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Cómo documentar las operaciones vinculadas más habituales para no tener problemas con Hacienda

Operaciones bajo lupa

¿Sabías que a partir de ahora no tienes más remedio que justificar por escrito tu sueldo como empresario y el de tu hijo si trabaja contigo? ¿O que tienes que documentar ese préstamo informal que les has concedido a tu empresa? Hacienda te exige desde este año documentar tus operaciones vinculadas y, además, las revisa con lupa.

Rafael Galán | 14/08/2013
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Cuántas veces un emprendedor pone dinero de su bolsillo para pagar un gasto de su negocio por falta de liquidez, y lo hace sin plantearse cobrar intereses a su propia empresa? ¿En cuántas ocasiones emplea a su hijo durante una temporada mientras éste encuentra un trabajo ‘en lo que le gusta’? ¿Cuántas veces alquila un piso o un local de su propiedad a su empresa a un precio más asequible que los que se encuentran en el mercado? ¿A que tampoco resulta chocante que le ofrezca más baratos sus productos o servicios al negocio de su cuñado?

Sin ánimo de ser alarmistas, tienes que saber que la ley cambia para operaciones de este tipo. A partir del 25 de julio de este año hay nuevas necesidades documentales para las operaciones vinculadas (básicamente, las transacciones entre una empresa y sus socios, o entre empresas de un mismo grupo) en tus cuentas anuales y, lo que es todavía más importante, hay un nuevo régimen sancionador si no haces los deberes correctamente.

Para que te hagas una idea, aunque hayas realizado una operación vinculada a precio de mercado, si no aportas la documentación que te exige ahora Hacienda, te enfrentas a una multa mínima de 16.500 euros, según cálculos realizados por la patronal catalana Cecot.

¿Tanto ha cambiado el escenario fiscal de un año para otro? Hasta ahora, la Administración podía decir cuál era el valor de mercado de una operación vinculada si no estaba de acuerdo con el precio de mercado que le habías puesto tú, pero le tocaba a la propia Administración (y, ojo, no al emprendedor) demostrar que el precio de la operación no era el adecuado.

“Es cierto que desde 2007 ya se tenía la obligación de decirle a Hacienda cuál era el valor de mercado que habíamos aplicado a una operación vinculada, pero no había necesidad de documentarlo ni de demostrar ese valor, salvo que hubiera una inspección. Ahora las empresas, con independencia de su tamaño, tienen que presentar los documentos a Hacienda”, explica Antonio Juan Pérez Madrid, coordinador del departamento tributario de Carrillo Asociados.

En lo que respecta a las pequeñas y medianas empresas, quizá la principal novedad es que antes sólo se sancionaba el hecho de no realizar las operaciones a precios de mercado y ahora se sanciona tanto moverse fuera de mercado como no contar con la documentación.

Bien es cierto que dependiendo del tamaño del negocio, el volumen de información que hay que facilitar a Hacienda disminuye proporcionalmente. Pero las 1.402.996 microempresas españolas que tienen forma societaria y los 1.767.470 autónomos no se libran de elaborar aunque sea la documentación mínima (ver despiece).

De lo que no se salva ninguna empresa es de que “cuando sus decisiones empresariales entren dentro de la consideración de ‘operaciones vinculadas’, no podrán fijar los precios o condiciones que quieran, aunque sean los reales, sino que deben regirse por los precios de mercado”, advierte Javier Donoso, director de la consultora Improdex y de www.creacion-empresas.com.

A la hora de la verdad, lo más difícil no es documentar la cuantía de un salario o que se esté aplicando un tipo de interés distinto del de mercado en un préstamo de un socio a la empresa, sino, como destaca Donoso, “justificarlo cuando por la propia dinámica empresarial no te puedas ajustar a mercado”. “Queda bastante claro que una empresa en situación crítica venderá más baratos sus inmuebles que una empresa que no lo esté: no serían situaciones comparables a la hora de obtener un precio de mercado con operaciones entre personas independientes en condiciones de libre competencia”, razona.

“En las pymes, los préstamos de los socios a la sociedad y viceversa son continuos, ya sea para dotar de liquidez a la empresa o para afrontar determinadas inversiones. Piensa en una pyme, sociedad limitada, con capital social mínimo de 3.000 euros. Imagina que ha pasado por un mal año y que el socio inyecta liquidez para seguir adelante en el día a día. Cuéntale ahora a ese emprendedor que su empresa debe pagarle un interés de mercado al que tendrá que aplicar retenciones, aunque realmente no esté percibiendo un duro, y que, además, él mismo tendrá que declarar como ingreso en su declaración de la renta unos intereses ficticios que no ha recibido. La opción para arreglarlo sería que aumentara capital, es decir, que incurriera en costes por notaría, registro en la modalidad de operaciones societarias para formalizar la operación...”, apunta Donoso.

Ahora te estarás preguntando si todavía estás a tiempo de corregir las operaciones vinculadas realizadas en 2009. “Aquí está el quid de la cuestión. Si quisieras rehacer a valor de mercado una operación vinculada pasada, es decir, cuando ya se han presentado los libros oficiales contables y los impuestos, como, por ejemplo, una operación de 2008, tendrías que hacer declaraciones complementarias de los impuestos, pero con retroceso contable. O lo que es lo mismo: tendrías que rehacer la contabilidad y hacerla bien, con su valor correcto, y presentar de nuevo las cuentas anuales y libros de contabilidad”, responde Antonio Juan Pérez Madrid. La realidad es que resulta muy complicado.

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