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Relaciones laborales

¿Cómo se defienden los empleados en la nueva economía?

La mayoría cotizan en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) y prestan sus servicios en lo que algunos enmarcan dentro del concepto acuñado como la nueva economía digital, no exenta de controversias en lo que se refiere a las relaciones laborales.

Ana Delgado | 26/09/2017
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En términos financieros la nueva economía se asocia al auge de las empresas punto.com dado de muchas de ellas se organizan en torno a Internet. Sin embargo, la nueva economía afecta ya, en mayor o menor medida, a todas las actividades económicas y a muchos modelos de negocio, nuevos y tradicionales. Muchos empiezan también a relacionar el concepto no sólo a las nuevas formas de organización empresarial sino también con las nuevas fórmulas de trabajo y las relaciones laborales.

La digitalización favorece el teletrabajo y muchos de los nuevos modelos de negocio permiten la prestación de servicios a veces, incluso, sin disponer de bienes propios ni una fuerza laboral que acompañe al éxito la empresa. La fórmula de trabajadores dados de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos es la preferida por muchas de las denominadas plataformas así como aquellas que ofrecen servicios a demanda o las de delivery (entrega a domicilio). Ello ha dado pie, especialmente a los detractores de los nuevos modelos de negocio, a hablar de abusos y precariedad laboral bajo la acusación de generar falsos autónomos.

Diferencia entre un TRADE y un falso autónomo

Lo primero sería aclarar a qué nos referimos al hablar de falsos autónomos. Alberto Ara, vicesecretario general y abogado de la Federación Nacional de Trabajadores Autónomos (ATA), distingue entre tres tipos de autónomos. “Está el Trabajador Autónomo Económicamente Dependiente (TRADE) que es una figura creada para proteger a aquellos autónomos que trabajan prácticamente en exclusiva para un solo cliente; luego está el trabajador autónomo propiamente dicho, con clientes diversos, y luego estarían los falsos autónomos, que serían aquellos que esconden una relación puramente laboral bajo la figura de autónomo, sujetos a un horario y al cumplimiento de unas normas similares a las que rigen para los trabajadores por cuenta ajena. La línea que separa a los primeros de los terceros a veces puede ser fina, pero la clave está siempre en la ajenidad y en la dependencia”.

Llegado el momento en el que un autónomo entienda necesario reclamar o denunciar a una empresa, “habría que analizar, caso por caso, de qué tipo de autónomo estamos hablando así como las obligaciones y el trato que se le exigen”.  Aclara también Alberto Ara que tampoco serviría de excusa a la empresa argumentar que el autónomo acepta un trabajo a sabiendas de que determinadas prácticas pueden ser irregulares. Podría ser el caso de un un falso autónomo que acepta la condición pensando que mejor eso que nada. Esto, ni exime a la empresa de su responsabilidad ni resta al autónomo la facultad de denunciar la situación, circunstancia, esta última, que se produce muchas veces cuando se rescinde la relación. “Hay que recordar el riesgo que corren las empresas que juegan con esto, no sólo por la posibilidad de recibir una inspección de Trabajo, sino también porque, en caso de denuncia y sentencia contraría, podría aplicársele sanción de alta y de liquidación con carácter retroactivo de hasta 4 años, así como la posible devolución de las cuotas abonadas a la Seguridad Social por el trabajador autónomo”.

¿Sindicarse o no?

Reconoce el abogado de ATA que en la asociación ya han hecho frente a más de una situación como la descrita arriba, pero que cada caso requiere su particular análisis. En cuanto a si conviene a no a este tipo de trabajadores sindicarse al objeto de fortalecer su defensa en situaciones de vulnerabilidad, Alberto Ara entiende que “cualquiera puede usar este derecho, que es inapelable. Pero, a mi entender, no tendría mucho sentido, igual que si me llegase a mí el caso del empleado de una organización empresarial por cuenta ajena, donde entendería que no es de nuestra competencia”. En este sentido, Nando Olcina, responsable de  El abogado digital recuerda que la relación entre un autónomo y una empresa se circunscribe al ámbito del Derecho Mercantil y no al laboral.

Ello no quita para que los trabajadores decidan unirse y acuerden medias conjuntas de presión. Así lo decidieron el pasado verano los trabajadores de una popular empresa de reparto de comida a domicilio que, tras una serie de paros, denuncias en las redes y manifestaciones por parte de los autónomos descontentos, terminaron presentando denuncia en la Inspección de Trabajo. También según Olcina, la vía más efectiva para acabar con estas prácticas es la denuncia sin que ello sea óbice para adscribirse a alguna organización sindical.

¿Parte de la solución o el problema?

Las que también se han puesto a la defensiva son las empresas que operan bajo los nuevos modelos de negocio. La Asociación Española de la Economía Digital aglutina a gran parte de ellas a través de su colectivo SharingEspaña. Con respecto al tema laboral, Adigital presentó el pasado mes de julio el informe Trabajo en Plataformas Digitales. Análisis y Propuestas de Regulación, un documento en el que se recogen una serie de recomendaciones para promover un marco normativo adecuado al trabajo que se desarrolla dentro de las plataformas digitales.

Partiendo de un estudio elaborado por la consultora McKinsey, esgrimen que en España hay más de 3,2 millones de afiliados al RETA, es decir, “una cuarta parte del total de 12 millones de trabajadores autónomos independientes que McKinsey atribuye a España”. Los autónomos a la sombra  triplicarían casi a los que operan a la luz.

Antes estos datos, y hartos de que se les atribuya la precariedad en el mercado laboral, sostienen el impacto positivo sobre la economía de muchas de estas empresas como dinamizadoras de empleo y autoempleo y fuente de oportunidad para aquellos profesionales que optan por la independencia. “Claro que los nuevos modelos de negocio han propiciado la aparición de un nuevo escenario en las relaciones laborales y la tendencia que observamos desde Adigital es que el trabajo independiente va en aumento. Pero el problema de que el trabajo autónomo se relacione con la precariedad, no debe atribuirse a las empresas que generan ese trabajo, sino a una legislación laboral poco flexible. Nuestro discurso es procurar el consenso en busca de un legislación que responda a una visión del autónomo como una figura competitiva y una regulación que garantice su bienestar, sin perder derechos ni caer en la precariedad”, afirma tajante José Luis Zimmermann, director general de Adigital

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