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Product Lab

La escuela para las startups de éxito

Entre sus alumnos están los chicos de Spotahome y los de Ontruck, startups, ambas, de las que pocos sospecharíamos que necesitan formación de ningún tipo a juzgar por el éxito ya alcanzado. El problema es que la tecnología llega hasta donde llega.

Ana Delgado | 30/11/2017
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Uno de los problemas de las Empresas de Base Tecnológica (EBT) es que las integran equipos muy talentosos en lo que se conoce como competencias duras, también llamadas hard skills, que se asocian con las habilidades técnicas adquiridas a través de la formación y la experiencia profesional. Flaquean, sin embargo, en las competencias blandas (soft skills), relacionadas con las habilidades sociales. Pero que un ingeniero sea un hacha programando no implica que sea capaz de compartir su conocimiento, comunicarlo, admitir críticas o ceder a los cambios.

Por otro lado, una vez que una startup empieza a descollar por el motivo que sea, lo normal es que entre en una vorágine marcada por la velocidad del crecimiento y, para ello, la tediosas y compleja búsqueda de financiación. Atrás queda aquello de oír la voz del mercado que tanto preocupa al principio o el examen de la competencia. Las prioridades las marca ahora el día a día y el exceso de trabajo, sin tregua a la reflexión ni al análisis.

El nuevo paradigma

Pero el paradigma ha cambiado. Las organizaciones han aprendido que no vale con tener una startup de éxito hoy. Hay que consolidarla y prolongarla en el tiempo. Saben también que, a la velocidad que evolucionan las nuevas tecnologías y el mercado, un proyecto que triunfa puede quedar obsoleto en el plazo de 6 meses y que otro te tome la delantera sin enterarte. Para evitarlo, dos condiciones parecen indispensables: primero, una o varias personas que se mantengan al margen de la vorágine empresarial y permanezcan atentos a los cambios internos y externos y, segundo, un equipo dispuesto a aceptar sugerencias y que, además de cacharrear, sea capaz de avenirse a los cambios y a las nuevas necesidades de la organización.

El reto sería pues doble: formar a esos perfiles profesionales que, bajo el rol del product manager, detectan las amenazas y entrenar a los equipos en esas habilidades blandas que potencian la creatividad, la empatía, la cocreación, la adaptabilidad al cambio, el aprendizaje rápido,l a motivación, la resolución de conflictos…Es decir, el talento completo que precisan los equipos actuales.

Estas fueron las carencias que observó José Manuel Pérez Prado después de 15 años de docente en centros y escuelas de negocio como el Instituto de Empresa o Esade. Y a ello trata de dar respuesta con Product Lab, una escuela muy de nicho para la formación de digital product manager, profesionales independientes y equipos empresariales.

“Tantos años animando el emprendimiento y a abandonar la inercia que al final decidí aplicármelo. Lo hice después de darme cuenta de que se hablaba demasiado de tecnologías como el blockchain, el Big Bata o el IoT, pero siempre al margen de las personas. Y esto de la digitalización va sobre todo de personas, de talento que hay que alimentar continuamente y saber retenerlo. Ese debe ser el centro de las nuevas organizaciones”, afirma Pérez Prado.

La escuela nació el pasado mes de marzo de la mano de 5 socios, 3 de ellos antiguos alumnos del fundador.  Se suman a ellos un equipo de entrenadores responsables de la formación entre los que figuran, entre otros, Todd Lombardo, Néstor Guerra o Carmen Bustos. Está ahora a punto de acabar el segundo curso que consta de 70 horas de formación, repartidas en dos meses, al precio de 2.100€. La metodología, basada en casos prácticos y el learning by doing (aprender haciendo), tiene el principal foco puesto en la empleabilidad seguido de la innovación pedagógica para lo que aprovechan algunas herramientas del coaching. Los alumnos reciben al finalizar un certificado “pero nadie pregunta si está o no homologado, porque no es el título lo que les interesa”.

La alianza con Spotahome

Otra peculiaridad de Product Lab es que comparte las instalaciones con Spotahome, en el centro de Madrid. La adhesión va más allá de repartir gastos. “El acuerdo cumple con el compromiso adquirido por Spotahome tras su última ronda de financiación de retener y atraer talento altamente cualificado”, afirman en la startup. El acuerdo incluye, además, el intercambio de conocimiento recíproco sobre las últimas tendencias globales en el mundo del desarrollo tecnológico y la participación en los programas de entrenamiento de Product Lab.

“Cada vez más empresas y startups están demandando perfiles de responsables de producto más exigentes, con habilidades, experiencia y conocimientos muy avanzados que escasean en el mercado”, apunta José Manuel Pérez Prado, a lo que Bryan McEire, CTO y co-fundador de Spotahome responde: "la formación y desarrollo que aporta Product Lab permitirá que nuestro equipo siga siendo altamente competitivo y esté a la vanguardia de las nuevas técnicas para poder seguir adelante en nuestra revolución de un sector tan tradicional como el inmobiliario".

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