educativo no llegan al 40%: sólo tienen estos títulos el 37,6% de los que tienen asalariados y el 33,7% de los autónomos.

El entorno digital es una de las disciplinas más demandadas por los emprendedores

A esto se añade una falta de base en conocimientos económicos que afecta incluso a los universitarios. “La ciudadanía en general, y, por tanto, también la mayoría de los emprendedores, tienen una carencia enorme de conocimientos económicos básicos, porque el sistema educativo no ha preparado a los ciudadanos para las cuestiones que afectan a la vida diaria, como negociar un alquiler o una hipoteca,” afirma Rosa María Batista, vicedecana de Postgrado de la Facultad de Económicas de la Universidad de Las Palmas y coordinadora del capítulo dedicado a formación al emprendedor del Estudio GEM España. El desconocimiento llega hasta el punto de que “en los cursos de postgrado dirigidos a emprendedores, muchas veces los profesores tienen que empezar desde cero, explicar la diferencia entre tesorería y beneficios, porque no todos los alumnos proceden de grados en los que hayan cursado asignaturas específicas como Economía de la Empresa”.

Formación a la carta

Afortunadamente, la oferta específica para emprendedores ha crecido tanto, para responder a la gran demanda, que ahora lo difícil es elegir. La clave está en tomar el mando: cada emprendedor tiene que diseñar su propia estrategia formativa, de acuerdo con lo que requiere en cada momento. “¿Qué formación recomiendo a un emprendedor? Autoanalízate, mira tus carencias y haz tu plan de trabajo, eligiendo lo que necesitas”, señala Batista. Las combinaciones posibles son muchas:

Varios másteres. “La reforma de los grados universitarios (tres años de grado y dos de máster) abre nuevas posibilidades. Por ejemplo, hacer dos másteres de un año: uno generalista y otro de una materia específica que no dominas. Otra combinación posible es estudiar un MBA de dos años y luego combinarlo con cursos cortos de Fiscalidad, Marketing o Tesorería, según las necesidades del emprendedor”, propone Batista.

Píldoras formativas. Una forma de conseguir formación específica es recurrir a los MOOC, cursos gratuitos online de universidades de todo el mundo, en los que, muchas veces, se ofrece formación de alto valor añadido, muy difícil de conseguir por otras vías. Según esta experta, “más que formar, informan, pero son interesantes porque ofrecen un panorama a vista de pájaro de cuestiones concretas y aportan una importante bibliografía por si el alumno quiere seguir profundizando”.

Sobre la marcha. Un paso más allá es el que ofrecen las incubadoras y los viveros de empresas, que siguen el enfoque Lean Start-up: aprender mientras se pone en marcha la idea de negocio. “Esta formación es un complemento a los conocimientos de base que ya tienen los emprendedores que llegan al vivero, pero está especializada en dar soporte a la problemática específica de emprender”, explica José González-Blanch, director del Vivero de Empresas de Vicálvaro de la Universidad Rey Juan Carlos, integrado en la red Madrid Emprende.

El futuro pasa por una formación práctica, personalizada y experiencial

No todas las asignaturas resultan igual de útiles para todos los emprendedores. De hecho, “la formación debe ser a posteriori, cuando el alumno siente la necesidad de adquirir conocimientos”, considera Juan Bataller, catedrático de Economía y responsable del Aula Fundación Bancaja Jóvenes Emprendedores de la Universidad Politécnica de Valencia. Por eso, es fundamental elegir los enfoques adecuados:

Para pymes. “En muchas ocasiones, las materias que se imparten no están actualizadas y se tratan cuestiones propias de empresas cotizadas en el IBEX, al margen de la realidad de la pyme”, asegura Bataller. “No obstante, esto está cambiando y ya hay programas MBA que están enfocándose a las pymes”.

Consolidación. Según Batista, la oferta actual se centra demasiado en la puesta en marcha de los proyectos y descuida su mantenimiento. “Hay que trabajar más en la consolidación de la empresa, porque la supervivencia depende de la capacidad gestora del emprendedor”, señala. Ése es el fallo, en su opinión, de las aceleradoras de negocios, que “aceleran la idea, pero no el proyecto: hacen muy poco por generar empresas sostenibles e el tiempo”.

Personalizables. “Los emprendedores parten con distinto nivel de formación”, recuerda José González-Blanch. Por eso es importante que los programas se puedan personalizar. Como ejemplo, señala que en el vivero de Vicálvaro “el programa de formación se adapta a los emprendedores: hay acciones formativas a las que no necesitan asistir, porque ya dominan esa materia”.

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Refuerzos especiales

Asignaturas hueso. “Al 80% de los alumnos de los cursos de emprendedores, los temas económico-financieros y la contabilidad les suenan a chino. Ellos lo saben y por eso muestran un enorme interés por estos conocimientos”, asegura Rosa María Batista.

Emprendedor técnico. Como señala Juan Bataller, los emprendedores que vienen del mundo de la ingeniería o las ciencias “requieren una mayor formación en el ámbito propio de la empresa”. Batista les recomienda formación de postgrado y les propone “empezar con un curso específico de creación de empresas: que vean lo que es una empresa y, a partir de ahí, se planteen dónde necesitan profundizar”, especializarse en cómo gestionar la empresa para crecer y consolidarse en el mercado, e incluso para internacionalizar el modelo de negocio: en definitiva, cómo hacer más escalables las empresas y ayudar a los emprendedores a pasar de emprendedores a empresarios”.

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