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Préstamos del emprendedor a la empresa... y viceversa

"Este es el verdadero quebradero de cabeza para un emprendedor. En épocas de crisis es normal que un socio inyecte dinero a la sociedad para salvarla, seguir adelante o para poder afrontar una inversión necesario", afirma Antonio Pérez Madrid. El problema es que no lo puedes hacer de cualquier forma.

Rafael Galán | 14/08/2013
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Para empezar, las operaciones no pueden ir a tipo de interés cero. Deben llevar un tipo de interés de mercado y devengarse en el ejercicio correspondiente.

¿Cómo documentarlo?
 “Echando mano a comparables internos. Tienes que buscar préstamos que ya tenga tu negocio con financiación ajena. Si tienes un préstamo con un banco al 6% de interés, deberías aplicar un 6%. Si tienes una póliza de crédito con el banco al 4,5%, entonces tendrías que prestar el dinero a la sociedad al mismo tipo. Si no hay comparables internos, porque imaginemos que tenemos pólizas de crédito con tipos del 12%, tendrías que recurrir a entidades bancarias. Ahí tendrías que solicitarle a una entidad bancaria un presupuesto de un préstamo con un determinado capital y que ésta nos diga el tipo de interés que tenemos que aplicar”, explica Pérez Madrid. El Banco de España informa en su web de los tipos de interés para cada operación (un préstamo hipotecario a tantos años con tanto capital y te dice el tipo de interés). Puedes adjuntar ese pdf como prueba documental.

¿Qué ocurre si no te has ajustado a mercado? Veamos un ejemplo. Imagina que el socio de un negocio (con un 100% del capital de la sociedad) le presta a su empresa 20.000 euros sin cobrarle intereses. “En el caso de que hubiera una inspección, Hacienda valoraría esa operación a un interés de mercado de 4 %, por lo que la sociedad debería haber pagado al socio 800 euros realizándole una retención del 18% (144 euros) y consecuentemente el socio debería haber ingresado esos 800 euros. La sociedad debería reflejar un gasto financiero de 800 euros (que no ha tenido en realidad) y realizar la correspondiente retención. Por su parte el socio deberá realizar declaración complementaria para reflejar ese ingreso y retención adicional. Este es el caso de que no se haya realizado directamente y sea puesto de manifiesto por la inspección”, plantea Javier Donoso. “En realidad, los asesores deberían advertir a los pequeños empresarios que reflejaran esto aunque no haya intereses para evitar posibles sanciones. ¿Cuál es la realidad? Un pequeño empresario, la mayoría de las veces sin formación fiscal especializada, se preguntaría: ¿Por qué tengo que declarar como ingresado algo que no he ingresado? ¿Porque la empresa debe retener 144 euros por unos intereses que no me abona?”, señala.

¿Y si la sociedad presta dinero al socio? Ocurre tres cuartos de lo mismo. Pongamos por ejemplo a una pyme que concede un préstamo de un millón de euros sin intereses a uno de sus socios, que tiene en ella una participación del 76%. El tipo de interés de mercado, supongamos, asciende a un 3,50% anual. “En el caso de que hubiera una inspección, Hacienda entendería que la financiación gratuita que la sociedad está concediendo a su socio supone una prestación de servicios realizada por un precio inferior al normal de mercado. La diferencia favorece al socio, obviamente, de modo que la interpretación que haría la norma en esta situación es que el socio está recibiendo de la entidad en la que participa un dividendo de 35.000 euros”, explica Ruiz Ballesteros.

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